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Cuando el Yo es despojado del yo, solo el Yo permanece


Interlocutor: ¿En la comprensión se produce un traspaso de identidad de ser el cuerpo-mente a reconocerse como presencia? 

Rupert Spira: Sí, aunque no es realmente una transferencia de identidad, aunque entiendo porqué dices esto. Déjame que intente darte una metáfora que indica el proceso de manera más clara. 

Vamos a ir a mi metáfora favorita de la pantalla y la imagen. Lo realmente importante es comprender que esta pantalla no está siendo observada por alguien sentado en un sofá, sino que la pantalla misma es consciente. La película está apareciendo en la pantalla y la pantalla está mirando la película. En otras palabras, es una pantalla que es consciente de sí misma. En esta metáfora la pantalla es la presencia consciente y es inherentemente vacía, transparente y no tiene límite alguno; así que es una pantalla de televisión sin marco sin ningún límite. 

Aparece una imagen en la pantalla y esta imagen parece que la limita. La pantalla ya no es vacía y transparente, es verde y azul porque aparece un paisaje. Ahora más que una pantalla en dos dimensiones parece un paisaje tridimensional; la pantalla bidimensional y transparente parece que ha desaparecido, parece que se ha convertido en un paisaje lleno de color y en tres dimensiones. 

Imagínate que hay unos amigos que están paseando por este paisaje y le preguntamos a uno de ellos: “¿Qué es lo que ves?” El personaje describirá campos, montañas, ríos, árboles... En otras palabras, desde el punto de vista limitado de uno de los personajes de la película su experiencia consistirá en una diversidad y multiplicidad de objetos; el personaje no puede ver la pantalla aunque está hecho de ella. 

Debido a que el personaje en la película no es consciente de que está hecho de pantalla -en otras palabras, ha olvidado su verdadera naturaleza- viaja por el mundo buscando la felicidad. 

Lo que está buscando es su verdadera naturaleza: la pantalla, la sustancia de la que su experiencia presente está constituida. 

Este personaje viaja a través del mundo buscando paz y felicidad, y se frustra. Adquiere unos cuantos objetos, tiene unas cuantas relaciones -que temporalmente parecen darle lo que cree que quiere- pero después de un cierto tiempo le decepcionan de nuevo. Y otra vez parte en busca de felicidad y amor; siempre en busca de un objeto, un estado o una relación que le harán feliz. 

Cuando el mundo le ha decepcionado suficientemente, entonces, toma la vía espiritual. Encuentra un maestro que le da muchas prácticas que hacer. Empieza a meditar, tiene todo tipo de experiencias maravillosas y estas experiencias, como los objetos de antes, le dan una cierta medida de paz y felicidad. Pero estos bellos estados de expansión de la mente eventualmente desaparecerán, al igual que los objetos y las relaciones, y lo dejan ahí donde estaba: en búsqueda de paz y felicidad. 

Un día, este personaje se encuentra con la vía directa que no le aporta nada que hacer en el dominio de la mente, el cuerpo o el mundo; y que le dice: “Tú eres ya la pantalla que estás buscando, estás hecho de la sustancia de aquello que anhelas”. Y llegado un momento el personaje hace la misma pregunta que tú acabas de hacer: ¿cómo puedo cambiar mi identidad de personaje a ser la pantalla? 

No es un cambio de identidad, no dejamos de ser un personaje y empezamos a ser presencia consciente infinita. Es más bien como una disolución de todas las creencias y sentimientos que nos hacían sentir que éramos el personaje y no la pantalla.

Incluso cuando pensamos y sentimos que somos un yo separado siempre somos  presencia consciente eterna e infinita. Es el pensamiento quien superpone un límite a nuestra presencia consciente eterna e infinita haciendo que parezca algo que no es. De la misma manera que la aparición de la imagen en la pantalla hace que la pantalla, en dos dimensiones, parezca un paisaje tridimensional. En India la imagen tradicional es la de una cuerda que parece ser una serpiente. 

¿Por qué parece ser un paisaje tridimensional y no una pantalla en dos dimensiones? ¿Por qué parece una serpiente y no una cuerda? Porque no miramos lo suficiente de manera clara y honesta. 

Todo lo que estamos haciendo aquí es mirar de manera honesta a lo que somos. Vamos a la pantalla y la tocamos, y encontramos en nuestra propia experiencia, de qué está constituida. Cuando hacemos esto no encontramos árboles, campos, montañas y cielo; encontramos pantalla transparente, abierta y vacía. Cuando vamos al corazón de nosotros mismos, de nuestro ser, no encontramos un paquete de pensamientos, sensaciones, sentimientos y percepciones; encontramos presencia consciente, abierta, transparente y vacía. 

En realidad, no hay una transferencia de identidad. No es que, de repente, nos convirtamos en un nuevo ser, en un nuevo yo. 

Es por esto que Ramana Maharshi dijo: “Cuando el Yo es despojado del yo, solo el Yo permanece”. Cuando el único y verdadero Yo de presencia consciente es despojado de todas las creencias y sentimientos que el pensamiento superpone sobre él, entonces, permanece como lo que eternamente es. 

(Pasaje del Encuentro de Febrero de 2013. Disponible en "Descargas")


La tragedia y la comedia de la condición humana


El descubrimiento de que la paz, la felicidad y el amor están siempre presentes en el interior de nuestro ser y completamente disponibles a cada momento de la experiencia en todas las circunstancias es el descubrimiento más importante que uno puede hacer.

Normalmente nos consideramos a nosotros mismos entidades limitadas y separadas, un cuerpo y una mente nacidos en un mundo que ya existía; pensamos que nos movemos hacia delante en el tiempo, negociando las circunstancias en un intento de obtener la paz, la felicidad y el amor que anhelamos, mientras envejecemos continuamente y estamos destinados, al final, a morir.

Sin embargo, nuestra naturaleza esencial es, ella misma, puro ser, pura presencia consciente, que ni reside en el cuerpo ni en la mente ni depende de ellos. No va ni viene; no nació ni va a morir. Está eternamente presente ahora, y la paz, la felicidad y el amor son su mismísima naturaleza.

En la paz y la felicidad conocemos nuestro yo como absolutamente independiente de todas las manifestaciones aparentes del cuerpo, la mente y el mundo; así reconocemos nuestra libertad innata. En el amor nos conocemos como íntimamente uno con todas estas manifestaciones.

La libertad lo es respecto a estas manifestaciones aparentes; el amor tiene lugar dentro de ellas.

Y ¿quién ha llevado a cabo este descubrimiento sobre nuestro yo? Nadie distinto de nuestro yo. Este descubrimiento proviene de nuestra propia experiencia íntima de nuestro yo, de su conocimiento íntimo de si mismo.

En otras palabras, el solo conocimiento de nuestro propio ser tal como es constituye una verdad evidente por sí misma que no requiere de confirmación por parte de ninguna otra fuente. Por supuesto, es el pensamiento el que está formulando este descubrimiento, pero el descubrimiento mismo no proviene del pensamiento.

Las implicaciones de este descubrimiento son a la vez simples y profundas: en cada uno de nosotros, la paz, la felicidad y el amor que son nuestra naturaleza esencial están siempre presentes y disponibles. Es decir, aquello que verdaderamente anhelamos en la vida está disponible a cada momento, en cualquier circunstancia, en el sencillo conocimiento de nuestro ser tal como realmente es.

Si miramos de cerca y honestamente la gran mayoría de nuestros pensamientos y actividades, veremos que están orientados a obtener la paz, la felicidad y el amor por medio de la manipulación de las circunstancias o la adquisición de objetos y relaciones en el futuro.

Esta proyección de la paz, la felicidad y el amor en un futuro imaginario vela la paz, la felicidad y el amor que residen en el núcleo de toda experiencia.

El yo interior e imaginario se crea cuando esta paz, felicidad y amor resultan velados, y, una vez que ha sido creado o imaginado, se ve condenado a una búsqueda incesante; y busca, en un futuro que no existe, algo que, por definición, no puede encontrarse allí.

Esta es la tragedia y la comedia de la condición humana.

(Pasaje extraído del libro "Presencia. El arte de la paz y la felicidad".) Disponible en "Editorial Sirio".

Haz de la presencia consciente tu morada


Interlocutor: ¿Es posible mantener la posición de la presencia consciente tratando con los asuntos de la vida cotidiana o cuando uno discute con alguien? Especialmente tratando con alguien que también está atrapado en el yo separado.

Rupert Spira: Es el motivo por el que venimos a lugares como éste; aquí nuestras circunstancias son fáciles y pacíficas, en la mayoría de los casos no hay nada que está provocando la reactividad del yo separado. Podemos, de manera segura, relajarnos en nuestro propio Ser. Pero cuando salimos a la calle y alguien choca con nosotros inmediatamente nos sentiremos ofendidos. No es la consciencia la que se sentirá ofendida, la consciencia jamás se siente ofendida. Pero, en ese momento, el yo separado es recreado, yo aquí separado de un tú allí separado.

El valor de venir a un encuentro como este es acostumbrarnos a morar en nuestra propia naturaleza en circunstancias fáciles, a diferencia de cuando estamos ahí fuera en el mundo, cuando todo nos anima a pensar y sentir en tanto que un yo separado. Aquí todo nos anima a pensar y sentir en tanto que el verdadero Ser de la presencia consciente; aquí nos acostumbramos a ello, nos habituamos a ello. Salimos fuera y por un rato parece que se pierde, y volvemos de nuevo aquí. Cuando digo volvemos, no estoy queriendo decir volvemos a un lugar o a una persona, quiero decir volvemos a nuestro propio Ser y moramos, permanecemos ahí. Después cuando parece que de nuevo volvemos al mundo, con el tiempo nos daremos cuenta que cada vez menos situaciones tienen la capacidad de sacarnos de ahí.

Así que remítete a aquello, en tu experiencia, que hace que aquello de lo que hablamos aquí sea real. Puede que sea un encuentro como éste o un libro, puede que te sientes en casa y simplemente mores en tanto la presencia consciente que eres permitiendo que aparezcan los pensamientos, sentimientos y percepciones. Sigue aquello que para ti sea lo mejor. 

Al principio parece que hay un vaivén, un movimiento, pero en la mayoría de los casos, este vaivén se va reduciendo, se va ralentizando, hasta que te das cuenta de que jamás te has movido; has hecho de la presencia consciente tu morada. En vez de hacer de los pensamientos y sentimientos tu morada, haces de la presencia consciente tu morada. Los pensamientos y sentimientos no van a cesar; simplemente dejan de servir a un yo imaginario y empezarán a servir a la paz, felicidad y amor, que son inherentes a tu verdadera naturaleza.

(Pasaje extraído del Encuentro de Febrero de 2012. Disponible en "Descargas").

Desde el punto de vista de la Realidad, los objetos revelan la Consciencia


Cuando la Consciencia se acostumbra a pensar y sentir que vive dentro del cuerpo-mente... 

Quien siente miedo de salir de casa proyecta todo tipo de cosas desagradables hacia el mundo exterior con el fin de justificar su deseo de permanecer allí dentro. Todo lo que ve y oye del mundo exterior parece justificar su actitud hacia ello y sería demasiado difícil convencer a esa persona de que es de hecho su actitud de miedo la que causa que el mundo aparezca de cierta manera, y no el resultado de la forma en que el mundo es inherentemente. 

De la misma manera, la Consciencia se acostumbra a pensar y sentir que vive dentro del cuerpo-mente y corrobora este hábito con varias capas de creencia y sentimiento. Una vez que ha asumido esa posición, su experiencia parece confirmar la verdad de sus creencias y sentimientos. 

Sin embargo, en la naturaleza de Maya, el despliegue creativo de la manifestación, lo contrario también es cierto: cuando la Consciencia comienza a liberarse a sí misma de su identificación exclusiva con el cuerpo-mente, recibe todo tipo de confirmaciones del mundo de que está en el camino correcto. 

El ego (la-Consciencia-pretendiendo-ser-una-entidad-separada) es un maestro en la apropiación de cualquier cosa que esté disponible con el fin de perpetuarse a sí mismo, y para ese propósito, la ‘Verdad’ será suficiente, así como cualquier otra cosa. En cierto modo, esta es la máxima seguridad porque eso no puede ser superado. 

Por ejemplo, el ego utiliza el así llamado entendimiento de que la 'Consciencia es todo lo que hay,’ o sea 'cualquier cosa es tan buena como cualquier otra cosa,’ como una excusa para justificar su actividad de separación. 

Sin embargo, el ego es una pretensión, una pretensión de que la Consciencia elige hacer algo desde su propia libertad. 

La actitud de que la Consciencia es todo lo que hay, es verdadera si proviene de la comprensión, sin embargo no es verdadera si proviene de la creencia, del ego. El ego es, por definición, la mezcla exclusiva de Consciencia con un cuerpo-mente, y por lo tanto no puede afirmar al mismo tiempo ser todo. 

La creencia de que la Consciencia es todo lo que hay no pone fin al sufrimiento que es inherente a la identificación exclusiva de la Consciencia con un solo cuerpo-mente, y por lo tanto la búsqueda, aunque temporalmente sometida por esta aparente actitud de tolerancia y aceptación, inevitablemente aparecerá de nuevo en algún momento. 

Es falso decir: “Todo es Consciencia, por lo tanto acepto mi sufrimiento y negatividad como una expresión de esa Consciencia y no puedo, como resultado, hacer nada al respecto.” 

El sufrimiento es ya un rechazo de la situación actual, una falta de aceptación de la situación actual tal y como es. Este rechazo es la contraparte de la identificación exclusiva de la Consciencia con el cuerpo-mente. Eso es a lo que se reduce el sufrimiento. 

Si nuestro credo es: “Todo es Consciencia, por lo tanto, cualquier cosa es tan buena como cualquier otra cosa, entonces no puedo ni necesito cambiar mi sufrimiento,” entonces, ¿por qué no aplicar esa actitud ante la situación actual en primer lugar y darle la bienvenida exactamente como es? En lugar de aceptar nuestro rechazo de la situación actual, ¿por qué no simplemente aceptar la situación actual en sí? El sufrimiento cesaría justamente ahí. 

La así llamada aceptación del rechazo del momento no es la verdadera, imparcial, y benévola aceptación de todo lo que aparece dentro de la Consciencia. Es miedo vestido de entendimiento, es un falso Advaita. Como tal, es la actividad del ego mismo, perpetuando su propia separación y miseria. 

Citas VII


Permite que los pensamientos y sentimientos habiten en ti, pero no habites tú en ellos.

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Yo, la luz del puro conocer, soy para la experiencia lo que la pantalla es para la imagen.

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Como entidad separada, uno siempre se siete solo y, por tanto, la vida es un proceso para aliviar el dolor de esta soledad a través de sustancias, objetos, actividades y relaciones. Como Presencia consciente, uno está también solo pero solo en el sentido de que no hay otros de los que estar separado o con los que formar una unidad. Esta es la soledad del amor.

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El propósito último de la evolución es llevar la atención a eso que no evoluciona.

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Los cuerpos y las mentes no tienen Presencia consciente; la Presencia consciente tiene cuerpos y mentes.


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En la parte posterior de la mente hay una puerta con las palabras 'Yo soy' escritas encima. Primero, gírate hacia la puerta; luego, atraviésala. Girarse hacia ella es una actividad de la mente; atravesarla es la disolución de la mente. Esa disolución es la revelación de nuestra naturaleza esencial de Presencia consciente ilimitada y siempre presente, la morada de la paz, la felicidad y el amor.

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La Presencia consciente observa; el pensamiento juzga.


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Todo amor es para el Ser; todo anhelo es para un objeto.

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Hay dos respuestas posibles al sufrimiento: una, ir hacia fuera buscando alivio en un objeto, una sustancia, una actividad, una relación o un estado; la segunda, ir hacia dentro, al núcleo del Yo. La primera puede traer un alivio temporal, pero la segunda es la morada de la paz y la felicidad duraderas.


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La felicidad aparece como deseo cuando está velada; el deseo se revela como felicidad cuando se satisface.


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En la ignorancia, soy lo conocido; en la comprensión, soy el conocedor; en el amor, soy puro Conocer.

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Como testigo de la Presencia consciente, nos situamos en el trasfondo de la experiencia; como la luz del puro Conocer, nos situamos en su corazón.

La amabilidad del mundo


Pregunta: A veces escucho decir que cuando se hace evidente que no hay ninguna entidad separada, todo continúa como antes, incluyendo los enfados, los problemas, etc. Siempre imaginé y tuve la esperanza de que esta comprensión podría generar un profundo impacto en mi vida.

Rupert Spira: La comprensión experiencial de que no hay ninguna entidad separada genera un efecto profundo en la vida de uno. Sin embargo, no es la comprensión intelectual la que transforma la vida, sino más bien el siempre-presente conocer, ser y sentir la unicidad de la experiencia.

Es cierto que las sensaciones y percepciones continúan surgiendo como lo hacían antes. Sin embargo, esas sensaciones que validan y corroboran la creencia en una entidad separada se desvanecen poco a poco en la mayoría de los casos. Como resultado hay una gran sensación de alivio y paz a nivel del cuerpo y la mente.

A pesar de las creencias dualistas que parecen separar nuestra experiencia en un sujeto perceptor y un objeto percibido, en realidad nunca lo hacen, sin embargo, esta separación aparenta ser real y, por lo tanto, el sufrimiento inherente a esa posición aparenta ser igualmente real.

Una vez que esta ignorancia fundamental ha sido expuesta, los pensamientos, sentimientos y actividades que dependen de ella para existir se desvanecen, ya sea en forma radical o, como en la mayoría de los casos, poco a poco.

Y aunque esos pensamientos, sentimientos y actividades que dependen del sentido de separación y que continúan surgiendo podrían parecer ser exactamente los mismos que los que alguna vez fueron alimentados por la creencia fundamental en la dualidad, no lo son. Ellos son como una soga que ha sido quemada y sin embargo, por un tiempo, todavía mantiene su antigua forma. Cuando le soplas a la soga, te das cuenta que ya no tiene ninguna sustancia. Está vacía, hueca. Ha sido quemada.

Sólo esos pensamientos, sentimientos y actividades que se basaban en la creencia fundamental de la dualidad dejan de aparecer. Todos los demás pensamientos, imágenes, sensaciones y percepciones continúan como antes.

De esta forma, la mente se libera de la agitación, la confusión, el anhelo, el sufrimiento, la adicción, la inquietud, la actitud defensiva, etc. de todo eso que alguna vez caracterizó gran parte de su actividad y así, la libertad, la creatividad, la paz, el sentido amoroso, el humor, la calidez, la amabilidad y la inteligencia se convierten en su hábito natural.

La memoria de nuestra eternidad


(Fragmento de una meditación de Rupert Spira en un retiro en California, Junio 2014)

Rupert Spira: Todos los seres aparentemente separados conservan dentro de sí la memoria de su propia eternidad. Esta memoria de nuestro propio e infinito Ser se expresa como el deseo de alcanzar la paz, la felicidad o el amor.

Dondequiera que se encuentre una paloma mensajera, siempre puede encontrar su camino de regreso a casa. Ella se guía por la memoria que le indica en dónde está su hogar. Nada puede oscurecer esta memoria. Del mismo modo, ninguna experiencia tiene la capacidad de oscurecer la memoria de nuestro eterno e infinito Ser.

La búsqueda de nuestra felicidad es la fuerza gravitacional de nuestro Ser. El yo separado cree que su búsqueda de la felicidad es algo que él está llevando a cabo. ¡No es así! La búsqueda de la felicidad es sólo el yo aparentemente separado registrando la fuerza gravitacional desde las profundidades de su propio Ser. Esa energía - la fuerza gravitacional que todos sentimos como el deseo de alcanzar la paz, la felicidad o el amor - es gracia.

La gracia no es una experiencia extraordinaria que sucede de vez en cuando en nuestras vidas. Es la fuerza constante de nuestro Ser más íntimo invitándonos a volver a sí mismo.

Esta fuerza gravitacional que reside en las profundidades de nuestro Ser es experimentada, por la mayoría de la gente, como el deseo de alcanzar la paz, la felicidad o el amor. Es experimentada por un científico como el deseo por adquirir conocimiento y por un artista como el deseo por la belleza. Todas estas formas de deseo son la misma fuerza gravitacional apareciendo en diferentes ámbitos de la experiencia. Es la fuerza de la Consciencia infinita ejerciéndose a sí misma en la mente finita, haciendo que ésta se repliegue.

Meditación es lo que somos, no lo que hacemos


Rupert Spira: Me gustaría decir algo sobre la meditación.

Normalmente nos consideramos a nosotros mismos como una colección de pensamientos, sentimientos y sensaciones: yo, el yo separado, que vive en el interior del cuerpo-mente, y está hecho del cuerpo-mente.

Y la meditación es normalmente considerada como una actividad en la que yo, este cuerpo-mente, se compromete a fin de lograr algún tipo de objetivo, sea cual sea ese objetivo: la iluminación, la quietud, la paz, la liberación.

En otras palabras, desde ese punto de vista, se cree que el yo separado es lo que somos y la meditación se considera como una actividad que hacemos.

Sin embargo, en este enfoque, la meditación se entiende diferente. Aquí, la meditación se entiende que es lo que esencialmente somos, y el yo separado se entiende que es una actividad que el pensamiento hace de vez en cuando.

No estoy sugiriendo que estos tipos convencionales de meditación no tengan sus usos; por supuesto que sí. Pero no es lo que se entiende aquí como meditación. La meditación, tal como se entiende en este enfoque, no es ningún tipo de actividad.

La meditación es lo que somos, no lo que hacemos.

En este enfoque, la meditación no tiene nada que ver con una actividad o cese de actividad de la mente: enfocarla, observarla, disciplinarla o aquietarla, u observar la respiración. Eso no es lo que se entiende aquí por meditación.

La meditación, en este enfoque, es simplemente ser, simplemente ser la presencia de la Consciencia, simplemente ser eso que está consciente.

Somos conscientes ahora mismo de nuestra experiencia. Somos conscientes de estas palabras; somos conscientes de nuestros pensamientos y sentimientos, sean las que sean. Somos conscientes de las vistas o sonidos que están presentes en nuestra habitación, de las sensaciones de hormigueo del cuerpo. Somos conscientes sin esfuerzo de todo este flujo de experiencia. Y nosotros no tenemos que hacer el menor esfuerzo para ser eso que conoce o es consciente de nuestra experiencia.

La meditación es simplemente tener conocimiento de este uno, el uno que es consciente de nuestra experiencia.

Éste uno es a veces llamado "Awareness" [Consciencia]. El sufijo "-ness" significa "la presencia de" [y Aware = consciente] así que la palabra "Awareness" [Consciencia] significa simplemente "la presencia de eso que es consciente".

Por lo tanto, asegúrate de que cuando se utiliza esta palabra "Awareness" [Consciencia], no se refiere a alguna idea abstracta o extraordinaria de algo que no conocemos o no estamos familiarizados. Simplemente se refiere a lo que naturalmente, esencialmente somos, a eso que conoce o es consciente de nuestra experiencia, sea la que sea, como conocer nuestros pensamientos, conocer estas palabras, conocer los sonidos o vistas que están presentes en este momento... Sea lo que sea que es conocido o experimentado en cualquier momento es conocido por "ti". "Tú" eres eso que es consciente de tu experiencia. Eso es llamado "Yo", "Consciencia", "Presencia consciente".

El yo separado no puede experimentar la felicidad


Rupert Spira: Algunos de nosotros nos confundimos, nos tomamos por una amalgama de pensamientos, sentimientos y percepciones. Algunos de nosotros nos confundimos con un cuerpo y una mente.  Como resultado del olvido de nuestra verdadera naturaleza, sentimos: "yo estoy disgustado, yo estoy en cólera, yo no entiendo esto, me gusta esto, a mí no me gusta esto otro…”  Todos estos pensamientos, todos estos sentimientos, son el resultado de confundirnos, tomarnos por una amalgama, un racimo de pensamientos y sentimientos.

Lo que es interesante, cuando nos tomamos por un yo separado, es darnos cuenta que ese yo separado siempre tiene una misión, un propósito. ¿Qué es lo que el yo separado siempre está buscando?... Paz, felicidad y amor. En otras palabras, el yo separado siempre está anhelando ser disuelto, desaparecer. Siempre está anhelando volver al verdadero ser de la presencia consciente. 

Interlocutor: Por un lado dices "siempre está anhelando disolverse, volver a lo que esencialmente es"; pero por otro lado, también hay una resistencia a desaparecer.

Rupert Spira: El yo separado es como una mariposa, una polilla que busca la llama. La llama es todo aquello que anhela, pero cuanto se aproxima, está más y más caliente, y la mariposa piensa: “Oh, Oh, Voy a morir” La mariposa tiene razón, va a morir. En otras palabras, la única manera como la mariposa puede experimentar la llama, es muriendo en ella. Es decir, la experiencia de la llama es la muerte de la mariposa. 

El yo separado es el oscurecimiento, el velo de la felicidad porque la paz y la felicidad son nuestra verdadera naturaleza. Cuando imaginamos que somos otra cosa que la presencia consciente, la paz y felicidad que son inherentes a nuestro ser, parecen perderse, y es por ello que el yo separado siempre está buscando la felicidad. 

¿Es necesario practicar?


Interlocutor: Yo no estoy muy de acuerdo con todo lo que conlleve practicar. Lo he intentado y no soy de ello... ¿Es necesario seguir una práctica o no?

Rupert Spira: Hazte la pregunta ahora mismo: ¿es necesario hacer un esfuerzo para ser la presencia consciente, para ser la presencia de la consciencia?

No, porque es lo que ya eres.

I: Bueno, es porque lo soy. 

RS: ¿Eres consciente de tus pensamientos?

I: Sí, lo soy.

RS: ¿Dices que lo eres porque te lo he dicho o porque esa es tu experiencia?

I: Porque es mi experiencia.

RS: ¿Eres consciente del sonido de esta voz?

I: Sí.

RS: Es tu experiencia. Y ¿de la vista de esta habitación?... ¿del sonido del tráfico?... ¿del sonido del móvil?...

Así que es tu experiencia que eres aquello que es consciente de los pensamientos, las sensaciones y las percepciones.

Puede que yo lo ponga en palabras, pero no es por el hecho de que yo lo diga que tú eres consciente de esa consciencia consciente, sino porque es tu experiencia, ¿es cierto?... ¿Tienes que hacer esfuerzo alguno para ser eso?... ¿O has sido siempre aquél que es consciente de tu experiencia?...

Citas I


Todo aquello que hemos deseado -paz, felicidad y amor- reside en el corazón de toda experiencia, siempre disponible, bajo cualquier circunstancia.

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Nunca deseamos realmente un objeto por sí mismo, solo deseamos aliviar nuestra agitación y resistencia, y al buscar eso, nos alejamos del Ahora en el tiempo. Por tanto, todo lo que realmente deseamos es no tener deseos.

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Yo, la luz del puro Conocer, no conozco un yo, un objeto, a otro o el mundo, como tales. Solo veo o conozco la intimidad indivisible e innombrable de experimentar 

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No es necesario abandonar un yo separado, sino más bien ver que no hay un ser separado.

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Desde el punto de vista de un yo separado, existe la esclavitud y la liberación, el tener un velo delante y la revelación, el buscar y el encontrar, el no conocer y el conocer. Pero desde el punto de vista de Yo mismo, pura Presencia consciente, nunca caigo en la esclavitud y, por tanto, nunca me libero; nunca tengo un velo ante mí propio Yo y, por tanto, nunca se me revela; no me puedo perder y, por tanto, nunca me encuentro; nunca dejo de conocerme y, por tanto, no necesito conocerme de nuevo.

La paz imperturbable de nuestra verdadera naturaleza


Rupert Spira: Cuando buscamos paz, realmente no buscamos una mente o un cuerpo pacífico, sino que lo que buscamos es la paz indestructible, imperturbable y siempre presente de nuestra verdadera naturaleza, y que ha sido temporalmente olvidada y velada al identificarnos a nosotros mismos con una amalgama de sentimientos o pensamientos.

No te confundas a ti mismo con un conjunto de apariencias temporales. Sé conscientemente esta presencia abierta, vacía y consciente que no conoce resistencias en el seno de sí misma, que jamás intenta remplazar lo que está presente con algo que no está presente, que siempre está totalmente de acuerdo con el ahora tal y como se presenta, y que entonces así es paz o felicidad en sí misma. Simplemente ve que eso es lo que eres y toma tu posición en tanto que eso. 

La metáfora que a veces se utiliza para esta etapa de la comprensión es considerarse a uno mismo como un cielo vasto, inmenso y sin límites; y los pensamientos, percepciones, sentimientos y sensaciones son como nubes que aparecen, fluyen y desaparecen en este espacio. 

Tú eres ese espacio de consciencia sin límites y abierto en el cual pensamientos, percepciones, sentimientos y sensaciones aparecen, a través del cual fluyen y en el cual desaparecen. No te confundas a ti mismo con una de las nubes. Tú eres el cielo, el espacio, el trasfondo, el soporte de las nubes. 

(Pasaje del Encuentro de Septiembre de 2012. Disponible en "Descargas")