Mostrando entradas con la etiqueta Consciencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Consciencia. Mostrar todas las entradas

Nadie ha experimentado jamás la desaparición de la consciencia


Interlocutor: Tengo la sensación de que soy consciente de que soy la percepción misma. Pero que sólo puede ser consciente de sí misma mientras el cuerpo esté vivo, mientras haya vida. ¿Qué pasa cuando la fuerza vital abandona el cuerpo? ¿Ya no puede haber consciencia de sí mismo?

Rupert Spira: ¿Qué es lo que le ocurrirá al espacio de esta habitación cuando el edificio sea derruido?... Nada. Pues es lo mismo con la consciencia. Simplemente permanece siendo y conociéndose a sí misma. La consciencia no se conoce a sí misma a través de un cuerpo-mente, no necesita el cuerpo-mente como agente para conocerse a sí misma; se conoce a sí misma por sí misma y a través de sí misma.

I: Y ¿sigue habiendo yo?

RS: Tan solo si por "yo" entiendes presencia consciente; la presencia consciente no va y viene, no nació, no crece, no va a morir. 

Acuérdate de tu fiesta de cumpleaños a los diez años, imagínatelo. La presencia consciente que era consciente de aquellos pensamientos y sentimientos, es exactamente la misma presencia consciente que está oyendo estas palabras; no ha crecido, es exactamente la misma.

I: Lo que pasa es que cuando estás despierto (consciente) tienes unas referencias... No puedo imaginarme estar despierto sin estar vivo.

RS: ¿Eres consciente cuando tienes un sueño?... ¿Eres consciente de tu cuerpo cuando tienes un sueño?... no cuando recuerdas los sueños, sino cuando estás experimentando, cuando tienes el sueño profundo.

Eres consciente pero no eres consciente de tu cuerpo.

I: Sí, pero mi cuerpo está vivo, mi fuerza vital se está moviendo, mi cerebro se está moviendo. Incluso respiro aunque no estoy consciente de que tengo un cuerpo.

RS: ¿Ves? Tenemos una convicción muy profunda: que los objetos físicos existen independientemente de la consciencia, es una de los presupuestos fundamentales de nuestra cultura: “el mundo existe incluso cuando no hay consciencia”. 

Qué extraño que nadie haya encontrado jamás ese mundo o ese cuerpo que es independiente de la consciencia, pero, al mismo tiempo nuestra cultura está fundada sobre esta creencia. Creemos, pensamos que el mundo es permanente y que la consciencia va y viene. Pero antes o después tenemos que tener el valor de afrontar el hecho de que es la consciencia la que está eternamente presente y que son el cuerpo y el mundo los que van y vienen. No podemos escapar de este hecho. 

Jamás has experimentado la ausencia de consciencia, nadie lo ha hecho ni podría hacerlo, a pesar de ello, creemos profundamente que existe una tal cosa como la ausencia de consciencia. ¿Por qué?... ¿Por qué creemos que es más posible la ausencia de consciencia que la existencia de un mundo permanente e independiente que nadie ha encontrado jamás?... Entonces, ¿nos basamos en la experiencia o en la creencia?...

I: Creo que la verdadera pregunta sería ¿podemos ser conscientes una vez muertos?

RS: Pero estás presuponiendo que la consciencia muere y lo estás presuponiendo porque nadie ha experimentado jamás que la consciencia muere. Estás presuponiendo que la consciencia muere, y después haces la pregunta: “¿Somos conscientes después de que la consciencia muera?” ¿Cómo sabes que la consciencia muere?... Los cuerpos desaparecen, las mentes desaparecen, pero nadie ha experimentado jamás la desaparición de la consciencia.

(Pasaje extraído del Encuentro de Febrero de 2012. Disponible en "Descargas").

El realineamiento del cuerpo-mente de acuerdo a la comprensión.


Interlocutor: Me gustaría que hablases del realineamiento del cuerpo-mente de acuerdo a la comprensión.

Rupert Spira: Es una realineación de la manera como pensamos, sentimos, percibimos, actuamos y nos relacionamos. 

La realineación de nuestros pensamientos ocurre de manera muy rápida. Los pensamientos son los más rápidos en cambiar. 

Déjame intentar que te dé un ejemplo de esto. Digamos que estás durmiendo en tu casa por la noche, te despiertas y escuchas pasos e inmediatamente piensas: “Alguien ha entrado en mi casa, hay un ladrón en mi casa”. Este pensamiento irá acompañado de una red de sentimientos de miedo en el cuerpo que afectarán a tu respiración, tu ritmo cardiaco, tus músculos, a todo tu cuerpo. Te levantas y empiezas a recorrer la casa. Enciendes la luz y buscas en todas las habitaciones, y descubres que no hay un ladrón, no hay un intruso en tu casa. En ese momento tu creencia de que hay un ladrón se acaba.

Sin embargo, las sensaciones en el cuerpo continúan, incluso aunque la causa haya sido vista, los residuos del miedo permanecen en el cuerpo: tu corazón todavía late un poco deprisa, todavía estás sudando, tus hombros todavía están levantados… Te llevará una hora o más para que el cuerpo se relaje gradualmente, para que el miedo sea evacuado.

En nuestro caso el intruso es el yo separado, y la presencia del yo separado nos hace pensar y sentir de una manera determinada. Las dos formas esenciales del yo separado son: la resistencia a lo que es y la búsqueda de lo que no es; “no me gusta lo que está presente, quiero lo que no está presente”. Miedo y deseo: estas son las dos formas esenciales del yo separado. 

Cuando el yo separado es visto y realizamos que no somos un yo temporal y limitado, cuando realizamos que somos presencia consciente siempre presente e infinita, las creencias o los pensamientos que  giran en torno a la creencia de ser un yo separado van a cesar muy rápidamente, pero los residuos de sentimientos en el cuerpo van a durar mucho más tiempo.

En otras palabras, la parte más grande del yo separado vive en tanto que sentimientos en el cuerpo. A medida que transcurre el tiempo incorporamos más y más el cuerpo a nuestra exploración. Exploramos la experiencia real y presente del cuerpo tal como es. Es un enfoque más contemplativo que la investigación; gradualmente esta contemplación del cuerpo se va a expandir para incluir también el mundo, nuestras percepciones. 

Hemos sido condicionados a sentir el cuerpo de una forma que es consistente con nuestras creencias acerca de nosotros mismos. Lleva algún tiempo sentir el cuerpo de una manera nueva, de una manera que es consistente con nuestra nueva comprensión. No tan solo conocer que soy ilimitado sino también sentir que soy ilimitado. Eso quiere decir sentir que no estoy encerrado en un envoltorio de piel separado de lo que aparentemente está ocurriendo fuera. 

Por ejemplo, ve a la sensación táctil detrás de tus ojos... El pensamiento nos dice que esta sensación está ocurriendo dentro, en el interior, pero que mi voz está ocurriendo fuera, en el exterior. El pensamiento nos dice que la línea entre el interior y el exterior de la experiencia es la piel. Los pensamientos, sensaciones y percepciones ocurren en este lado de la piel, en el lado yo; pero el pensamiento nos dice que el sonido ocurre en el exterior, en el lado no-yo. 

¿Dónde está ocurriendo ese sonido? ¿En el interior o en el exterior de la presencia consciente? 

I: En el interior.

RS: En el interior.

Cierra tus ojos, y ves y vuelve de la sensación táctil detrás de tus ojos al sonido de la máquina. Visita cada una de estas sensaciones alternativamente. Cuando vas de una a otra sensación, ¿experimentas que abandonas un espacio llamado “cuerpo” y que entras en un espacio llamado “mundo”? ¿O ambos ocurren en el mismo espacio? 

I: En el mismo espacio.

RS: En el mismo espacio.

Añade ahora un pensamiento a la mezcla. Así que ahora tienes: un pensamiento -no importa cuál sea-, una sensación -por ejemplo la sensación táctil de detrás de los ojos o los pies-, y una experiencia del mundo -el sonido de esa máquina que suena-. 

Visita cada una de ellas alternativamente. ¿Abandonas una cosa que se llama “mente” y entras en “el cuerpo” cuando vas del pensamiento a la sensación? ¿Abandonas algo llamado “cuerpo” y entras en algo llamado “mundo” cuando vas desde la sensación a la percepción?... No, todas ocurren en el mismo espacio. 

Ahora hazte la pregunta, ¿está el pensamiento más cerca de mí que el sonido? ¿Cuál está más cerca de ti el pensamiento o el sonido? 

I: Lo mismo.

RS: Lo mismo. ¿Cuál es la distancia que hay entre ti, el pensamiento, la sensación o el sonido? 

I: Ninguna.

RS: No hay distancia. 

Ahora recorre libremente todo el espectro de tu experiencia: pensamientos, sensaciones, sentimientos, percepciones como vistas, sonidos, gustos, etc. ¿Encuentras o llegas a alcanzar algo que esté fuera de ti? 

Tú, la consciencia, no estás encarnada


Interlocutor; Hay otras enseñanzas, otras filosofías -budismo, maestros zen- que hablan de reencarnación, del karma. Si ya lo tenemos difícil porque pensamos que somos el cuerpo y todos estos pensamientos, y entonces llega una enseñanza y te dice: no, tú no eres el cuerpo sino que puedes crear reencarnaciones y karma en tu vida; y esto me crea más confusión.

Rupert Spira: Escoge muy atentamente lo que lees. No todas las enseñanzas provienen de la misma comprensión.

Simplemente ve ahora a la experiencia de tu cuerpo. Ahora tu cuerpo es conocido mayormente en tanto que sensación, ¿no es cierto? En este momento puedes ver una fracción de tu cuerpo, pero principalmente tu cuerpo es una sensación táctil u hormigueante. Ve al interior de esa sensación, ¿encuentras en el interior de esa sensación algo llamado consciencia? o ¿aparece esa sensación en la consciencia? ¿Cuál es tu verdadera experiencia?

I: Respondería que aparece en la consciencia por lo que he oído, pero solo yo puedo sentir mi mano, la sensación de mi mano.

RS: De acuerdo. Frota tus dedos. Una nueva sensación aparece, ¿aparece esa sensación en la consciencia? o ¿de algún modo la consciencia aparece en esa sensación?

I: Aparece la consciencia en la sensación.

RS: Deja de frotar tus dedos. Ha desaparecido la sensación ¿verdad? Entonces la consciencia tiene que haber desaparecido con la sensación, ¿es eso lo que estás diciendo? ¿Tienes realmente la experiencia de que la consciencia ha desaparecido ahora o más bien tu experiencia es que la sensación viene a la consciencia y después desaparece de la consciencia, pero que ésta permanece?

I: Sí.

RS: Es esa tu experiencia. En otras palabras la consciencia no aparece de repente en la sensación, sino que la sensación aparece de repente en la consciencia. 

Tú, la consciencia, no estás encarnada, no estás en el cuerpo. El cuerpo está en ti, tú no estás en él. Incluso ahora no estás encarnada, tú nunca has estado encarnada, no has estado encarnada en el cuerpo. El cuerpo es una aparición temporal en tu presencia permanente. 

Así que, si no hay encarnación en esta vida, ¿cómo podría haber una reencarnación? Es decir, para creer en la idea de la reencarnación, primero tendrías que creer que lo que tú eres está encarnado en un cuerpo. Las enseñanzas acerca de la reencarnación son concesiones a esa creencia.

(Pasaje extraído del Encuentro de Septiembre de 2012. Disponible en "Descargas”).

El percibir es real, está hecho de consciencia


Interlocutor: Si todos llegásemos a estar el cien por cien del tiempo conectados con esta consciencia, ¿el mundo desaparecería?

Rupert Spira: Pasarías tu vida expresando paz, felicidad y amor.

I: Seguiríamos conscientes del mundo y volveríamos a ser como un niño... 

RS: Tu pregunta implica la existencia de un mundo independiente y real ahí afuera. Pero ese aparente real e independiente mundo externo depende del aparente separado yo interno. En otras palabras, el yo interno y el mundo externo surgen conjuntamente y se disuelven al mismo tiempo, se disuelven juntos. 

Aquello que permanece cuando el yo interior y el mundo exterior se disuelven y desaparecen, no es una nada vacía, sino que todavía hay pensamientos, sensaciones y percepciones. En otras palabras, hay experiencia, experimentar, pero la experiencia no estará dividida conceptualmente en dos: por un lado, una parte que experimenta el yo interno y separado; y por otro lado aquello que es experimentado, el mundo externo. Sino que el sujeto y el objeto desaparecen; de hecho no es que desaparezcan, sino que en realidad nunca estuvieron ahí. 

No es que la apariencia de la dualidad desaparezca; nunca estuvo realmente ahí, nunca hubo, en realidad, un yo interno y un tú externo. Cuando ese yo interno y ese tú externo desaparecen es lo que llamamos el amor. Cuando el yo interno y el mundo externo desaparecen eso es lo que llamamos belleza. Es la misma experiencia, son dos nombres para la misma experiencia. La disolución por un lado del yo interno, y por otro lado el mundo externo.

Ese derrumbamiento del yo, del otro y del mundo es lo que todos los “yoes” separados están anhelando; es aquello que los siete mil millones de personas están anhelando, están buscando, no sólo aquellos pocos que están interesados en la no dualidad. 

La experiencia, el experimentar no desaparece, pero el experimentador separado y lo experimentado externo, eso sí desaparece. Aparentemente parece que se unan, pero en realidad siempre estuvieron unidos, siempre fueron lo mismo. Así todo es experimentado con la misma intimidad. La amapola en el primer plano y la montaña del fondo tan sólo están cerca o lejos para el personaje en la película; para la pantalla, los dos son igual de íntimos, están igual de próximos. 

El sentido de que tan sólo estoy permeando, penetrando esta pequeña esquina del universo desaparece, y entonces sentimos que ocupamos la totalidad de nuestra experiencia. Esa intimidad es la condición natural de nuestra experiencia, no sentimos amor o intimidad tan sólo con una o dos personas o con uno o dos objetos, sino que toda la experiencia está hecha de esa intimidad. 

Es en este sentido que el mundo externo desaparece, pero la percepción, el percibir no desaparece.  Es por eso que en las enseñanzas tradicionales se dice que el mundo es una ilusión. Es tan sólo el mundo exterior, distante y separado que es una ilusión, pero la percepción, el percibir es real, está hecho de consciencia.

(Pasaje extraído del Encuentro de Febrero de 2012. Disponible en "Descargas").

Maya permanece, la ignorancia desaparece





Nuevo vídeo con subtítulos en español.

Cuando abrimos los ojos, surge la apariencia, una apariencia de espacio, de distancia, de dimensiones. Pero cuando exploramos la realidad de esa apariencia lo que encontramos es que está hecha únicamente del propio conocerla.

Y ese conocer no ocurre en el espacio sino en la consciencia. De hecho, es la consciencia. 

No tiene dimensiones, está hecha de experimentar. En nuestra experiencia, sabemos que todo está hecho de experimentar, y que yo, el que conoce la experiencia, está más cerca que cerca.

Traducción y subtítulos: http://diegomerinotraducciones.com 

La Consciencia es su propio contenido


Como herramienta pedagógica, el Advaita o la enseñanza de la no-dualidad a veces se refiere a la Consciencia y a sus contenidos, las apariencias (apariciones) que surgen dentro de ella, como dos elementos separados. Esto establece la independencia que tiene la Consciencia de sus apariencias y la dependencia que tienen las apariencias de la Consciencia.

Como tal, es una herramienta útil que desarraiga el modelo convencional de una Consciencia que depende de los objetos y de un mundo que existe separado e independiente de la Consciencia.

Sin embargo, una vez que esta verdad ha sido establecida, esta formulación en sí se convierte en una limitación e inhibe una comprensión más profunda. Lo que era cierto desde el punto de vista del paradigma convencional, dualista, se convierte en falso ante una exploración más profunda sobre la naturaleza de la experiencia.

Así que veamos de nuevo la formulación de que los objetos aparecen dentro de la Consciencia, y que cuando desaparecen, la Consciencia se queda sin contenido.

En la analogía del océano, las olas son una metáfora para las apariencias que surgen en o dentro del océano de la Consciencia.

El contenido de las olas es agua, así como el contenido de una apariencia es Consciencia.

La forma de la ola es la forma que toma el agua. Es la forma de la apariencia. ‘Ola’ es su nombre. Pero el contenido de esa apariencia no es ola. Es agua.

Del mismo modo, con el fin de ‘aparecer,’ la Consciencia se 'viste’ a sí misma en nombre y forma. Toma la forma de una apariencia proyectándose a sí misma a través de la mente y los sentidos.

Sin embargo, el contenido de cada experiencia es la Consciencia misma.

Entonces, los objetos - es decir, los pensamientos, las sensaciones y las percepciones - no son el contenido de la Consciencia. La Consciencia sola es el contenido de la Consciencia. Pensamientos, sensaciones y percepciones son los nombres y formas que la Consciencia toma en el proceso de la manifestación.

Cuando las olas se disuelven, ¿acaso su contenido desaparece? No, la apariencia de las olas cesan, pero su contenido, el agua, permanece exactamente como siempre es.

Del mismo modo, el contenido de las apariencias es la Consciencia, y cuando la apariencia desaparece, su contenido no lo hace. Entonces, el contenido de la Consciencia es  la Consciencia misma. La Consciencia es su propio contenido. Jamás se convierte en alguna otra cosa.

Esto puede ser reformulado en una manera mucho más cercana a nuestra experiencia real, diciendo que el contenido de todo es Consciencia y esta Consciencia es lo que íntimamente sabemos que somos.

La Consciencia es nuestra propia Realidad y la Realidad de todas la apariencias.

En este sentido, cada formulación acerca de la Verdad revela las limitaciones de y remplaza las formulaciones menos completas que la preceden, y entonces, así, es expuesta y remplazada por una formulación más cercana  a la experiencia directa.

Conforme esta exploración de la naturaleza se profundiza, incluso las más sutiles formulaciones son vistas como insuficientes. El punto en el que tocan la experiencia a la que se refieren, es precisamente el punto en el que se colapsan en el Silencio, que es su fuente.

(Un extracto traducido por Tarsila Murguía del libro 'The Transparency of Things,’ de Rupert Spira) 

Fuente: Presencia Consciente 

La enseñanza nos toma de la mano y lentamente nos conduce a casa


Interlocutor: En algunas expresiones de la enseñanza se dice que no hay mundo, no hay personas; esto, ¿es realmente así?

Rupert Spira: Sí, eso que dices es así desde el punto de vista absoluto. En el nivel más superior de la enseñanza podemos decir que no hay mundo, no hay yo, no hay objetos... Sin embargo la enseñanza no permanece solamente a ese nivel, porque si eso no es de hecho verdaderamente realizado, si eso no es vuestra realidad viva, entonces puede convertirse en algo de cabeza, en algo abstracto.

Así que, como concesión a varios puntos de vista, la enseñanza se expresa en modos más moderados y, por ejemplo, habla de cosas como esclavitud o liberación, o auto-indagación, o morar en tanto que presencia, o rendir o entregar todo a la presencia de la consciencia; ninguna de estas sugerencias tiene sentido desde el punto de vista absoluto. 

Pero el propósito de la enseñanza no es exponer el punto de vista absoluto, que de hecho este punto de vista absoluto no puede ser expuesto, el propósito de la enseñanza es encontrar a la gente allí donde esté, sea donde sea, en el lugar en que nos encontremos en el mapa, en el lugar en el que nos encontremos perdidos en el bosque. La enseñanza nos toma de la mano y lentamente nos conduce a casa. 

Cada uno está perdido en el bosque en un lugar ligeramente distinto, así que el viaje es distinto para cada uno de nosotros. Lo que es correcto para una persona -girar a la derecha en esa encrucijada-, podría ser incorrecto para otra -girar a la izquierda-. 

Así que la enseñanza no intenta exponer la formulación perfecta del advaita, sino que intenta encontrarnos de una manera real allí donde nos encontremos y desde ahí ayudarnos a ir hacia la realidad de nuestro ser, de nosotros mismos. 

La enseñanza utiliza todos los medios disponibles para hacer esto e incluso puede expresarse a sí misma en términos dualistas. Pero si esa sugerencia dualista proviene de una verdadera experiencia no dualista, entonces, en ese momento será verdadera enseñanza no-dualista. 

(Pasaje extraído del Encuentro de Septiembre de 2012. Disponible en "Descargas”).

Haz de la presencia consciente tu morada


Interlocutor: ¿Es posible mantener la posición de la presencia consciente tratando con los asuntos de la vida cotidiana o cuando uno discute con alguien? Especialmente tratando con alguien que también está atrapado en el yo separado.

Rupert Spira: Es el motivo por el que venimos a lugares como éste; aquí nuestras circunstancias son fáciles y pacíficas, en la mayoría de los casos no hay nada que está provocando la reactividad del yo separado. Podemos, de manera segura, relajarnos en nuestro propio Ser. Pero cuando salimos a la calle y alguien choca con nosotros inmediatamente nos sentiremos ofendidos. No es la consciencia la que se sentirá ofendida, la consciencia jamás se siente ofendida. Pero, en ese momento, el yo separado es recreado, yo aquí separado de un tú allí separado.

El valor de venir a un encuentro como este es acostumbrarnos a morar en nuestra propia naturaleza en circunstancias fáciles, a diferencia de cuando estamos ahí fuera en el mundo, cuando todo nos anima a pensar y sentir en tanto que un yo separado. Aquí todo nos anima a pensar y sentir en tanto que el verdadero Ser de la presencia consciente; aquí nos acostumbramos a ello, nos habituamos a ello. Salimos fuera y por un rato parece que se pierde, y volvemos de nuevo aquí. Cuando digo volvemos, no estoy queriendo decir volvemos a un lugar o a una persona, quiero decir volvemos a nuestro propio Ser y moramos, permanecemos ahí. Después cuando parece que de nuevo volvemos al mundo, con el tiempo nos daremos cuenta que cada vez menos situaciones tienen la capacidad de sacarnos de ahí.

Así que remítete a aquello, en tu experiencia, que hace que aquello de lo que hablamos aquí sea real. Puede que sea un encuentro como éste o un libro, puede que te sientes en casa y simplemente mores en tanto la presencia consciente que eres permitiendo que aparezcan los pensamientos, sentimientos y percepciones. Sigue aquello que para ti sea lo mejor. 

Al principio parece que hay un vaivén, un movimiento, pero en la mayoría de los casos, este vaivén se va reduciendo, se va ralentizando, hasta que te das cuenta de que jamás te has movido; has hecho de la presencia consciente tu morada. En vez de hacer de los pensamientos y sentimientos tu morada, haces de la presencia consciente tu morada. Los pensamientos y sentimientos no van a cesar; simplemente dejan de servir a un yo imaginario y empezarán a servir a la paz, felicidad y amor, que son inherentes a tu verdadera naturaleza.

(Pasaje extraído del Encuentro de Febrero de 2012. Disponible en "Descargas").

El Jardín de lo Desconocido


Si exploramos la Consciencia, encontramos que no tiene cualidades objetivas. Y aún así, es lo que en lo más íntimo, conocemos que somos. Es a lo que nos referimos con el "yo".

Y si exploramos el "yo" encontramos que está hecho de...

Los conceptos abstractos de la mente se colapsan aquí. No pueden ir más allá. No existe ningún nombre adecuado para eso en lo que la mente se disuelve. Todo esto nos lleva a la mayor simplicidad de la experiencia directa.

Esta des-objetivización es el proceso de la aparente involución a través de la cual Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado retira su proyección de la mente, del cuerpo y del mundo, y redescubre que es la única sustancia de la impecable totalidad de la experiencia.

Entonces, Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado, el Vacío Absoluto, en donde la mente colapsa, se proyecta de nuevo, dentro de sí mismo, a través del mismo camino de aparente objetivación, para recrear la apariencia de mente, cuerpo y mundo.

Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado, y a lo que a veces llamamos "yo", Consciencia, Ser, Cognición, toma la forma de pensamiento, de sensación o de percepción con el fin de aparecer como la mente, el cuerpo o el mundo.

Este es el proceso de evolución aparente a través del cual Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado da nacimiento a una mente, a un cuerpo y a un mundo, sin haber tenido que convertirse en algo diferente a sí mismo.

Este proceso de evolución e involución es la danza de la Unidad, es Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado tomado una forma y disolviéndose, vibrando en cada matiz de experiencia y disolviéndose en sí mismo, transparente, abierto, vacío y luminoso.

La mente intenta describir las modulaciones de este vacío manifestándose como la totalidad de la experiencia y esta totalidad se reconoce a sí misma como el vacío, sabiendo todo el tiempo que es en vano.

La mente describe los nombres y las formas a través de lo que Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado refracta con el fin de aparecer como dos, como muchos, para que la Consciencia/Ser aparezca como Consciencia y Ser.

Y a través de utilizar los mismos nombres y formas, la mente describe el proceso aparente a través del cual Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado descubre que nunca se convierte en nada, que siempre ha sido sí mismo y sí mismo y sí mismo.

Cada declaración que se hace aquí es provisionalmente cierta en relación a una declaración, pero falsa en relación a otra. Sin embargo, nunca será absolutamente cierta.

El propósito de cada declaración es indicar la falsedad de la anterior, esperando que desaparezca inevitablemente en el momento adecuado.

Cada una es un agente de la Verdad, pero nunca la verdad.

La mente, en el sentido más amplio de la palabra, está hecha de conceptos y apariencias. Jamás abarca ni comprende la Realidad.

Sin embargo, hablando de esta manera, la mente está siendo utilizada para crear evocaciones más que descripciones de la experiencia de la Consciencia conociéndose a sí misma.

Estas evocaciones son expresiones temporales de Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado, como flores que brotan por un momento, dispersando el aroma de su origen en el Jardín de lo Desconocido.

(Pasaje extraído de "The Transparency Of Things. Traducción de Tarsila Murguía)

Fuente: Advaitainfo.  

La consciencia no necesita un cuerpo para ser consciente de sí misma




Conversación en torno a si la Consciencia necesita un cuerpo para conocerse a Sí Misma.

Encuentro con Rupert Spira - marzo 2015. Barcelona.

Desde el punto de vista de la Realidad, los objetos revelan la Consciencia


Cuando la Consciencia se acostumbra a pensar y sentir que vive dentro del cuerpo-mente... 

Quien siente miedo de salir de casa proyecta todo tipo de cosas desagradables hacia el mundo exterior con el fin de justificar su deseo de permanecer allí dentro. Todo lo que ve y oye del mundo exterior parece justificar su actitud hacia ello y sería demasiado difícil convencer a esa persona de que es de hecho su actitud de miedo la que causa que el mundo aparezca de cierta manera, y no el resultado de la forma en que el mundo es inherentemente. 

De la misma manera, la Consciencia se acostumbra a pensar y sentir que vive dentro del cuerpo-mente y corrobora este hábito con varias capas de creencia y sentimiento. Una vez que ha asumido esa posición, su experiencia parece confirmar la verdad de sus creencias y sentimientos. 

Sin embargo, en la naturaleza de Maya, el despliegue creativo de la manifestación, lo contrario también es cierto: cuando la Consciencia comienza a liberarse a sí misma de su identificación exclusiva con el cuerpo-mente, recibe todo tipo de confirmaciones del mundo de que está en el camino correcto. 

El ego (la-Consciencia-pretendiendo-ser-una-entidad-separada) es un maestro en la apropiación de cualquier cosa que esté disponible con el fin de perpetuarse a sí mismo, y para ese propósito, la ‘Verdad’ será suficiente, así como cualquier otra cosa. En cierto modo, esta es la máxima seguridad porque eso no puede ser superado. 

Por ejemplo, el ego utiliza el así llamado entendimiento de que la 'Consciencia es todo lo que hay,’ o sea 'cualquier cosa es tan buena como cualquier otra cosa,’ como una excusa para justificar su actividad de separación. 

Sin embargo, el ego es una pretensión, una pretensión de que la Consciencia elige hacer algo desde su propia libertad. 

La actitud de que la Consciencia es todo lo que hay, es verdadera si proviene de la comprensión, sin embargo no es verdadera si proviene de la creencia, del ego. El ego es, por definición, la mezcla exclusiva de Consciencia con un cuerpo-mente, y por lo tanto no puede afirmar al mismo tiempo ser todo. 

La creencia de que la Consciencia es todo lo que hay no pone fin al sufrimiento que es inherente a la identificación exclusiva de la Consciencia con un solo cuerpo-mente, y por lo tanto la búsqueda, aunque temporalmente sometida por esta aparente actitud de tolerancia y aceptación, inevitablemente aparecerá de nuevo en algún momento. 

Es falso decir: “Todo es Consciencia, por lo tanto acepto mi sufrimiento y negatividad como una expresión de esa Consciencia y no puedo, como resultado, hacer nada al respecto.” 

El sufrimiento es ya un rechazo de la situación actual, una falta de aceptación de la situación actual tal y como es. Este rechazo es la contraparte de la identificación exclusiva de la Consciencia con el cuerpo-mente. Eso es a lo que se reduce el sufrimiento. 

Si nuestro credo es: “Todo es Consciencia, por lo tanto, cualquier cosa es tan buena como cualquier otra cosa, entonces no puedo ni necesito cambiar mi sufrimiento,” entonces, ¿por qué no aplicar esa actitud ante la situación actual en primer lugar y darle la bienvenida exactamente como es? En lugar de aceptar nuestro rechazo de la situación actual, ¿por qué no simplemente aceptar la situación actual en sí? El sufrimiento cesaría justamente ahí. 

La así llamada aceptación del rechazo del momento no es la verdadera, imparcial, y benévola aceptación de todo lo que aparece dentro de la Consciencia. Es miedo vestido de entendimiento, es un falso Advaita. Como tal, es la actividad del ego mismo, perpetuando su propia separación y miseria. 

No todo pensamiento o acción es una actividad del yo separado


Interlocutor: Me gustaría saber tu percepción cuando una actividad que está relacionada con el yo separado, por ejemplo, el hablar, que hay una conexión mental en este acto. ¿Cuál es tu percepción? ¿De dónde vienen las palabras?

Rupert Spira: Es un error pensar, que pensar o hablar sea necesariamente una actividad del yo separado. El pensamiento, todos los pensamientos aparecen en la consciencia, pero algunos pensamientos, -y esto no es más que una metáfora- están filtrados, tamizados a través de la creencia de que la consciencia es separada y limitada; incluso esos pensamientos aparecen en la presencia consciente y están hechos de presencia consciente. 

Esos pensamientos expresan la creencia y el sentimiento de que la consciencia es separada y limitada. En otras palabras, no hay realmente un yo separado y limitado, sino que únicamente hay el verdadero Ser de la presencia consciente aparentemente limitado por pensamientos y sentimientos. Este aparente límite en torno a la consciencia es lo que crea el aparente yo separado y limitado. 

¿He contestado a tu pregunta?

I: Cualquier palabra que me surja es la consciencia hablando por sí misma.

RS: Podrías decir eso, sí. Sí, todos los pensamientos, todas las palabras, sensaciones y percepciones aparecen en la consciencia y están hechos de consciencia. La consciencia es la substancia de todos los pensamientos, incluso de aquellos pensamientos que imaginan que la consciencia es limitada y separada.

Imagínate que estás mirando una película en la tele, es un paisaje, una escena campestre, y una pareja está caminando en ese paisaje campestre. Uno de los dos le dice a su amigo: “¿ves aquellos árboles que aparecen allí?” 

La persona, en la película, piensa que son árboles. No hay árboles más allá, sino que realmente todo es la pantalla del televisor. El yo separado es como el personaje en la película, está hecho de pantalla, está hecho de pura presencia consciente.  Pero un pensamiento surge que dice: “no es la pantalla es un árbol, no soy consciencia ilimitada, soy un yo separado” Incluso ese pensamiento está hecho de consciencia ilimitada, consciencia sin límites.

Desde el punto de vista del yo separado, hay un yo separado, pero desde el único punto de vista cierto auténtico, el de la presencia consciente, no hay yo separado sino que sólo hay presencia consciente.

(Pasaje extraído del Encuentro de Febrero de 2012. Disponible en "Descargas").

La experiencia de ser consciente


Rupert Spira: Interésate en la experiencia de ser consciente o en la presencia consciente misma. 

¿Cuál es su naturaleza?

La mayoría de las personas pasan a través de sus vidas sin darse cuenta y ni tan siquiera interesarse por la experiencia de ser consciente o en la presencia consciente misma. En otras palabras, la mayoría de nosotros pasamos nuestras vidas ignorando el elemento más fundamental e íntimo de nuestra experiencia; esto es, ignorando o pasando por alto a nosotros mismos.

¿Por qué la mayoría de nosotros ignoramos o pasamos por alto este elemento íntimo y fundamental de nuestra experiencia?... Por nuestra fascinación exclusiva en el contenido objetivo de la experiencia; esto es, pensamientos, imágenes, sentimientos, sensaciones, percepciones, etc… 

Por el hecho de que la experiencia de ser consciente no tiene contenido objetivo la consideramos como ausente o no existente o, en el mejor de los casos, la consideramos como algo que ha sido perdido y que tenemos que buscar; ello implica treinta años de meditación sobre un cojín. 

¿Cómo podría perderse la experiencia de ser consciente?

La experiencia de ser consciente no está escondida en las profundidades de nuestro ser; está a simple vista en toda experiencia. 

¿Cómo podríamos decir, cuando vemos una película: “no veo la pantalla”? 

¿Cómo podríamos decir: “no conozco la experiencia de ser consciente, o de la consciencia misma”? 

¿Qué actividad o inactividad de la mente podría hacer que la experiencia de ser consciente fuera más obvia de lo que ahora es? 

No es necesaria ninguna manipulación de la mente, del cuerpo, ni del mundo. La experiencia de ser consciente brilla de forma igual en toda experiencia. En nuestras depresiones más profundas, nuestros sentimientos más incómodos, nuestras experiencias más bellas y todo lo que hay en medio. 

No estás en la mente


Interlocutor: Puedo ver ahora que soy consciencia, lo puedo experimentar, lo veo ahora, es muy fácil, pero muchas veces veo que no puedo calmar a la mente que finge ser consciencia. Después va a haber pensamientos de duda que surgen.

Rupert Spira: Tienes razón, si piensas que estás en la mente te será tremendamente difícil salir de la mente y vas a tener una batalla sin fin y, es por eso por lo que, en primer lugar, estoy intentando mostrarte que no estás en la mente.

Estoy de acuerdo con que si crees que estás en la mente vas a tener un problema real, vas a tener que trabajar muy fuerte con la esperanza de que un día, después de veinte años de práctica espiritual intensa, puede que te encuentres y te liberes a ti mismo de la mente.

Imagínate una película en la que tú eres la pantalla en la que la película es proyectada. Lo que estás preguntando es: ¿qué es lo tengo que hacer yo, la pantalla, para salir fuera de la película? Eso es lo que estás preguntando, es absurdo, es ilógico; tu problema no consiste en que estás en la mente sino en que crees que estás en la mente. 

En vez de luchar con tu experiencia, explora tu experiencia y, entonces, mira si hay algo con lo que luchar.

I: Creo que tengo que seguir practicándolo más y dejar de creer en la mente.

RS: Cuando dices: “tengo que practicar eso un poco más” estás alimentando ese viejo hábito de pelear con tu mente; esto no tiene que ver con practicar, tiene que ver con comprender. No quiero decir con ello una comprensión intelectual, sino una comprensión que proviene en sí misma de la experiencia, un ver de manera clara.

I: Ok, gracias.

(Pasaje extraído del Encuentro de Abril de 2014. Disponible en "Descargas").

Explorar la Presencia Consciente


Interlocutor: Tengo dos preguntas. La primera concierne a la segunda etapa del trabajo que tú propones: ¿cómo podemos explorar la presencia consciente y cómo puede la presencia consciente explorarse a sí misma?

Y la segunda pregunta es: ¿cómo puedo estar seguro de que la consciencia ahora es la misma que la de hace cinco minutos?

Rupert Spira: Vamos a contestar primero tu segunda pregunta. ¿Eres consciente de tu experiencia presente? Obviamente sí. ¿No era el mismo yo que era consciente de tu experiencia diez segundos antes? ¿Era un yo diferente el que era consciente de tu experiencia hace diez segundos o era el mismo?

I: Eso es lo que te estoy preguntando a ti. ¿Cómo puedo estar seguro de que es el mismo yo el que era consciente de la experiencia hace diez segundos?

RS: Puedes estar seguro yendo a tu propia experiencia, viendo si el pensamiento que tuve hace un minuto fue conocido por el mismo yo que conoce el pensamiento presente. O, ¿fue conocido por un yo diferente? 

Si fue conocido por un yo diferente y que ahora ya no está presente, entonces, deberías tener la experiencia de ese yo que desapareció. ¿Tuviste esa experiencia? 

I: No.

RS: Ésta es la manera en que puedes estar seguro.

Tómate algún tiempo para explorar esto, y si realmente lo entiendes por tu propia experiencia verás que es la misma consciencia la que está presente a través de toda experiencia.

Déjame que te indique otra manera de explorarlo. Si puedes recordar ahora aquello que estabas pensando hace cinco minutos, la presencia consciente que está presente ahora y que conoce esta memoria, tuvo entonces que estar necesariamente presente en el momento en el que ocurrió la experiencia recordada; si no, ¿cómo serias capaz de recordarla? ¿Quién estuvo  presente allí y tuvo la experiencia? Si no fuera el mismo, ahora no sería capaz de recordarla. 

¿Sabes qué está experimentando ahora tu vecino de al lado? No, no tienes la experiencia. Si el yo que tuvo la experiencia hace cinco minutos fuera un yo distinto del de ahora no serías capaz de recordarla ahora.

Tienes que explorar cualquiera de estas dos líneas de investigación.

Citas V


El yo que busca la Presencia consciente es como la sombra que busca el sol.

✼   ✼   ✼

Cada vez que nos encontramos reaccionando ante alguien o algo, preguntémonos en nombre de quién estamos reaccionando. Casi siempre encontraremos que es en nombre de un yo no existente.

✼   ✼   ✼

Toda la experiencia sucede en nuestro Yo, Conciencia pura, y todo lo que hay en nuestro Yo, de lo cual puede estar hecha la experiencia, es nuestro Yo. Por tanto, así como en una película no está presente nada más que la pantalla, de la misma manera en la experiencia no está presente nada más que nuestro Yo. La Consciencia pura es toda es toda experiencia y toda experiencia es Consciencia pura.

✼   ✼   ✼

Es nuestro Yo, Presencia consciente luminosa, abierta y vacía, el que proporciona a la experiencia su inconfundible realidad. Lo que verdaderamente conocemos y amamos en toda experiencia es la realidad de la Presencia consciente. Es eso sólo lo que anhela el yo aparentemente separado.

✼   ✼   ✼

Yo, la luz del puro Conocer, no conozco ni puedo conocer ninguna otra cosa que no sea Yo mismo.

✼   ✼   ✼

Para el pensamiento, el conocimiento de un objeto tiene lugar "aquí" y el ser o la existencia de un objeto tiene lugar "allá". Pero para la Presencia consciente, Conocer y Ser son uno.
Si sustituimos el impulso de evitar las sensaciones incómodas por un deseo de afrontarlas y explorarlas en profundidad, en su núcleo encontraremos exactamente aquello que estábamos buscando al intentar evitarlas.

✼   ✼   ✼

No te localices en ningún lugar; encuéntrate en todas partes.

✼   ✼   ✼

Individualidad significa no dividido. Es la expresión exclusiva de la totalidad no dividida que se expresa en cada cuerpo y mente, y que florece cuando nos liberamos de la camisa de fuerza de la ignorancia – es decir, cuando dejamos de ignorar nuestra naturaleza esencial de Presencia consciente pura.

✼   ✼   ✼

La felicidad es simplemente permitir que todo sea exactamente como es instante a instante.

✼   ✼   ✼

Desde el punto de vista limitado de un cuerpo, nuestra naturaleza esencial de Presencia consciente pura parece limitada; desde el punto de vista temporal de una mente, parece temporal; en la ausencia de un punto de vista, es como es, ni limitada, ni temporal.

✼   ✼   ✼

La mente que busca la felicidad es como una ola que busca agua.

✼   ✼   ✼

La seguridad y la felicidad no se pueden encontrar en nada que aparezca y desaparezca. Encuentra aquello que en tu experiencia no aparece, se mueve, cambia o desaparece, e invierte tu identidad, seguridad y felicidad solo en ello.

Las tres posibilidades que se nos abren en la vida


Rupert Spira: Estas son las tres posibilidades que se nos abren a nosotros en la vida:

La primera es tomarse a sí mismo como un cuerpo y una mente separados y limitados, nacidos en un lugar y en un tiempo concreto y determinado, moviéndose, evolucionando, envejeciendo y destinados a morir. Esa es la primera posibilidad, la posibilidad convencional. 

La segunda posibilidad es la de conocerse como el espacio vacío de consciencia en el que el cuerpo, la mente y el mundo aparecen, evolucionan y desaparecen. Conocerse a sí mismo como el testigo trascendental de toda experiencia. 

La tercera posibilidad es la que toda distinción entre la consciencia que es testigo y los objetos del cuerpo, mente y mundo que son observados ha desaparecido.

Lo que permanece tras esta disolución entre el sujeto y el objeto no puede ser nombrado porque toda palabra hace referencia a algún tipo de distinción, algún tipo de opuesto: la consciencia como opuesta a los objetos, el calor opuesto al frío. Pero cuando todas estas realidades se han disuelto, lo que permanece no puede ser nombrado y al mismo tiempo es todo lo que puede ser conocido y experimentado. 

Esto es una especie de mapa de las posibilidades de la experiencia. 

(Pasaje extraído del Encuentro de Septiembre de 2012. Disponible en "Descargas”).

La memoria de nuestra eternidad


(Fragmento de una meditación de Rupert Spira en un retiro en California, Junio 2014)

Rupert Spira: Todos los seres aparentemente separados conservan dentro de sí la memoria de su propia eternidad. Esta memoria de nuestro propio e infinito Ser se expresa como el deseo de alcanzar la paz, la felicidad o el amor.

Dondequiera que se encuentre una paloma mensajera, siempre puede encontrar su camino de regreso a casa. Ella se guía por la memoria que le indica en dónde está su hogar. Nada puede oscurecer esta memoria. Del mismo modo, ninguna experiencia tiene la capacidad de oscurecer la memoria de nuestro eterno e infinito Ser.

La búsqueda de nuestra felicidad es la fuerza gravitacional de nuestro Ser. El yo separado cree que su búsqueda de la felicidad es algo que él está llevando a cabo. ¡No es así! La búsqueda de la felicidad es sólo el yo aparentemente separado registrando la fuerza gravitacional desde las profundidades de su propio Ser. Esa energía - la fuerza gravitacional que todos sentimos como el deseo de alcanzar la paz, la felicidad o el amor - es gracia.

La gracia no es una experiencia extraordinaria que sucede de vez en cuando en nuestras vidas. Es la fuerza constante de nuestro Ser más íntimo invitándonos a volver a sí mismo.

Esta fuerza gravitacional que reside en las profundidades de nuestro Ser es experimentada, por la mayoría de la gente, como el deseo de alcanzar la paz, la felicidad o el amor. Es experimentada por un científico como el deseo por adquirir conocimiento y por un artista como el deseo por la belleza. Todas estas formas de deseo son la misma fuerza gravitacional apareciendo en diferentes ámbitos de la experiencia. Es la fuerza de la Consciencia infinita ejerciéndose a sí misma en la mente finita, haciendo que ésta se repliegue.

Tú no te estás resistiendo al pensamiento que resiste


Interlocutor: ¿No puede ser que la consciencia es la consciencia, y simplemente lo que cambia es mí o nuestra percepción de la consciencia? Que a veces estamos más abiertos a ella, a veces más cerrados; entonces esto implica, no que sea un pensamiento, sino que nuestra apertura a ella cambia, pero ella es inalterable, imperturbable.

Rupert Spira: Así lo que lo que dices es: "algunas veces estoy más o menos abierto a la presencia consciente". ¿A qué yo te refieres?... Ese "yo" que está más o menos abierto a la consciencia.

I: En ese caso, como mi verdadero yo es la consciencia, en este caso me estoy refiriendo a mi yo limitado en tanto que cuerpo-mente.

RS: ¿Estás diciendo que cuanto más activo esté tu cuerpo y tu mente, menos consciencia hay?

I: Menos experiencia de la consciencia, menos experiencia de la paz de la consciencia.

RS: Dices "menos experiencia de esta consciencia", como si la consciencia fuese algo que tú experimentas.

Ahora, está presente la consciencia. ¿Está totalmente abierta a lo que aparece en este momento?... ¿Está resistiendo a lo que aparece ahora?... La resistencia se aplica al pensamiento, no a ti. Tú, la consciencia, no te resistes, lo que resiste son los pensamientos, los sentimientos. Son los pensamientos los que dicen: “no, no, yo no quiero esto”. Pero tú eres aquél/aquello que es consciente de este pensamiento que resiste. Tú no te estás resistiendo al pensamiento que resiste. Tú dices “sí” al pensamiento que dice “no”.


I: Lo he de contemplar.

RS: El hecho de que hay algo que está apareciendo, quiere decir que la consciencia ya ha dicho “sí, eres bien acogido”. Cuando un cuerpo aparece en esta habitación es porque el espacio ha dicho “sí, eres bienvenido”. El espacio no puede resistirse. El espacio no conoce el significado de la palabra resistencia. La presencia consciente es así.