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La posición de presencia consciente


Interlocutor: ¿Pueden los sentimientos de otras personas afectar la manera de ser consciente como observador?

Rupert Spira: Primero de todo: alguien tiene un sentimiento y tú eres consciente de ello; la manera de saber que estás como testigo de ese sentimiento, es darte cuenta de si hay algún tipo de atracción o repulsión en ti hacia ese sentimiento del que eres observador. 

Si hay algún tipo de actitud hacia el sentimiento, y una actitud hace que o bien quieras ir hacia allí o separarte, si hay alguna actitud sutil, entonces no estamos permaneciendo en la posición de presencia consciente, sino que más bien estamos adoptando la posición del ego que está fingiendo ser presencia consciente.

Esta es la primera cosa que hay que entender acerca de la posición que uno adopta: ¿estoy realmente permaneciendo en tanto que esa presencia consciente testigo, completamente abierto a aquello que se presenta ante mí? O, más bien, ¿hay un sentimiento sutil de resistencia?

De hecho, no es el sentimiento de la otra persona el que puede invadirte, es tu propio sentimiento el que te invade. El sentimiento de la otra persona no es un problema, es tu sentimiento el que te está causando el problema.

En el momento en que tu sentimiento negativo ha surgido en respuesta al sentimiento de la otra persona, ya no estás adoptando la posición de consciencia observadora, sino que estás adoptando la posición de un ego dolido y a la defensiva. Ahora te encuentras con un ego enfadado que está conversando con un ego irritado; todos sabemos como se siente eso.

Estos dos egos tienden a pelear por sus diferencias, cada uno defendiendo su territorio y eventualmente y con suerte llegarán a algún tipo de resolución compartida. 

La resolución no está jamás en el guión, en la historia de los dos egos, sino que se hallará en el punto en que cada parte sea capaz de abandonar su posición defensiva.

En otras palabras, la resolución jamás ocurre entre egos, sino que ocurre siempre en el espacio compartido de la presencia consciente. Ese espacio compartido de presencia consciente es lo llamamos amor, también se llama comprensión.

Es por ello que cuando esa batalla entre egos empieza a resolverse en comprensión también hay un aumento de amor en la situación y la amistad será restaurada. 

(Pasaje extraído del Encuentro de Abril de 2014. Disponible en "Descargas").

No todo pensamiento o acción es una actividad del yo separado


Interlocutor: Me gustaría saber tu percepción cuando una actividad que está relacionada con el yo separado, por ejemplo, el hablar, que hay una conexión mental en este acto. ¿Cuál es tu percepción? ¿De dónde vienen las palabras?

Rupert Spira: Es un error pensar, que pensar o hablar sea necesariamente una actividad del yo separado. El pensamiento, todos los pensamientos aparecen en la consciencia, pero algunos pensamientos, -y esto no es más que una metáfora- están filtrados, tamizados a través de la creencia de que la consciencia es separada y limitada; incluso esos pensamientos aparecen en la presencia consciente y están hechos de presencia consciente. 

Esos pensamientos expresan la creencia y el sentimiento de que la consciencia es separada y limitada. En otras palabras, no hay realmente un yo separado y limitado, sino que únicamente hay el verdadero Ser de la presencia consciente aparentemente limitado por pensamientos y sentimientos. Este aparente límite en torno a la consciencia es lo que crea el aparente yo separado y limitado. 

¿He contestado a tu pregunta?

I: Cualquier palabra que me surja es la consciencia hablando por sí misma.

RS: Podrías decir eso, sí. Sí, todos los pensamientos, todas las palabras, sensaciones y percepciones aparecen en la consciencia y están hechos de consciencia. La consciencia es la substancia de todos los pensamientos, incluso de aquellos pensamientos que imaginan que la consciencia es limitada y separada.

Imagínate que estás mirando una película en la tele, es un paisaje, una escena campestre, y una pareja está caminando en ese paisaje campestre. Uno de los dos le dice a su amigo: “¿ves aquellos árboles que aparecen allí?” 

La persona, en la película, piensa que son árboles. No hay árboles más allá, sino que realmente todo es la pantalla del televisor. El yo separado es como el personaje en la película, está hecho de pantalla, está hecho de pura presencia consciente.  Pero un pensamiento surge que dice: “no es la pantalla es un árbol, no soy consciencia ilimitada, soy un yo separado” Incluso ese pensamiento está hecho de consciencia ilimitada, consciencia sin límites.

Desde el punto de vista del yo separado, hay un yo separado, pero desde el único punto de vista cierto auténtico, el de la presencia consciente, no hay yo separado sino que sólo hay presencia consciente.

(Pasaje extraído del Encuentro de Febrero de 2012. Disponible en "Descargas").

La experiencia de ser consciente


Rupert Spira: Interésate en la experiencia de ser consciente o en la presencia consciente misma. 

¿Cuál es su naturaleza?

La mayoría de las personas pasan a través de sus vidas sin darse cuenta y ni tan siquiera interesarse por la experiencia de ser consciente o en la presencia consciente misma. En otras palabras, la mayoría de nosotros pasamos nuestras vidas ignorando el elemento más fundamental e íntimo de nuestra experiencia; esto es, ignorando o pasando por alto a nosotros mismos.

¿Por qué la mayoría de nosotros ignoramos o pasamos por alto este elemento íntimo y fundamental de nuestra experiencia?... Por nuestra fascinación exclusiva en el contenido objetivo de la experiencia; esto es, pensamientos, imágenes, sentimientos, sensaciones, percepciones, etc… 

Por el hecho de que la experiencia de ser consciente no tiene contenido objetivo la consideramos como ausente o no existente o, en el mejor de los casos, la consideramos como algo que ha sido perdido y que tenemos que buscar; ello implica treinta años de meditación sobre un cojín. 

¿Cómo podría perderse la experiencia de ser consciente?

La experiencia de ser consciente no está escondida en las profundidades de nuestro ser; está a simple vista en toda experiencia. 

¿Cómo podríamos decir, cuando vemos una película: “no veo la pantalla”? 

¿Cómo podríamos decir: “no conozco la experiencia de ser consciente, o de la consciencia misma”? 

¿Qué actividad o inactividad de la mente podría hacer que la experiencia de ser consciente fuera más obvia de lo que ahora es? 

No es necesaria ninguna manipulación de la mente, del cuerpo, ni del mundo. La experiencia de ser consciente brilla de forma igual en toda experiencia. En nuestras depresiones más profundas, nuestros sentimientos más incómodos, nuestras experiencias más bellas y todo lo que hay en medio. 

La forma esencial del yo separado


La forma esencial del yo separado es un pensamiento que imagina que nuestro yo-presencia consciente no imbuye toda experiencia íntimamente y por igual sino que tan solo imbuye una pequeña parte de esta. Este conjunto de pensamientos y sentimientos constituye el yo que cree ser el cuerpo y la mente.

Es como imaginar que la pantalla del ordenador no imbuye todos los documentos e imágenes que aparecen abiertos en ella sino solamente uno de ellos. De hecho, ni tan siquiera esto es cierto, porque los documentos e imágenes no son imbuidos por la pantalla, sino que no existen aparte de la pantalla.

Así pues, no existe algo así como un documento o una imagen con su propia existencia independiente. En realidad, solo existe la pantalla. Documento e imagen no son más que los nombres que le damos a la pantalla y a las formas que parece asumir.

Desde el punto de vista de la pantalla, no hay ningún documento o imagen real, independiente, como tales. Tan solo existe la pantalla misma. Los documentos y las imágenes se consideran reales por sí mismos cuando su realidad -la pantalla- ha sido pasada por alto.

En otras palabras, los documentos e imágenes tan solo se consideran reales desde el punto de vista imaginario de un documento o una imagen. Es decir, tan pronto como la pantalla se olvida, los documentos y las imágenes parecen asumir su propia realidad independiente.

Parecen convertirse en objetos reales, separados, autónomos, hechos de algo distinto de la pantalla, por ejemplo de palabras, colores, formas, objetos, etcétera. Sin embargo, desde el punto de vista real y único de la pantalla, tan solo ésta existe.

(Pasaje extraído del libro "Presencia. El arte de la paz y la felicidad"). Disponible en "Editorial Sirio".

El elemento común a toda experiencia


Rupert Spira: Permite que tu experiencia sea tal como es, instante tras instante. Sin ningún intento por cambiarla o manipularla. 

Por “experiencia” me refiero a pensamientos, ideas, imágenes, memorias, sentimientos, sensaciones y percepciones del mundo; quiero decir: vistas, sonidos, gustos, sensaciones táctiles y olores.

Simplemente deja que el espectro completo de la experiencia aparezca ante ti, instante tras instante y exactamente tal como es. De todas formas eso es lo que la experiencia ya hace, así que no se requiere un esfuerzo especial de ningún tipo para hacerlo.

De hecho, no es un “hacer”, es un permitir a la experiencia ser lo que es instante tras instante.

Ve, de manera clara, que para tener una experiencia tenemos que ser conscientes de ella; tómate algún tiempo para verificar que esto es así, que es cierto en tu propia experiencia y sea lo que sea que experimentes te dices a ti mismo: “soy consciente de esta experiencia”.

Por ejemplo, toma el pensamiento presente y te dices: “soy consciente de este pensamiento”.

Toma una imagen, por ejemplo, la imagen de tu casa y te dices: “soy consciente de esta imagen”.

Toma la memoria, por ejemplo, de algo que ocurrió hace dos años y te dices a ti mismo: “soy consciente de esta memoria”.

Toma la sensación de hormigueo en la planta de tus pies: “soy consciente de esta sensación”.

Toma el sonido del ventilador en el fondo: “soy consciente de ese sonido”.

Simplemente deja que tu atención vague libremente por toda tu experiencia y sea lo que sea que encuentres, te dices: “soy consciente de este objeto”.

Ahora, hazte la pregunta: ¿hay algo que sea común a toda experiencia?

No hay un pensamiento en particular que sea común a toda experiencia. No hay un sentimiento o una sensación particular que sean comunes a toda experiencia. No hay tampoco ninguna visión, ningún gusto, ningún sonido, etc. en particular que sean comunes.

¿Hay, entonces, algún elemento de la experiencia que sea común y compartido en toda experiencia? 

Tú no te estás resistiendo al pensamiento que resiste


Interlocutor: ¿No puede ser que la consciencia es la consciencia, y simplemente lo que cambia es mí o nuestra percepción de la consciencia? Que a veces estamos más abiertos a ella, a veces más cerrados; entonces esto implica, no que sea un pensamiento, sino que nuestra apertura a ella cambia, pero ella es inalterable, imperturbable.

Rupert Spira: Así lo que lo que dices es: "algunas veces estoy más o menos abierto a la presencia consciente". ¿A qué yo te refieres?... Ese "yo" que está más o menos abierto a la consciencia.

I: En ese caso, como mi verdadero yo es la consciencia, en este caso me estoy refiriendo a mi yo limitado en tanto que cuerpo-mente.

RS: ¿Estás diciendo que cuanto más activo esté tu cuerpo y tu mente, menos consciencia hay?

I: Menos experiencia de la consciencia, menos experiencia de la paz de la consciencia.

RS: Dices "menos experiencia de esta consciencia", como si la consciencia fuese algo que tú experimentas.

Ahora, está presente la consciencia. ¿Está totalmente abierta a lo que aparece en este momento?... ¿Está resistiendo a lo que aparece ahora?... La resistencia se aplica al pensamiento, no a ti. Tú, la consciencia, no te resistes, lo que resiste son los pensamientos, los sentimientos. Son los pensamientos los que dicen: “no, no, yo no quiero esto”. Pero tú eres aquél/aquello que es consciente de este pensamiento que resiste. Tú no te estás resistiendo al pensamiento que resiste. Tú dices “sí” al pensamiento que dice “no”.


I: Lo he de contemplar.

RS: El hecho de que hay algo que está apareciendo, quiere decir que la consciencia ya ha dicho “sí, eres bien acogido”. Cuando un cuerpo aparece en esta habitación es porque el espacio ha dicho “sí, eres bienvenido”. El espacio no puede resistirse. El espacio no conoce el significado de la palabra resistencia. La presencia consciente es así.

¿Por qué Dios permite el sufrimiento?

El yo separado no puede experimentar la felicidad


Rupert Spira: Algunos de nosotros nos confundimos, nos tomamos por una amalgama de pensamientos, sentimientos y percepciones. Algunos de nosotros nos confundimos con un cuerpo y una mente.  Como resultado del olvido de nuestra verdadera naturaleza, sentimos: "yo estoy disgustado, yo estoy en cólera, yo no entiendo esto, me gusta esto, a mí no me gusta esto otro…”  Todos estos pensamientos, todos estos sentimientos, son el resultado de confundirnos, tomarnos por una amalgama, un racimo de pensamientos y sentimientos.

Lo que es interesante, cuando nos tomamos por un yo separado, es darnos cuenta que ese yo separado siempre tiene una misión, un propósito. ¿Qué es lo que el yo separado siempre está buscando?... Paz, felicidad y amor. En otras palabras, el yo separado siempre está anhelando ser disuelto, desaparecer. Siempre está anhelando volver al verdadero ser de la presencia consciente. 

Interlocutor: Por un lado dices "siempre está anhelando disolverse, volver a lo que esencialmente es"; pero por otro lado, también hay una resistencia a desaparecer.

Rupert Spira: El yo separado es como una mariposa, una polilla que busca la llama. La llama es todo aquello que anhela, pero cuanto se aproxima, está más y más caliente, y la mariposa piensa: “Oh, Oh, Voy a morir” La mariposa tiene razón, va a morir. En otras palabras, la única manera como la mariposa puede experimentar la llama, es muriendo en ella. Es decir, la experiencia de la llama es la muerte de la mariposa. 

El yo separado es el oscurecimiento, el velo de la felicidad porque la paz y la felicidad son nuestra verdadera naturaleza. Cuando imaginamos que somos otra cosa que la presencia consciente, la paz y felicidad que son inherentes a nuestro ser, parecen perderse, y es por ello que el yo separado siempre está buscando la felicidad. 

Descubre que eres imperturbable


Rupert Spira: Intenta girar tu atención hacia ti mismo. Intenta girar tu atención hacia este ser simple y consciente. No vuelvas tu atención hacia un pensamiento, un sentimiento, una percepción o una sensación. 

Es muy fácil hacerlo, todos sabemos cómo girar nuestra atención hacia alguno de esos elementos. Así que si, por ejemplo, os pido girar vuestra atención hacia un sonido o si os pido volver vuestra atención a la sensación cosquilleante de las plantas de tus pies, todos sabemos exactamente hacia dónde girar nuestra atención; vamos directos a la dirección correcta. Pero cuando intentamos girar la atención hacia aquello que es consciente de todo eso, sea lo que sea, ¿en qué dirección nos giramos? 

Intenta girarte hacia esa dirección, no pienses en ello sino que intenta hacerlo en tu experiencia. No se trata de teoría no-dualista, sino que se trata de la naturaleza real de nuestra experiencia. Intenta volver tu atención hacia aquello que es consciente de tu experiencia.

Una cosa muy interesante ocurre cuando intentamos hacer esto. Sabemos con absoluta certeza que yo soy, que somos, y que ese yo no solo está presente sino que también es consciente. Pero cuando intentamos encontrar este yo no solo jamás lo encontramos en tanto que un tipo de objeto, sino que tampoco sabemos hacia qué dirección tenemos que girarnos. Cualquier dirección parece incorrecta. 

Es como intentar ver el espacio vacío, allí donde miremos no lo encontramos y al mismo tiempo jamás podemos escaparnos de él. Jamás podemos encontrar esa presencia consciente y, al mismo tiempo, jamás cesamos de serla. Pensamientos, sentimientos, sensaciones y percepciones cesan, pero el yo jamás cesa. 

Ahora intenta agitarte a ti mismo. ¿Puedes agitar aquel que es consciente de tu experiencia? Es muy fácil agitar los pensamientos, las percepciones, los sentimientos, las sensaciones, todos sabemos cómo es eso; pero... ¿qué hay acerca de ti mismo?