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¿El conocimiento puede llevar a la liberación?


Interlocutor: ¿El conocimiento puede llevar a la liberación?

Rupert Spira: Sí, el verdadero conocimiento es liberación.

I: Liberación, ¿de quién?

RS: Yo utilicé la palabra liberación porque tú la utilizaste como una concesión a la creencia en una liberación que estaba presente en tu pregunta. Contesto la pregunta en los términos en que fue formulada; pero es muy buena pregunta: ¿para quién esa liberación? 

Como tú mencionaste en primer lugar la liberación te toca a ti contestarla: ¿la liberación para quién? Cuando formulaste la pregunta de si el conocimiento puede llevar a la liberación, ¿a la liberación de quién te referías?

I: Obviamente en la metáfora de la pantalla no hay nadie que liberar y todo está en su sitio.

RS: Sí, desde el punto de vista de la pantalla eso es cierto. Sin embargo, desde el punto de vista de uno de los personajes de la película eso no está tan claro. 

Entonces la pregunta es: ¿nos conocemos a nosotros mismos como un personaje de la película o como la pantalla?

Si nos conocemos en tanto que pantalla, la pregunta sobre la esclavitud y la liberación no surge porque en tanto que pantalla sabemos que nada de lo que aparece nos ata. 

Pero si la pregunta sobre la esclavitud y la liberación es real para nosotros, eso quiere decir que hemos pasado por alto nuestra verdadera naturaleza: la pantalla vacía. Nos hemos tomado erróneamente por un personaje de la película y ese personaje, desde su punto de vista ilusorio, siente que está atado, que es esclavo y ese personaje viaja a través del mundo buscando libertad a través de sustancias y experiencias y, por supuesto, lo que está buscando es la pantalla, que es aquello de lo que él está hecho aunque no se dé cuenta. 

Así que sí, desde el punto de vista de la pantalla no hay ni esclavitud ni liberación, todo depende de la posición que tomamos.

(Pasaje extraído del Encuentro de Septiembre de 2012. Disponible en "Descargas”).

Meditación es lo que somos, no lo que hacemos


Rupert Spira: Me gustaría decir algo sobre la meditación.

Normalmente nos consideramos a nosotros mismos como una colección de pensamientos, sentimientos y sensaciones: yo, el yo separado, que vive en el interior del cuerpo-mente, y está hecho del cuerpo-mente.

Y la meditación es normalmente considerada como una actividad en la que yo, este cuerpo-mente, se compromete a fin de lograr algún tipo de objetivo, sea cual sea ese objetivo: la iluminación, la quietud, la paz, la liberación.

En otras palabras, desde ese punto de vista, se cree que el yo separado es lo que somos y la meditación se considera como una actividad que hacemos.

Sin embargo, en este enfoque, la meditación se entiende diferente. Aquí, la meditación se entiende que es lo que esencialmente somos, y el yo separado se entiende que es una actividad que el pensamiento hace de vez en cuando.

No estoy sugiriendo que estos tipos convencionales de meditación no tengan sus usos; por supuesto que sí. Pero no es lo que se entiende aquí como meditación. La meditación, tal como se entiende en este enfoque, no es ningún tipo de actividad.

La meditación es lo que somos, no lo que hacemos.

En este enfoque, la meditación no tiene nada que ver con una actividad o cese de actividad de la mente: enfocarla, observarla, disciplinarla o aquietarla, u observar la respiración. Eso no es lo que se entiende aquí por meditación.

La meditación, en este enfoque, es simplemente ser, simplemente ser la presencia de la Consciencia, simplemente ser eso que está consciente.

Somos conscientes ahora mismo de nuestra experiencia. Somos conscientes de estas palabras; somos conscientes de nuestros pensamientos y sentimientos, sean las que sean. Somos conscientes de las vistas o sonidos que están presentes en nuestra habitación, de las sensaciones de hormigueo del cuerpo. Somos conscientes sin esfuerzo de todo este flujo de experiencia. Y nosotros no tenemos que hacer el menor esfuerzo para ser eso que conoce o es consciente de nuestra experiencia.

La meditación es simplemente tener conocimiento de este uno, el uno que es consciente de nuestra experiencia.

Éste uno es a veces llamado "Awareness" [Consciencia]. El sufijo "-ness" significa "la presencia de" [y Aware = consciente] así que la palabra "Awareness" [Consciencia] significa simplemente "la presencia de eso que es consciente".

Por lo tanto, asegúrate de que cuando se utiliza esta palabra "Awareness" [Consciencia], no se refiere a alguna idea abstracta o extraordinaria de algo que no conocemos o no estamos familiarizados. Simplemente se refiere a lo que naturalmente, esencialmente somos, a eso que conoce o es consciente de nuestra experiencia, sea la que sea, como conocer nuestros pensamientos, conocer estas palabras, conocer los sonidos o vistas que están presentes en este momento... Sea lo que sea que es conocido o experimentado en cualquier momento es conocido por "ti". "Tú" eres eso que es consciente de tu experiencia. Eso es llamado "Yo", "Consciencia", "Presencia consciente".

Citas I


Todo aquello que hemos deseado -paz, felicidad y amor- reside en el corazón de toda experiencia, siempre disponible, bajo cualquier circunstancia.

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Nunca deseamos realmente un objeto por sí mismo, solo deseamos aliviar nuestra agitación y resistencia, y al buscar eso, nos alejamos del Ahora en el tiempo. Por tanto, todo lo que realmente deseamos es no tener deseos.

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Yo, la luz del puro Conocer, no conozco un yo, un objeto, a otro o el mundo, como tales. Solo veo o conozco la intimidad indivisible e innombrable de experimentar 

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No es necesario abandonar un yo separado, sino más bien ver que no hay un ser separado.

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Desde el punto de vista de un yo separado, existe la esclavitud y la liberación, el tener un velo delante y la revelación, el buscar y el encontrar, el no conocer y el conocer. Pero desde el punto de vista de Yo mismo, pura Presencia consciente, nunca caigo en la esclavitud y, por tanto, nunca me libero; nunca tengo un velo ante mí propio Yo y, por tanto, nunca se me revela; no me puedo perder y, por tanto, nunca me encuentro; nunca dejo de conocerme y, por tanto, no necesito conocerme de nuevo.