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Nadie ha experimentado jamás la desaparición de la consciencia


Interlocutor: Tengo la sensación de que soy consciente de que soy la percepción misma. Pero que sólo puede ser consciente de sí misma mientras el cuerpo esté vivo, mientras haya vida. ¿Qué pasa cuando la fuerza vital abandona el cuerpo? ¿Ya no puede haber consciencia de sí mismo?

Rupert Spira: ¿Qué es lo que le ocurrirá al espacio de esta habitación cuando el edificio sea derruido?... Nada. Pues es lo mismo con la consciencia. Simplemente permanece siendo y conociéndose a sí misma. La consciencia no se conoce a sí misma a través de un cuerpo-mente, no necesita el cuerpo-mente como agente para conocerse a sí misma; se conoce a sí misma por sí misma y a través de sí misma.

I: Y ¿sigue habiendo yo?

RS: Tan solo si por "yo" entiendes presencia consciente; la presencia consciente no va y viene, no nació, no crece, no va a morir. 

Acuérdate de tu fiesta de cumpleaños a los diez años, imagínatelo. La presencia consciente que era consciente de aquellos pensamientos y sentimientos, es exactamente la misma presencia consciente que está oyendo estas palabras; no ha crecido, es exactamente la misma.

I: Lo que pasa es que cuando estás despierto (consciente) tienes unas referencias... No puedo imaginarme estar despierto sin estar vivo.

RS: ¿Eres consciente cuando tienes un sueño?... ¿Eres consciente de tu cuerpo cuando tienes un sueño?... no cuando recuerdas los sueños, sino cuando estás experimentando, cuando tienes el sueño profundo.

Eres consciente pero no eres consciente de tu cuerpo.

I: Sí, pero mi cuerpo está vivo, mi fuerza vital se está moviendo, mi cerebro se está moviendo. Incluso respiro aunque no estoy consciente de que tengo un cuerpo.

RS: ¿Ves? Tenemos una convicción muy profunda: que los objetos físicos existen independientemente de la consciencia, es una de los presupuestos fundamentales de nuestra cultura: “el mundo existe incluso cuando no hay consciencia”. 

Qué extraño que nadie haya encontrado jamás ese mundo o ese cuerpo que es independiente de la consciencia, pero, al mismo tiempo nuestra cultura está fundada sobre esta creencia. Creemos, pensamos que el mundo es permanente y que la consciencia va y viene. Pero antes o después tenemos que tener el valor de afrontar el hecho de que es la consciencia la que está eternamente presente y que son el cuerpo y el mundo los que van y vienen. No podemos escapar de este hecho. 

Jamás has experimentado la ausencia de consciencia, nadie lo ha hecho ni podría hacerlo, a pesar de ello, creemos profundamente que existe una tal cosa como la ausencia de consciencia. ¿Por qué?... ¿Por qué creemos que es más posible la ausencia de consciencia que la existencia de un mundo permanente e independiente que nadie ha encontrado jamás?... Entonces, ¿nos basamos en la experiencia o en la creencia?...

I: Creo que la verdadera pregunta sería ¿podemos ser conscientes una vez muertos?

RS: Pero estás presuponiendo que la consciencia muere y lo estás presuponiendo porque nadie ha experimentado jamás que la consciencia muere. Estás presuponiendo que la consciencia muere, y después haces la pregunta: “¿Somos conscientes después de que la consciencia muera?” ¿Cómo sabes que la consciencia muere?... Los cuerpos desaparecen, las mentes desaparecen, pero nadie ha experimentado jamás la desaparición de la consciencia.

(Pasaje extraído del Encuentro de Febrero de 2012. Disponible en "Descargas").

El realineamiento del cuerpo-mente de acuerdo a la comprensión.


Interlocutor: Me gustaría que hablases del realineamiento del cuerpo-mente de acuerdo a la comprensión.

Rupert Spira: Es una realineación de la manera como pensamos, sentimos, percibimos, actuamos y nos relacionamos. 

La realineación de nuestros pensamientos ocurre de manera muy rápida. Los pensamientos son los más rápidos en cambiar. 

Déjame intentar que te dé un ejemplo de esto. Digamos que estás durmiendo en tu casa por la noche, te despiertas y escuchas pasos e inmediatamente piensas: “Alguien ha entrado en mi casa, hay un ladrón en mi casa”. Este pensamiento irá acompañado de una red de sentimientos de miedo en el cuerpo que afectarán a tu respiración, tu ritmo cardiaco, tus músculos, a todo tu cuerpo. Te levantas y empiezas a recorrer la casa. Enciendes la luz y buscas en todas las habitaciones, y descubres que no hay un ladrón, no hay un intruso en tu casa. En ese momento tu creencia de que hay un ladrón se acaba.

Sin embargo, las sensaciones en el cuerpo continúan, incluso aunque la causa haya sido vista, los residuos del miedo permanecen en el cuerpo: tu corazón todavía late un poco deprisa, todavía estás sudando, tus hombros todavía están levantados… Te llevará una hora o más para que el cuerpo se relaje gradualmente, para que el miedo sea evacuado.

En nuestro caso el intruso es el yo separado, y la presencia del yo separado nos hace pensar y sentir de una manera determinada. Las dos formas esenciales del yo separado son: la resistencia a lo que es y la búsqueda de lo que no es; “no me gusta lo que está presente, quiero lo que no está presente”. Miedo y deseo: estas son las dos formas esenciales del yo separado. 

Cuando el yo separado es visto y realizamos que no somos un yo temporal y limitado, cuando realizamos que somos presencia consciente siempre presente e infinita, las creencias o los pensamientos que  giran en torno a la creencia de ser un yo separado van a cesar muy rápidamente, pero los residuos de sentimientos en el cuerpo van a durar mucho más tiempo.

En otras palabras, la parte más grande del yo separado vive en tanto que sentimientos en el cuerpo. A medida que transcurre el tiempo incorporamos más y más el cuerpo a nuestra exploración. Exploramos la experiencia real y presente del cuerpo tal como es. Es un enfoque más contemplativo que la investigación; gradualmente esta contemplación del cuerpo se va a expandir para incluir también el mundo, nuestras percepciones. 

Hemos sido condicionados a sentir el cuerpo de una forma que es consistente con nuestras creencias acerca de nosotros mismos. Lleva algún tiempo sentir el cuerpo de una manera nueva, de una manera que es consistente con nuestra nueva comprensión. No tan solo conocer que soy ilimitado sino también sentir que soy ilimitado. Eso quiere decir sentir que no estoy encerrado en un envoltorio de piel separado de lo que aparentemente está ocurriendo fuera. 

Por ejemplo, ve a la sensación táctil detrás de tus ojos... El pensamiento nos dice que esta sensación está ocurriendo dentro, en el interior, pero que mi voz está ocurriendo fuera, en el exterior. El pensamiento nos dice que la línea entre el interior y el exterior de la experiencia es la piel. Los pensamientos, sensaciones y percepciones ocurren en este lado de la piel, en el lado yo; pero el pensamiento nos dice que el sonido ocurre en el exterior, en el lado no-yo. 

¿Dónde está ocurriendo ese sonido? ¿En el interior o en el exterior de la presencia consciente? 

I: En el interior.

RS: En el interior.

Cierra tus ojos, y ves y vuelve de la sensación táctil detrás de tus ojos al sonido de la máquina. Visita cada una de estas sensaciones alternativamente. Cuando vas de una a otra sensación, ¿experimentas que abandonas un espacio llamado “cuerpo” y que entras en un espacio llamado “mundo”? ¿O ambos ocurren en el mismo espacio? 

I: En el mismo espacio.

RS: En el mismo espacio.

Añade ahora un pensamiento a la mezcla. Así que ahora tienes: un pensamiento -no importa cuál sea-, una sensación -por ejemplo la sensación táctil de detrás de los ojos o los pies-, y una experiencia del mundo -el sonido de esa máquina que suena-. 

Visita cada una de ellas alternativamente. ¿Abandonas una cosa que se llama “mente” y entras en “el cuerpo” cuando vas del pensamiento a la sensación? ¿Abandonas algo llamado “cuerpo” y entras en algo llamado “mundo” cuando vas desde la sensación a la percepción?... No, todas ocurren en el mismo espacio. 

Ahora hazte la pregunta, ¿está el pensamiento más cerca de mí que el sonido? ¿Cuál está más cerca de ti el pensamiento o el sonido? 

I: Lo mismo.

RS: Lo mismo. ¿Cuál es la distancia que hay entre ti, el pensamiento, la sensación o el sonido? 

I: Ninguna.

RS: No hay distancia. 

Ahora recorre libremente todo el espectro de tu experiencia: pensamientos, sensaciones, sentimientos, percepciones como vistas, sonidos, gustos, etc. ¿Encuentras o llegas a alcanzar algo que esté fuera de ti? 

Cuando el Yo es despojado del yo, solo el Yo permanece


Interlocutor: ¿En la comprensión se produce un traspaso de identidad de ser el cuerpo-mente a reconocerse como presencia? 

Rupert Spira: Sí, aunque no es realmente una transferencia de identidad, aunque entiendo porqué dices esto. Déjame que intente darte una metáfora que indica el proceso de manera más clara. 

Vamos a ir a mi metáfora favorita de la pantalla y la imagen. Lo realmente importante es comprender que esta pantalla no está siendo observada por alguien sentado en un sofá, sino que la pantalla misma es consciente. La película está apareciendo en la pantalla y la pantalla está mirando la película. En otras palabras, es una pantalla que es consciente de sí misma. En esta metáfora la pantalla es la presencia consciente y es inherentemente vacía, transparente y no tiene límite alguno; así que es una pantalla de televisión sin marco sin ningún límite. 

Aparece una imagen en la pantalla y esta imagen parece que la limita. La pantalla ya no es vacía y transparente, es verde y azul porque aparece un paisaje. Ahora más que una pantalla en dos dimensiones parece un paisaje tridimensional; la pantalla bidimensional y transparente parece que ha desaparecido, parece que se ha convertido en un paisaje lleno de color y en tres dimensiones. 

Imagínate que hay unos amigos que están paseando por este paisaje y le preguntamos a uno de ellos: “¿Qué es lo que ves?” El personaje describirá campos, montañas, ríos, árboles... En otras palabras, desde el punto de vista limitado de uno de los personajes de la película su experiencia consistirá en una diversidad y multiplicidad de objetos; el personaje no puede ver la pantalla aunque está hecho de ella. 

Debido a que el personaje en la película no es consciente de que está hecho de pantalla -en otras palabras, ha olvidado su verdadera naturaleza- viaja por el mundo buscando la felicidad. 

Lo que está buscando es su verdadera naturaleza: la pantalla, la sustancia de la que su experiencia presente está constituida. 

Este personaje viaja a través del mundo buscando paz y felicidad, y se frustra. Adquiere unos cuantos objetos, tiene unas cuantas relaciones -que temporalmente parecen darle lo que cree que quiere- pero después de un cierto tiempo le decepcionan de nuevo. Y otra vez parte en busca de felicidad y amor; siempre en busca de un objeto, un estado o una relación que le harán feliz. 

Cuando el mundo le ha decepcionado suficientemente, entonces, toma la vía espiritual. Encuentra un maestro que le da muchas prácticas que hacer. Empieza a meditar, tiene todo tipo de experiencias maravillosas y estas experiencias, como los objetos de antes, le dan una cierta medida de paz y felicidad. Pero estos bellos estados de expansión de la mente eventualmente desaparecerán, al igual que los objetos y las relaciones, y lo dejan ahí donde estaba: en búsqueda de paz y felicidad. 

Un día, este personaje se encuentra con la vía directa que no le aporta nada que hacer en el dominio de la mente, el cuerpo o el mundo; y que le dice: “Tú eres ya la pantalla que estás buscando, estás hecho de la sustancia de aquello que anhelas”. Y llegado un momento el personaje hace la misma pregunta que tú acabas de hacer: ¿cómo puedo cambiar mi identidad de personaje a ser la pantalla? 

No es un cambio de identidad, no dejamos de ser un personaje y empezamos a ser presencia consciente infinita. Es más bien como una disolución de todas las creencias y sentimientos que nos hacían sentir que éramos el personaje y no la pantalla.

Incluso cuando pensamos y sentimos que somos un yo separado siempre somos  presencia consciente eterna e infinita. Es el pensamiento quien superpone un límite a nuestra presencia consciente eterna e infinita haciendo que parezca algo que no es. De la misma manera que la aparición de la imagen en la pantalla hace que la pantalla, en dos dimensiones, parezca un paisaje tridimensional. En India la imagen tradicional es la de una cuerda que parece ser una serpiente. 

¿Por qué parece ser un paisaje tridimensional y no una pantalla en dos dimensiones? ¿Por qué parece una serpiente y no una cuerda? Porque no miramos lo suficiente de manera clara y honesta. 

Todo lo que estamos haciendo aquí es mirar de manera honesta a lo que somos. Vamos a la pantalla y la tocamos, y encontramos en nuestra propia experiencia, de qué está constituida. Cuando hacemos esto no encontramos árboles, campos, montañas y cielo; encontramos pantalla transparente, abierta y vacía. Cuando vamos al corazón de nosotros mismos, de nuestro ser, no encontramos un paquete de pensamientos, sensaciones, sentimientos y percepciones; encontramos presencia consciente, abierta, transparente y vacía. 

En realidad, no hay una transferencia de identidad. No es que, de repente, nos convirtamos en un nuevo ser, en un nuevo yo. 

Es por esto que Ramana Maharshi dijo: “Cuando el Yo es despojado del yo, solo el Yo permanece”. Cuando el único y verdadero Yo de presencia consciente es despojado de todas las creencias y sentimientos que el pensamiento superpone sobre él, entonces, permanece como lo que eternamente es. 

(Pasaje del Encuentro de Febrero de 2013. Disponible en "Descargas")


Citas X


Pasar de la creencia, yo soy algo, a la comprensión de que no soy nada es el camino de exclusión: no soy esto, no soy esto, no soy esto. Pasar de la comprensión de que no soy nada al sentimiento-comprensión, que todo lo abarca, de que yo soy todo, es el camino de inclusión: yo soy esto, yo soy esto, yo soy esto. El primero es el camino de comprensión, el segundo el camino de amor.

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Todo lo que se conoce es el conocer de la experiencia y Yo, Presencia consciente, soy ese conocer.

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Yo, Presencia consciente, no puedo iluminarme. Ya soy la luz que ilumina toda experiencia. Tampoco un yo separado puede iluminarse porque cuando el yo separado se enfrenta a la luz; desaparece, al igual que una sombra cuando se expone al sol.

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El yo separado es un punto de vista; Yo, Presencia consciente, soy el ver.

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La ignorancia solo es ignorancia desde el punto de vista ignorante de la ignorancia. El yo separado solo es un yo separado desde el punto de vista imaginario de un yo separado.

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El sol no puede conocer la oscuridad, de la misma manera Yo, Presencia consciente, no puedo conocer la ignorancia. Por tanto, para Mí no hay ignorancia, ni yo separado, ni objeto, persona o mundo separados. Todo esto es para el pensamiento, no para Mí.

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El yo separado es como espacio atrapado en una red, aparentemente limitado, pero no realmente.

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El yo interior separado siempre tiene un punto de vista. De hecho, el yo interior separado es un punto de vista. Sin embargo, Yo, Presencia consciente, no tengo un punto de vista. Yo soy el ver.

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La creencia de que somos un yo separado crea el sentimiento de que hay un objeto, una persona o un mundo separados. Cuando se ve claramente que el yo interior no existe, también se ve que no existe el mundo tal como parecía existir. Todo lo que queda es la intimidad continua de la experiencia, que se conoce como amor.

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El pensamiento imagina que yo, Presencia consciente, comparto los límites y el destino de la mente y el cuerpo. Con esta creencia, surge la aparente existencia de un yo temporal, en cuyo nombre se llevan a cabo la mayoría de pensamientos, sentimientos, actividades y relaciones subsiguientes. 

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El yo separado no es una entidad; es una actividad - la actividad de resistirse a lo que está presente y de buscar lo que no está presente.

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Yo, Presencia consciente, no puedo iluminarme. Ya soy la luz que ilumina toda experiencia. Tampoco puede iluminarse un yo separado porque cuando un yo separado se encuentra ante la luz, desaparece, al igual que una sombra cuando se expone al sol.

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La enseñanza nos toma de la mano y lentamente nos conduce a casa


Interlocutor: En algunas expresiones de la enseñanza se dice que no hay mundo, no hay personas; esto, ¿es realmente así?

Rupert Spira: Sí, eso que dices es así desde el punto de vista absoluto. En el nivel más superior de la enseñanza podemos decir que no hay mundo, no hay yo, no hay objetos... Sin embargo la enseñanza no permanece solamente a ese nivel, porque si eso no es de hecho verdaderamente realizado, si eso no es vuestra realidad viva, entonces puede convertirse en algo de cabeza, en algo abstracto.

Así que, como concesión a varios puntos de vista, la enseñanza se expresa en modos más moderados y, por ejemplo, habla de cosas como esclavitud o liberación, o auto-indagación, o morar en tanto que presencia, o rendir o entregar todo a la presencia de la consciencia; ninguna de estas sugerencias tiene sentido desde el punto de vista absoluto. 

Pero el propósito de la enseñanza no es exponer el punto de vista absoluto, que de hecho este punto de vista absoluto no puede ser expuesto, el propósito de la enseñanza es encontrar a la gente allí donde esté, sea donde sea, en el lugar en que nos encontremos en el mapa, en el lugar en el que nos encontremos perdidos en el bosque. La enseñanza nos toma de la mano y lentamente nos conduce a casa. 

Cada uno está perdido en el bosque en un lugar ligeramente distinto, así que el viaje es distinto para cada uno de nosotros. Lo que es correcto para una persona -girar a la derecha en esa encrucijada-, podría ser incorrecto para otra -girar a la izquierda-. 

Así que la enseñanza no intenta exponer la formulación perfecta del advaita, sino que intenta encontrarnos de una manera real allí donde nos encontremos y desde ahí ayudarnos a ir hacia la realidad de nuestro ser, de nosotros mismos. 

La enseñanza utiliza todos los medios disponibles para hacer esto e incluso puede expresarse a sí misma en términos dualistas. Pero si esa sugerencia dualista proviene de una verdadera experiencia no dualista, entonces, en ese momento será verdadera enseñanza no-dualista. 

(Pasaje extraído del Encuentro de Septiembre de 2012. Disponible en "Descargas”).

Citas IX


De “yo soy algo” a “yo no soy nada” podría denominarse el camino de la comprensión o sabiduría, de “yo no soy nada” a “yo soy todo” podría denominarse el camino del amor. Pero en ningún momento una entidad separada progresa por este camino.

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El tiempo es el ahora eterno visto a través de la estrecha rendija de la mente.

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Como trasfondo observador de toda experiencia, estamos intrínsecamente libres de todas las cosas; como substancia de toda experiencia, somos íntimamente uno con todas las cosas.

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En todo momento y bajo toda circunstancia, Yo, Presencia consciente, estoy libre y soy simultáneamente una con todas las experiencias

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Todo deseo busca solamente el fin del deseo.

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Toda experiencia es sin costuras e íntima. Solo es el pensamiento el que la divide en dos, creando un yo interior imaginario que experimenta y su corolario, el objeto, persona o mundo exterior que es experimentado. Pero esta división de la experiencia no tiene lugar en ningún momento.

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El pensamiento que busca felicidad está hecho ya de eso que busca.

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La felicidad es simplemente el conocimiento de nuestro propio ser tal como es.

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Estar presente en y como todo lo que se ve, es participar en la vida no como un fragmento entre otros fragmentos, sino como amor, íntimamente uno con todas las cosas.

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La creencia de que somos un yo interior crea la ilusión de que hay un objeto, una persona o un mundo exteriores. Cuando se ve claramente que el yo interior no existe; el mundo, tal como parecía ser, también se ve como no existente. Todo lo que queda es la intimidad continua de la experiencia que a veces se conoce como amor.

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Presta tu atención a la experiencia de ver en lugar de prestarla al objeto visto y te encontrarás a ti mismo en todas partes.

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El yo separado es el rechazo del ahora.

Haz de la presencia consciente tu morada


Interlocutor: ¿Es posible mantener la posición de la presencia consciente tratando con los asuntos de la vida cotidiana o cuando uno discute con alguien? Especialmente tratando con alguien que también está atrapado en el yo separado.

Rupert Spira: Es el motivo por el que venimos a lugares como éste; aquí nuestras circunstancias son fáciles y pacíficas, en la mayoría de los casos no hay nada que está provocando la reactividad del yo separado. Podemos, de manera segura, relajarnos en nuestro propio Ser. Pero cuando salimos a la calle y alguien choca con nosotros inmediatamente nos sentiremos ofendidos. No es la consciencia la que se sentirá ofendida, la consciencia jamás se siente ofendida. Pero, en ese momento, el yo separado es recreado, yo aquí separado de un tú allí separado.

El valor de venir a un encuentro como este es acostumbrarnos a morar en nuestra propia naturaleza en circunstancias fáciles, a diferencia de cuando estamos ahí fuera en el mundo, cuando todo nos anima a pensar y sentir en tanto que un yo separado. Aquí todo nos anima a pensar y sentir en tanto que el verdadero Ser de la presencia consciente; aquí nos acostumbramos a ello, nos habituamos a ello. Salimos fuera y por un rato parece que se pierde, y volvemos de nuevo aquí. Cuando digo volvemos, no estoy queriendo decir volvemos a un lugar o a una persona, quiero decir volvemos a nuestro propio Ser y moramos, permanecemos ahí. Después cuando parece que de nuevo volvemos al mundo, con el tiempo nos daremos cuenta que cada vez menos situaciones tienen la capacidad de sacarnos de ahí.

Así que remítete a aquello, en tu experiencia, que hace que aquello de lo que hablamos aquí sea real. Puede que sea un encuentro como éste o un libro, puede que te sientes en casa y simplemente mores en tanto la presencia consciente que eres permitiendo que aparezcan los pensamientos, sentimientos y percepciones. Sigue aquello que para ti sea lo mejor. 

Al principio parece que hay un vaivén, un movimiento, pero en la mayoría de los casos, este vaivén se va reduciendo, se va ralentizando, hasta que te das cuenta de que jamás te has movido; has hecho de la presencia consciente tu morada. En vez de hacer de los pensamientos y sentimientos tu morada, haces de la presencia consciente tu morada. Los pensamientos y sentimientos no van a cesar; simplemente dejan de servir a un yo imaginario y empezarán a servir a la paz, felicidad y amor, que son inherentes a tu verdadera naturaleza.

(Pasaje extraído del Encuentro de Febrero de 2012. Disponible en "Descargas").

La posición de presencia consciente


Interlocutor: ¿Pueden los sentimientos de otras personas afectar la manera de ser consciente como observador?

Rupert Spira: Primero de todo: alguien tiene un sentimiento y tú eres consciente de ello; la manera de saber que estás como testigo de ese sentimiento, es darte cuenta de si hay algún tipo de atracción o repulsión en ti hacia ese sentimiento del que eres observador. 

Si hay algún tipo de actitud hacia el sentimiento, y una actitud hace que o bien quieras ir hacia allí o separarte, si hay alguna actitud sutil, entonces no estamos permaneciendo en la posición de presencia consciente, sino que más bien estamos adoptando la posición del ego que está fingiendo ser presencia consciente.

Esta es la primera cosa que hay que entender acerca de la posición que uno adopta: ¿estoy realmente permaneciendo en tanto que esa presencia consciente testigo, completamente abierto a aquello que se presenta ante mí? O, más bien, ¿hay un sentimiento sutil de resistencia?

De hecho, no es el sentimiento de la otra persona el que puede invadirte, es tu propio sentimiento el que te invade. El sentimiento de la otra persona no es un problema, es tu sentimiento el que te está causando el problema.

En el momento en que tu sentimiento negativo ha surgido en respuesta al sentimiento de la otra persona, ya no estás adoptando la posición de consciencia observadora, sino que estás adoptando la posición de un ego dolido y a la defensiva. Ahora te encuentras con un ego enfadado que está conversando con un ego irritado; todos sabemos como se siente eso.

Estos dos egos tienden a pelear por sus diferencias, cada uno defendiendo su territorio y eventualmente y con suerte llegarán a algún tipo de resolución compartida. 

La resolución no está jamás en el guión, en la historia de los dos egos, sino que se hallará en el punto en que cada parte sea capaz de abandonar su posición defensiva.

En otras palabras, la resolución jamás ocurre entre egos, sino que ocurre siempre en el espacio compartido de la presencia consciente. Ese espacio compartido de presencia consciente es lo llamamos amor, también se llama comprensión.

Es por ello que cuando esa batalla entre egos empieza a resolverse en comprensión también hay un aumento de amor en la situación y la amistad será restaurada. 

(Pasaje extraído del Encuentro de Abril de 2014. Disponible en "Descargas").

Citas VIII


En el corazón de la experiencia, hay un fuego que quema todo lo que conocemos. Ofrécelo todo a este fuego. Lo que queda -las cenizas del amor- es eso que hemos anhelando toda la vida.

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El yo separado no puede soportar la luz brillante pero suave de la contemplación desapasionada.

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Es sólo un pensamiento que surge y está hecho de Presencia consciente el que imagina que yo, Presencia consciente, comparto los límites y el destino del cuerpo y de la mente. Con este pensamiento se vela el conocer de nuestro propio Ser tal como es y empieza la búsqueda de la felicidad.

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Es sólo la actividad de pensar y sentir que hace que parezca que somos algo distinto de la Presencia consciente abierta, vacía e ilimitada, pero incluso esta actividad tiene lugar y está hecha de Presencia consciente solamente.

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No salgas en busca de los objetos de la mente, el cuerpo y el mundo; por el contrario, permanece como Presencia consciente permitiendo que todo acuda a ti. Tú, Presencia consciente, nunca vas a ningún sitio ni haces nada.

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Nuestro único conocimiento de la mente, el cuerpo o el mundo es nuestra experiencia de ellos y no hay ninguna sustancia presente en nuestra experiencia que no sea la Presencia consciente en la que aparece y mediante la cual se conoce. Así, todo lo que siempre se conoce es Presencia consciente misma, y es la Presencia consciente la que se conoce a sí misma como tal.

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El pensar imagina que nuestro yo, Presencia consciente, comparte los límites y el destino de la mente y el cuerpo. Con esta creencia, un yo imaginario viene a la existencia aparente, en cuyo nombre tienen lugar la mayoría de pensamientos, sentimientos, actividades y relaciones posteriores.

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La mente y el cuerpo están siempre de viaje, moviéndose y cambiando, pero Tú, el que es consciente de todos estos movimientos y cambios, no viajas con ellos. No compartes su destino ni sus límites. Nunca te conviertes en lo que ellos parecen ser.

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El yo que busca la felicidad es como una ola que busca agua.

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La mayor parte de nuestra vida hemos estado sirviendo a un yo fantasma que imaginamos y sentimos que está dentro del cuerpo, pero cuando miramos ahí, no encontramos ese yo, solo encontramos un conjunto de sensaciones.

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Conocerse como “algo” es una posición de ignorancia; conocerse como “nada” es una posición de comprensión; conocerse como “todo” es una posición de amor.

No todo pensamiento o acción es una actividad del yo separado


Interlocutor: Me gustaría saber tu percepción cuando una actividad que está relacionada con el yo separado, por ejemplo, el hablar, que hay una conexión mental en este acto. ¿Cuál es tu percepción? ¿De dónde vienen las palabras?

Rupert Spira: Es un error pensar, que pensar o hablar sea necesariamente una actividad del yo separado. El pensamiento, todos los pensamientos aparecen en la consciencia, pero algunos pensamientos, -y esto no es más que una metáfora- están filtrados, tamizados a través de la creencia de que la consciencia es separada y limitada; incluso esos pensamientos aparecen en la presencia consciente y están hechos de presencia consciente. 

Esos pensamientos expresan la creencia y el sentimiento de que la consciencia es separada y limitada. En otras palabras, no hay realmente un yo separado y limitado, sino que únicamente hay el verdadero Ser de la presencia consciente aparentemente limitado por pensamientos y sentimientos. Este aparente límite en torno a la consciencia es lo que crea el aparente yo separado y limitado. 

¿He contestado a tu pregunta?

I: Cualquier palabra que me surja es la consciencia hablando por sí misma.

RS: Podrías decir eso, sí. Sí, todos los pensamientos, todas las palabras, sensaciones y percepciones aparecen en la consciencia y están hechos de consciencia. La consciencia es la substancia de todos los pensamientos, incluso de aquellos pensamientos que imaginan que la consciencia es limitada y separada.

Imagínate que estás mirando una película en la tele, es un paisaje, una escena campestre, y una pareja está caminando en ese paisaje campestre. Uno de los dos le dice a su amigo: “¿ves aquellos árboles que aparecen allí?” 

La persona, en la película, piensa que son árboles. No hay árboles más allá, sino que realmente todo es la pantalla del televisor. El yo separado es como el personaje en la película, está hecho de pantalla, está hecho de pura presencia consciente.  Pero un pensamiento surge que dice: “no es la pantalla es un árbol, no soy consciencia ilimitada, soy un yo separado” Incluso ese pensamiento está hecho de consciencia ilimitada, consciencia sin límites.

Desde el punto de vista del yo separado, hay un yo separado, pero desde el único punto de vista cierto auténtico, el de la presencia consciente, no hay yo separado sino que sólo hay presencia consciente.

(Pasaje extraído del Encuentro de Febrero de 2012. Disponible en "Descargas").

Citas VII


Permite que los pensamientos y sentimientos habiten en ti, pero no habites tú en ellos.

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Yo, la luz del puro conocer, soy para la experiencia lo que la pantalla es para la imagen.

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Como entidad separada, uno siempre se siete solo y, por tanto, la vida es un proceso para aliviar el dolor de esta soledad a través de sustancias, objetos, actividades y relaciones. Como Presencia consciente, uno está también solo pero solo en el sentido de que no hay otros de los que estar separado o con los que formar una unidad. Esta es la soledad del amor.

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El propósito último de la evolución es llevar la atención a eso que no evoluciona.

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Los cuerpos y las mentes no tienen Presencia consciente; la Presencia consciente tiene cuerpos y mentes.


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En la parte posterior de la mente hay una puerta con las palabras 'Yo soy' escritas encima. Primero, gírate hacia la puerta; luego, atraviésala. Girarse hacia ella es una actividad de la mente; atravesarla es la disolución de la mente. Esa disolución es la revelación de nuestra naturaleza esencial de Presencia consciente ilimitada y siempre presente, la morada de la paz, la felicidad y el amor.

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La Presencia consciente observa; el pensamiento juzga.


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Todo amor es para el Ser; todo anhelo es para un objeto.

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Hay dos respuestas posibles al sufrimiento: una, ir hacia fuera buscando alivio en un objeto, una sustancia, una actividad, una relación o un estado; la segunda, ir hacia dentro, al núcleo del Yo. La primera puede traer un alivio temporal, pero la segunda es la morada de la paz y la felicidad duraderas.


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La felicidad aparece como deseo cuando está velada; el deseo se revela como felicidad cuando se satisface.


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En la ignorancia, soy lo conocido; en la comprensión, soy el conocedor; en el amor, soy puro Conocer.

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Como testigo de la Presencia consciente, nos situamos en el trasfondo de la experiencia; como la luz del puro Conocer, nos situamos en su corazón.

La experiencia de ser consciente


Rupert Spira: Interésate en la experiencia de ser consciente o en la presencia consciente misma. 

¿Cuál es su naturaleza?

La mayoría de las personas pasan a través de sus vidas sin darse cuenta y ni tan siquiera interesarse por la experiencia de ser consciente o en la presencia consciente misma. En otras palabras, la mayoría de nosotros pasamos nuestras vidas ignorando el elemento más fundamental e íntimo de nuestra experiencia; esto es, ignorando o pasando por alto a nosotros mismos.

¿Por qué la mayoría de nosotros ignoramos o pasamos por alto este elemento íntimo y fundamental de nuestra experiencia?... Por nuestra fascinación exclusiva en el contenido objetivo de la experiencia; esto es, pensamientos, imágenes, sentimientos, sensaciones, percepciones, etc… 

Por el hecho de que la experiencia de ser consciente no tiene contenido objetivo la consideramos como ausente o no existente o, en el mejor de los casos, la consideramos como algo que ha sido perdido y que tenemos que buscar; ello implica treinta años de meditación sobre un cojín. 

¿Cómo podría perderse la experiencia de ser consciente?

La experiencia de ser consciente no está escondida en las profundidades de nuestro ser; está a simple vista en toda experiencia. 

¿Cómo podríamos decir, cuando vemos una película: “no veo la pantalla”? 

¿Cómo podríamos decir: “no conozco la experiencia de ser consciente, o de la consciencia misma”? 

¿Qué actividad o inactividad de la mente podría hacer que la experiencia de ser consciente fuera más obvia de lo que ahora es? 

No es necesaria ninguna manipulación de la mente, del cuerpo, ni del mundo. La experiencia de ser consciente brilla de forma igual en toda experiencia. En nuestras depresiones más profundas, nuestros sentimientos más incómodos, nuestras experiencias más bellas y todo lo que hay en medio.