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Citas IX


De “yo soy algo” a “yo no soy nada” podría denominarse el camino de la comprensión o sabiduría, de “yo no soy nada” a “yo soy todo” podría denominarse el camino del amor. Pero en ningún momento una entidad separada progresa por este camino.

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El tiempo es el ahora eterno visto a través de la estrecha rendija de la mente.

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Como trasfondo observador de toda experiencia, estamos intrínsecamente libres de todas las cosas; como substancia de toda experiencia, somos íntimamente uno con todas las cosas.

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En todo momento y bajo toda circunstancia, Yo, Presencia consciente, estoy libre y soy simultáneamente una con todas las experiencias

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Todo deseo busca solamente el fin del deseo.

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Toda experiencia es sin costuras e íntima. Solo es el pensamiento el que la divide en dos, creando un yo interior imaginario que experimenta y su corolario, el objeto, persona o mundo exterior que es experimentado. Pero esta división de la experiencia no tiene lugar en ningún momento.

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El pensamiento que busca felicidad está hecho ya de eso que busca.

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La felicidad es simplemente el conocimiento de nuestro propio ser tal como es.

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Estar presente en y como todo lo que se ve, es participar en la vida no como un fragmento entre otros fragmentos, sino como amor, íntimamente uno con todas las cosas.

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La creencia de que somos un yo interior crea la ilusión de que hay un objeto, una persona o un mundo exteriores. Cuando se ve claramente que el yo interior no existe; el mundo, tal como parecía ser, también se ve como no existente. Todo lo que queda es la intimidad continua de la experiencia que a veces se conoce como amor.

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Presta tu atención a la experiencia de ver en lugar de prestarla al objeto visto y te encontrarás a ti mismo en todas partes.

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El yo separado es el rechazo del ahora.

El Jardín de lo Desconocido


Si exploramos la Consciencia, encontramos que no tiene cualidades objetivas. Y aún así, es lo que en lo más íntimo, conocemos que somos. Es a lo que nos referimos con el "yo".

Y si exploramos el "yo" encontramos que está hecho de...

Los conceptos abstractos de la mente se colapsan aquí. No pueden ir más allá. No existe ningún nombre adecuado para eso en lo que la mente se disuelve. Todo esto nos lleva a la mayor simplicidad de la experiencia directa.

Esta des-objetivización es el proceso de la aparente involución a través de la cual Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado retira su proyección de la mente, del cuerpo y del mundo, y redescubre que es la única sustancia de la impecable totalidad de la experiencia.

Entonces, Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado, el Vacío Absoluto, en donde la mente colapsa, se proyecta de nuevo, dentro de sí mismo, a través del mismo camino de aparente objetivación, para recrear la apariencia de mente, cuerpo y mundo.

Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado, y a lo que a veces llamamos "yo", Consciencia, Ser, Cognición, toma la forma de pensamiento, de sensación o de percepción con el fin de aparecer como la mente, el cuerpo o el mundo.

Este es el proceso de evolución aparente a través del cual Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado da nacimiento a una mente, a un cuerpo y a un mundo, sin haber tenido que convertirse en algo diferente a sí mismo.

Este proceso de evolución e involución es la danza de la Unidad, es Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado tomado una forma y disolviéndose, vibrando en cada matiz de experiencia y disolviéndose en sí mismo, transparente, abierto, vacío y luminoso.

La mente intenta describir las modulaciones de este vacío manifestándose como la totalidad de la experiencia y esta totalidad se reconoce a sí misma como el vacío, sabiendo todo el tiempo que es en vano.

La mente describe los nombres y las formas a través de lo que Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado refracta con el fin de aparecer como dos, como muchos, para que la Consciencia/Ser aparezca como Consciencia y Ser.

Y a través de utilizar los mismos nombres y formas, la mente describe el proceso aparente a través del cual Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado descubre que nunca se convierte en nada, que siempre ha sido sí mismo y sí mismo y sí mismo.

Cada declaración que se hace aquí es provisionalmente cierta en relación a una declaración, pero falsa en relación a otra. Sin embargo, nunca será absolutamente cierta.

El propósito de cada declaración es indicar la falsedad de la anterior, esperando que desaparezca inevitablemente en el momento adecuado.

Cada una es un agente de la Verdad, pero nunca la verdad.

La mente, en el sentido más amplio de la palabra, está hecha de conceptos y apariencias. Jamás abarca ni comprende la Realidad.

Sin embargo, hablando de esta manera, la mente está siendo utilizada para crear evocaciones más que descripciones de la experiencia de la Consciencia conociéndose a sí misma.

Estas evocaciones son expresiones temporales de Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado, como flores que brotan por un momento, dispersando el aroma de su origen en el Jardín de lo Desconocido.

(Pasaje extraído de "The Transparency Of Things. Traducción de Tarsila Murguía)

Fuente: Advaitainfo.  

Desde el punto de vista de la Realidad, los objetos revelan la Consciencia


Cuando la Consciencia se acostumbra a pensar y sentir que vive dentro del cuerpo-mente... 

Quien siente miedo de salir de casa proyecta todo tipo de cosas desagradables hacia el mundo exterior con el fin de justificar su deseo de permanecer allí dentro. Todo lo que ve y oye del mundo exterior parece justificar su actitud hacia ello y sería demasiado difícil convencer a esa persona de que es de hecho su actitud de miedo la que causa que el mundo aparezca de cierta manera, y no el resultado de la forma en que el mundo es inherentemente. 

De la misma manera, la Consciencia se acostumbra a pensar y sentir que vive dentro del cuerpo-mente y corrobora este hábito con varias capas de creencia y sentimiento. Una vez que ha asumido esa posición, su experiencia parece confirmar la verdad de sus creencias y sentimientos. 

Sin embargo, en la naturaleza de Maya, el despliegue creativo de la manifestación, lo contrario también es cierto: cuando la Consciencia comienza a liberarse a sí misma de su identificación exclusiva con el cuerpo-mente, recibe todo tipo de confirmaciones del mundo de que está en el camino correcto. 

El ego (la-Consciencia-pretendiendo-ser-una-entidad-separada) es un maestro en la apropiación de cualquier cosa que esté disponible con el fin de perpetuarse a sí mismo, y para ese propósito, la ‘Verdad’ será suficiente, así como cualquier otra cosa. En cierto modo, esta es la máxima seguridad porque eso no puede ser superado. 

Por ejemplo, el ego utiliza el así llamado entendimiento de que la 'Consciencia es todo lo que hay,’ o sea 'cualquier cosa es tan buena como cualquier otra cosa,’ como una excusa para justificar su actividad de separación. 

Sin embargo, el ego es una pretensión, una pretensión de que la Consciencia elige hacer algo desde su propia libertad. 

La actitud de que la Consciencia es todo lo que hay, es verdadera si proviene de la comprensión, sin embargo no es verdadera si proviene de la creencia, del ego. El ego es, por definición, la mezcla exclusiva de Consciencia con un cuerpo-mente, y por lo tanto no puede afirmar al mismo tiempo ser todo. 

La creencia de que la Consciencia es todo lo que hay no pone fin al sufrimiento que es inherente a la identificación exclusiva de la Consciencia con un solo cuerpo-mente, y por lo tanto la búsqueda, aunque temporalmente sometida por esta aparente actitud de tolerancia y aceptación, inevitablemente aparecerá de nuevo en algún momento. 

Es falso decir: “Todo es Consciencia, por lo tanto acepto mi sufrimiento y negatividad como una expresión de esa Consciencia y no puedo, como resultado, hacer nada al respecto.” 

El sufrimiento es ya un rechazo de la situación actual, una falta de aceptación de la situación actual tal y como es. Este rechazo es la contraparte de la identificación exclusiva de la Consciencia con el cuerpo-mente. Eso es a lo que se reduce el sufrimiento. 

Si nuestro credo es: “Todo es Consciencia, por lo tanto, cualquier cosa es tan buena como cualquier otra cosa, entonces no puedo ni necesito cambiar mi sufrimiento,” entonces, ¿por qué no aplicar esa actitud ante la situación actual en primer lugar y darle la bienvenida exactamente como es? En lugar de aceptar nuestro rechazo de la situación actual, ¿por qué no simplemente aceptar la situación actual en sí? El sufrimiento cesaría justamente ahí. 

La así llamada aceptación del rechazo del momento no es la verdadera, imparcial, y benévola aceptación de todo lo que aparece dentro de la Consciencia. Es miedo vestido de entendimiento, es un falso Advaita. Como tal, es la actividad del ego mismo, perpetuando su propia separación y miseria. 

No todo pensamiento o acción es una actividad del yo separado


Interlocutor: Me gustaría saber tu percepción cuando una actividad que está relacionada con el yo separado, por ejemplo, el hablar, que hay una conexión mental en este acto. ¿Cuál es tu percepción? ¿De dónde vienen las palabras?

Rupert Spira: Es un error pensar, que pensar o hablar sea necesariamente una actividad del yo separado. El pensamiento, todos los pensamientos aparecen en la consciencia, pero algunos pensamientos, -y esto no es más que una metáfora- están filtrados, tamizados a través de la creencia de que la consciencia es separada y limitada; incluso esos pensamientos aparecen en la presencia consciente y están hechos de presencia consciente. 

Esos pensamientos expresan la creencia y el sentimiento de que la consciencia es separada y limitada. En otras palabras, no hay realmente un yo separado y limitado, sino que únicamente hay el verdadero Ser de la presencia consciente aparentemente limitado por pensamientos y sentimientos. Este aparente límite en torno a la consciencia es lo que crea el aparente yo separado y limitado. 

¿He contestado a tu pregunta?

I: Cualquier palabra que me surja es la consciencia hablando por sí misma.

RS: Podrías decir eso, sí. Sí, todos los pensamientos, todas las palabras, sensaciones y percepciones aparecen en la consciencia y están hechos de consciencia. La consciencia es la substancia de todos los pensamientos, incluso de aquellos pensamientos que imaginan que la consciencia es limitada y separada.

Imagínate que estás mirando una película en la tele, es un paisaje, una escena campestre, y una pareja está caminando en ese paisaje campestre. Uno de los dos le dice a su amigo: “¿ves aquellos árboles que aparecen allí?” 

La persona, en la película, piensa que son árboles. No hay árboles más allá, sino que realmente todo es la pantalla del televisor. El yo separado es como el personaje en la película, está hecho de pantalla, está hecho de pura presencia consciente.  Pero un pensamiento surge que dice: “no es la pantalla es un árbol, no soy consciencia ilimitada, soy un yo separado” Incluso ese pensamiento está hecho de consciencia ilimitada, consciencia sin límites.

Desde el punto de vista del yo separado, hay un yo separado, pero desde el único punto de vista cierto auténtico, el de la presencia consciente, no hay yo separado sino que sólo hay presencia consciente.

(Pasaje extraído del Encuentro de Febrero de 2012. Disponible en "Descargas").

Citas VII


Permite que los pensamientos y sentimientos habiten en ti, pero no habites tú en ellos.

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Yo, la luz del puro conocer, soy para la experiencia lo que la pantalla es para la imagen.

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Como entidad separada, uno siempre se siete solo y, por tanto, la vida es un proceso para aliviar el dolor de esta soledad a través de sustancias, objetos, actividades y relaciones. Como Presencia consciente, uno está también solo pero solo en el sentido de que no hay otros de los que estar separado o con los que formar una unidad. Esta es la soledad del amor.

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El propósito último de la evolución es llevar la atención a eso que no evoluciona.

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Los cuerpos y las mentes no tienen Presencia consciente; la Presencia consciente tiene cuerpos y mentes.


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En la parte posterior de la mente hay una puerta con las palabras 'Yo soy' escritas encima. Primero, gírate hacia la puerta; luego, atraviésala. Girarse hacia ella es una actividad de la mente; atravesarla es la disolución de la mente. Esa disolución es la revelación de nuestra naturaleza esencial de Presencia consciente ilimitada y siempre presente, la morada de la paz, la felicidad y el amor.

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La Presencia consciente observa; el pensamiento juzga.


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Todo amor es para el Ser; todo anhelo es para un objeto.

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Hay dos respuestas posibles al sufrimiento: una, ir hacia fuera buscando alivio en un objeto, una sustancia, una actividad, una relación o un estado; la segunda, ir hacia dentro, al núcleo del Yo. La primera puede traer un alivio temporal, pero la segunda es la morada de la paz y la felicidad duraderas.


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La felicidad aparece como deseo cuando está velada; el deseo se revela como felicidad cuando se satisface.


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En la ignorancia, soy lo conocido; en la comprensión, soy el conocedor; en el amor, soy puro Conocer.

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Como testigo de la Presencia consciente, nos situamos en el trasfondo de la experiencia; como la luz del puro Conocer, nos situamos en su corazón.

Citas V


El yo que busca la Presencia consciente es como la sombra que busca el sol.

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Cada vez que nos encontramos reaccionando ante alguien o algo, preguntémonos en nombre de quién estamos reaccionando. Casi siempre encontraremos que es en nombre de un yo no existente.

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Toda la experiencia sucede en nuestro Yo, Conciencia pura, y todo lo que hay en nuestro Yo, de lo cual puede estar hecha la experiencia, es nuestro Yo. Por tanto, así como en una película no está presente nada más que la pantalla, de la misma manera en la experiencia no está presente nada más que nuestro Yo. La Consciencia pura es toda es toda experiencia y toda experiencia es Consciencia pura.

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Es nuestro Yo, Presencia consciente luminosa, abierta y vacía, el que proporciona a la experiencia su inconfundible realidad. Lo que verdaderamente conocemos y amamos en toda experiencia es la realidad de la Presencia consciente. Es eso sólo lo que anhela el yo aparentemente separado.

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Yo, la luz del puro Conocer, no conozco ni puedo conocer ninguna otra cosa que no sea Yo mismo.

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Para el pensamiento, el conocimiento de un objeto tiene lugar "aquí" y el ser o la existencia de un objeto tiene lugar "allá". Pero para la Presencia consciente, Conocer y Ser son uno.
Si sustituimos el impulso de evitar las sensaciones incómodas por un deseo de afrontarlas y explorarlas en profundidad, en su núcleo encontraremos exactamente aquello que estábamos buscando al intentar evitarlas.

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No te localices en ningún lugar; encuéntrate en todas partes.

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Individualidad significa no dividido. Es la expresión exclusiva de la totalidad no dividida que se expresa en cada cuerpo y mente, y que florece cuando nos liberamos de la camisa de fuerza de la ignorancia – es decir, cuando dejamos de ignorar nuestra naturaleza esencial de Presencia consciente pura.

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La felicidad es simplemente permitir que todo sea exactamente como es instante a instante.

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Desde el punto de vista limitado de un cuerpo, nuestra naturaleza esencial de Presencia consciente pura parece limitada; desde el punto de vista temporal de una mente, parece temporal; en la ausencia de un punto de vista, es como es, ni limitada, ni temporal.

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La mente que busca la felicidad es como una ola que busca agua.

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La seguridad y la felicidad no se pueden encontrar en nada que aparezca y desaparezca. Encuentra aquello que en tu experiencia no aparece, se mueve, cambia o desaparece, e invierte tu identidad, seguridad y felicidad solo en ello.

El elemento común a toda experiencia


Rupert Spira: Permite que tu experiencia sea tal como es, instante tras instante. Sin ningún intento por cambiarla o manipularla. 

Por “experiencia” me refiero a pensamientos, ideas, imágenes, memorias, sentimientos, sensaciones y percepciones del mundo; quiero decir: vistas, sonidos, gustos, sensaciones táctiles y olores.

Simplemente deja que el espectro completo de la experiencia aparezca ante ti, instante tras instante y exactamente tal como es. De todas formas eso es lo que la experiencia ya hace, así que no se requiere un esfuerzo especial de ningún tipo para hacerlo.

De hecho, no es un “hacer”, es un permitir a la experiencia ser lo que es instante tras instante.

Ve, de manera clara, que para tener una experiencia tenemos que ser conscientes de ella; tómate algún tiempo para verificar que esto es así, que es cierto en tu propia experiencia y sea lo que sea que experimentes te dices a ti mismo: “soy consciente de esta experiencia”.

Por ejemplo, toma el pensamiento presente y te dices: “soy consciente de este pensamiento”.

Toma una imagen, por ejemplo, la imagen de tu casa y te dices: “soy consciente de esta imagen”.

Toma la memoria, por ejemplo, de algo que ocurrió hace dos años y te dices a ti mismo: “soy consciente de esta memoria”.

Toma la sensación de hormigueo en la planta de tus pies: “soy consciente de esta sensación”.

Toma el sonido del ventilador en el fondo: “soy consciente de ese sonido”.

Simplemente deja que tu atención vague libremente por toda tu experiencia y sea lo que sea que encuentres, te dices: “soy consciente de este objeto”.

Ahora, hazte la pregunta: ¿hay algo que sea común a toda experiencia?

No hay un pensamiento en particular que sea común a toda experiencia. No hay un sentimiento o una sensación particular que sean comunes a toda experiencia. No hay tampoco ninguna visión, ningún gusto, ningún sonido, etc. en particular que sean comunes.

¿Hay, entonces, algún elemento de la experiencia que sea común y compartido en toda experiencia? 

La memoria de nuestra eternidad


(Fragmento de una meditación de Rupert Spira en un retiro en California, Junio 2014)

Rupert Spira: Todos los seres aparentemente separados conservan dentro de sí la memoria de su propia eternidad. Esta memoria de nuestro propio e infinito Ser se expresa como el deseo de alcanzar la paz, la felicidad o el amor.

Dondequiera que se encuentre una paloma mensajera, siempre puede encontrar su camino de regreso a casa. Ella se guía por la memoria que le indica en dónde está su hogar. Nada puede oscurecer esta memoria. Del mismo modo, ninguna experiencia tiene la capacidad de oscurecer la memoria de nuestro eterno e infinito Ser.

La búsqueda de nuestra felicidad es la fuerza gravitacional de nuestro Ser. El yo separado cree que su búsqueda de la felicidad es algo que él está llevando a cabo. ¡No es así! La búsqueda de la felicidad es sólo el yo aparentemente separado registrando la fuerza gravitacional desde las profundidades de su propio Ser. Esa energía - la fuerza gravitacional que todos sentimos como el deseo de alcanzar la paz, la felicidad o el amor - es gracia.

La gracia no es una experiencia extraordinaria que sucede de vez en cuando en nuestras vidas. Es la fuerza constante de nuestro Ser más íntimo invitándonos a volver a sí mismo.

Esta fuerza gravitacional que reside en las profundidades de nuestro Ser es experimentada, por la mayoría de la gente, como el deseo de alcanzar la paz, la felicidad o el amor. Es experimentada por un científico como el deseo por adquirir conocimiento y por un artista como el deseo por la belleza. Todas estas formas de deseo son la misma fuerza gravitacional apareciendo en diferentes ámbitos de la experiencia. Es la fuerza de la Consciencia infinita ejerciéndose a sí misma en la mente finita, haciendo que ésta se repliegue.

Entrevista a Rupert Spira


Una entrevista con Rupert Spira por Paula Marvelly 

Paula Marvelly: ¿Podrías dar una breve biografía de tu vida hasta la edad de 16 años? 

Rupert Spira: Provengo de una gran familia entrañable. Mis padres eran amables y cariñosos y dieron todo lo que pudieron, de muy distintas formas, a sus hijos. Mi infancia fue esencialmente feliz y libre. Mis padres se separaron cuando yo tenía seis años y viví con mi madre en Hampshire. Sin embargo, también veía mucho a mi padre. Mi madre es excéntrica, artística y tiene un profundo interés en las cosas espirituales; y mi padre es más mesurado y convencional. Aprendí mucho de ambos. 

PM: Has dicho que a los 16 años comenzaste a meditar. ¿Hubo algo específico -un acontecimiento tal vez- que precipitó una cosa así? 

RS: A la edad de 15 años estaba desencantado con la vida hacia la que mi formación científica me estaba preparando. En la misma época vi una exposición de la obra de Michael Cardew, que agitó mi imaginación más allá de todo lo que previamente había encontrado. También comencé a leer a Rumi y Shankaracharya que despertaron en mí el sentido de una nueva posibilidad completamente. 

PM: Dices que empezaste a leer a Rumi, Gurdjieff, Ouspensky, Krishnamurti, Ramana Maharshi, Nisargadatta Maharaj y Shankaracharya, entre otros. 

RS: De alguna manera, tenía la profunda intuición de que lo que estaba leyendo era cierto. Sus palabras resonaban profundamente dentro de mí y encendieron un intenso deseo de saber por mí mismo de lo que estaban hablando. 

PM: Has dicho que querías hacer una carrera de ciencias, pero que sentías que ese no era el camino correcto a seguir. ¿Por qué era así? ¿Qué había en la ciencia que no te gustaba? 

RS: No fue tanto un rechazo de la ciencia sino una atracción por el arte. El arte parecía comprometer todo mi ser, no sólo mi intelecto. Sentía que el arte me proporcionaba los medios para explorar y expresar los reinos más profundos de la experiencia de una manera que la ciencia no podía. 

PM: Fuiste a la escuela de arte. ¿Hubo alguna disciplina en particular que te inspiró -alfarería y cerámica probablemente- y por qué? 

RS: Primero vi la obra de Michael Cardew y, más tarde, piezas de las primeras tradiciones cerámicas de China, Corea, Japón y Persia. En ese momento mi respuesta fue instintiva e inarticulada, sólo un inconfundible "Sí" desde el fondo de mi ser. Estos objetos eran como condensaciones de la Inteligencia, el Amor y la Belleza. Me pasaba horas en los museos mirándolos. A veces sentía que mi cuerpo se disolvía frente de ellos. Era exactamente la misma experiencia que tuve muchos años más tarde con mi maestro en satsang. 

PM: Usted pasó varios años en la Sociedad de Estudios, creada por el Dr. Francis Roles, bajo la guía de Su Santidad Shantananda Saraswati, el Shankaracharya del Norte. ¿Qué filosofía/enseñanza aprendió allí y de qué le sirvió? 

RS: Cuando llegué a La Sociedad de Estudios los últimos remanentes de la enseñanza de Ouspensky estaban cediendo el paso en favor del Advaita Vedanta de Shankaracharya, que se consideraba que había sido la fuente de las enseñanzas de Ouspensky. 

Me sumergí en la enseñanza y también aprendí los Movimientos de Gurdjieff y el Giro de Mevleví (Derviches giradores) -hermosas prácticas contemplativas de movimiento. Estas enseñanzas fueron mi hogar- yo vivía en ellas y ellas vivían en mí. 

PM: Después de dejar la escuela de arte, trabajaste como artista para ganarte la vida. Dices que creías que la Belleza estaba vinculada a la espiritualidad y que era una manera de poder traer ese concepto a la vida. Me recuerda los versos de Keats: "La Belleza es verdad y la verdad Belleza"
Esto es todo lo que sabes en la tierra, y todo lo que necesitas saber. ¿Podrías extenderte sobre esto? 

RS: Nuestra experiencia aparentemente objetiva consiste en pensamientos, sensaciones y percepciones, es decir, la mente, el cuerpo y el mundo. Cuando la Consciencia "toma la forma" del pensar, parece ser un pensamiento. Cuando "toma la forma" del sentir, parece ser un cuerpo y cuando "toma la forma" del percibir, parece ser un objeto, otros o el mundo. 

La Presencia brilla por sí misma


Todos los objetos de la mente, el cuerpo y el mundo son conocidos o experimentados por nuestro yo. De hecho, sin nuestro yo-presencia consciente nada sería conocido o experimentado. Toda experiencia deviene cognoscible o es iluminada por nuestro yo. 

Así como metafóricamente hablando, todos los objetos pasan a ser visibles gracias a la luz del sol, en el ámbito de la realidad toda experiencia deviene cognoscible por la luz de nuestro yo.

Nuestro yo ilumina toda experiencia con la luz del conocimiento. Este conocimiento -entendido aquí como la capacidad de reconocer la existencia de las cosas- es inherente a nuestro yo e inseparable de él. De hecho, es nuestro yo.

Toda experiencia es inseparable del hecho de conocerla o reconocerla, es decir, es inseparable de la luz de nuestro yo. En otras palabras, todo lo que es conocido o experimentado brilla con la luz de nuestro yo, así como todos los objetos brillan con la luz del sol. De hecho, cualquier experiencia, antes de hablarnos de sus cualidades objetivas, anuncia primero la luz de la presencia por medio de la cual es conocida. Esta luz brilla en toda experiencia, de la misma manera que la luz del sol brilla en todos los objetos.

Es la luz de nuestro yo la que hace que todas las cosas aparentes sean cognoscibles, pero ¿qué es aquello que hace que nuestro yo sea cognoscible? ¿Con qué luz es conocida la certidumbre de nuestro propio ser?

El cuerpo, la mente y el mundo son conocidos por la luz de nuestro yo, pero nuestro yo no es conocido por ninguna otra luz que la suya propia. Así pues, nuestra experiencia es que la luz por la cual nuestro yo se conoce a sí mismo es su propia luz. Nuestro propio ser brilla con su propia luz. No es conocido por nada o nadie que no sea él mismo. Se conoce a sí mismo por sí mismo, y solamente por medio de sí mismo. No necesita un cuerpo o una mente para conocerse. Se conoce a sí mismo, brilla por sí mismo y él mismo tiene la evidencia de sí mismo.


(Pasaje extraído del libro " Presencia. El arte de la paz y la felicidad".) Disponible en "Editorial Sirio".

Meditación es lo que somos, no lo que hacemos


Rupert Spira: Me gustaría decir algo sobre la meditación.

Normalmente nos consideramos a nosotros mismos como una colección de pensamientos, sentimientos y sensaciones: yo, el yo separado, que vive en el interior del cuerpo-mente, y está hecho del cuerpo-mente.

Y la meditación es normalmente considerada como una actividad en la que yo, este cuerpo-mente, se compromete a fin de lograr algún tipo de objetivo, sea cual sea ese objetivo: la iluminación, la quietud, la paz, la liberación.

En otras palabras, desde ese punto de vista, se cree que el yo separado es lo que somos y la meditación se considera como una actividad que hacemos.

Sin embargo, en este enfoque, la meditación se entiende diferente. Aquí, la meditación se entiende que es lo que esencialmente somos, y el yo separado se entiende que es una actividad que el pensamiento hace de vez en cuando.

No estoy sugiriendo que estos tipos convencionales de meditación no tengan sus usos; por supuesto que sí. Pero no es lo que se entiende aquí como meditación. La meditación, tal como se entiende en este enfoque, no es ningún tipo de actividad.

La meditación es lo que somos, no lo que hacemos.

En este enfoque, la meditación no tiene nada que ver con una actividad o cese de actividad de la mente: enfocarla, observarla, disciplinarla o aquietarla, u observar la respiración. Eso no es lo que se entiende aquí por meditación.

La meditación, en este enfoque, es simplemente ser, simplemente ser la presencia de la Consciencia, simplemente ser eso que está consciente.

Somos conscientes ahora mismo de nuestra experiencia. Somos conscientes de estas palabras; somos conscientes de nuestros pensamientos y sentimientos, sean las que sean. Somos conscientes de las vistas o sonidos que están presentes en nuestra habitación, de las sensaciones de hormigueo del cuerpo. Somos conscientes sin esfuerzo de todo este flujo de experiencia. Y nosotros no tenemos que hacer el menor esfuerzo para ser eso que conoce o es consciente de nuestra experiencia.

La meditación es simplemente tener conocimiento de este uno, el uno que es consciente de nuestra experiencia.

Éste uno es a veces llamado "Awareness" [Consciencia]. El sufijo "-ness" significa "la presencia de" [y Aware = consciente] así que la palabra "Awareness" [Consciencia] significa simplemente "la presencia de eso que es consciente".

Por lo tanto, asegúrate de que cuando se utiliza esta palabra "Awareness" [Consciencia], no se refiere a alguna idea abstracta o extraordinaria de algo que no conocemos o no estamos familiarizados. Simplemente se refiere a lo que naturalmente, esencialmente somos, a eso que conoce o es consciente de nuestra experiencia, sea la que sea, como conocer nuestros pensamientos, conocer estas palabras, conocer los sonidos o vistas que están presentes en este momento... Sea lo que sea que es conocido o experimentado en cualquier momento es conocido por "ti". "Tú" eres eso que es consciente de tu experiencia. Eso es llamado "Yo", "Consciencia", "Presencia consciente".

El yo separado no puede experimentar la felicidad


Rupert Spira: Algunos de nosotros nos confundimos, nos tomamos por una amalgama de pensamientos, sentimientos y percepciones. Algunos de nosotros nos confundimos con un cuerpo y una mente.  Como resultado del olvido de nuestra verdadera naturaleza, sentimos: "yo estoy disgustado, yo estoy en cólera, yo no entiendo esto, me gusta esto, a mí no me gusta esto otro…”  Todos estos pensamientos, todos estos sentimientos, son el resultado de confundirnos, tomarnos por una amalgama, un racimo de pensamientos y sentimientos.

Lo que es interesante, cuando nos tomamos por un yo separado, es darnos cuenta que ese yo separado siempre tiene una misión, un propósito. ¿Qué es lo que el yo separado siempre está buscando?... Paz, felicidad y amor. En otras palabras, el yo separado siempre está anhelando ser disuelto, desaparecer. Siempre está anhelando volver al verdadero ser de la presencia consciente. 

Interlocutor: Por un lado dices "siempre está anhelando disolverse, volver a lo que esencialmente es"; pero por otro lado, también hay una resistencia a desaparecer.

Rupert Spira: El yo separado es como una mariposa, una polilla que busca la llama. La llama es todo aquello que anhela, pero cuanto se aproxima, está más y más caliente, y la mariposa piensa: “Oh, Oh, Voy a morir” La mariposa tiene razón, va a morir. En otras palabras, la única manera como la mariposa puede experimentar la llama, es muriendo en ella. Es decir, la experiencia de la llama es la muerte de la mariposa. 

El yo separado es el oscurecimiento, el velo de la felicidad porque la paz y la felicidad son nuestra verdadera naturaleza. Cuando imaginamos que somos otra cosa que la presencia consciente, la paz y felicidad que son inherentes a nuestro ser, parecen perderse, y es por ello que el yo separado siempre está buscando la felicidad. 

Citas II


La unidad ya es demasiado. Por ello, en su sabiduría y humildad, los antiguos sabios solo dijeron que la Realidad es 'no dos'.

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Conoce a tu Ser como el conocer en todo lo conocido.

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Pregúntate qué no ha sido nunca, y nunca podría ser, apartado de ti, y permanece con eso, como eso.

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La iluminación es el final de un proceso -el pensar y sentir que soy un yo separado y limitado- pero el principio de otro -el realineamiento del cuerpo, la mente y el mundo con esta nueva comprensión basada en la experiencia.

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El yo separado es como el personaje de una película que viaja por el mundo buscando la pantalla.

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El pensamiento no conoce, ni puede conocer, la Realidad; aun así, está hecho de ella.

Descubre que eres imperturbable


Rupert Spira: Intenta girar tu atención hacia ti mismo. Intenta girar tu atención hacia este ser simple y consciente. No vuelvas tu atención hacia un pensamiento, un sentimiento, una percepción o una sensación. 

Es muy fácil hacerlo, todos sabemos cómo girar nuestra atención hacia alguno de esos elementos. Así que si, por ejemplo, os pido girar vuestra atención hacia un sonido o si os pido volver vuestra atención a la sensación cosquilleante de las plantas de tus pies, todos sabemos exactamente hacia dónde girar nuestra atención; vamos directos a la dirección correcta. Pero cuando intentamos girar la atención hacia aquello que es consciente de todo eso, sea lo que sea, ¿en qué dirección nos giramos? 

Intenta girarte hacia esa dirección, no pienses en ello sino que intenta hacerlo en tu experiencia. No se trata de teoría no-dualista, sino que se trata de la naturaleza real de nuestra experiencia. Intenta volver tu atención hacia aquello que es consciente de tu experiencia.

Una cosa muy interesante ocurre cuando intentamos hacer esto. Sabemos con absoluta certeza que yo soy, que somos, y que ese yo no solo está presente sino que también es consciente. Pero cuando intentamos encontrar este yo no solo jamás lo encontramos en tanto que un tipo de objeto, sino que tampoco sabemos hacia qué dirección tenemos que girarnos. Cualquier dirección parece incorrecta. 

Es como intentar ver el espacio vacío, allí donde miremos no lo encontramos y al mismo tiempo jamás podemos escaparnos de él. Jamás podemos encontrar esa presencia consciente y, al mismo tiempo, jamás cesamos de serla. Pensamientos, sentimientos, sensaciones y percepciones cesan, pero el yo jamás cesa. 

Ahora intenta agitarte a ti mismo. ¿Puedes agitar aquel que es consciente de tu experiencia? Es muy fácil agitar los pensamientos, las percepciones, los sentimientos, las sensaciones, todos sabemos cómo es eso; pero... ¿qué hay acerca de ti mismo? 

¿Es necesario practicar?


Interlocutor: Yo no estoy muy de acuerdo con todo lo que conlleve practicar. Lo he intentado y no soy de ello... ¿Es necesario seguir una práctica o no?

Rupert Spira: Hazte la pregunta ahora mismo: ¿es necesario hacer un esfuerzo para ser la presencia consciente, para ser la presencia de la consciencia?

No, porque es lo que ya eres.

I: Bueno, es porque lo soy. 

RS: ¿Eres consciente de tus pensamientos?

I: Sí, lo soy.

RS: ¿Dices que lo eres porque te lo he dicho o porque esa es tu experiencia?

I: Porque es mi experiencia.

RS: ¿Eres consciente del sonido de esta voz?

I: Sí.

RS: Es tu experiencia. Y ¿de la vista de esta habitación?... ¿del sonido del tráfico?... ¿del sonido del móvil?...

Así que es tu experiencia que eres aquello que es consciente de los pensamientos, las sensaciones y las percepciones.

Puede que yo lo ponga en palabras, pero no es por el hecho de que yo lo diga que tú eres consciente de esa consciencia consciente, sino porque es tu experiencia, ¿es cierto?... ¿Tienes que hacer esfuerzo alguno para ser eso?... ¿O has sido siempre aquél que es consciente de tu experiencia?...

"Yo" Soy Todo


Con el fin de llevar la atención a la presencia y a la primacía de esta Consciencia que atestigua, podemos dividir la totalidad sin fisuras de nuestra experiencia en un sujeto que percibe, la Consciencia, y un objeto percibido, el cuerpo, la mente y el mundo.

Como hemos visto, esto nos permite explorar la experiencia de la Consciencia y ver si es válida la afirmación que dice que ésta se limita a un cuerpo-mente individual y personal.

También nos permite explorar la naturaleza del objeto. ¿De qué está hecho realmente un objeto?

¿Cuál es la relación entre la mente, el cuerpo y el mundo que aparecen dentro de la Consciencia, y la Consciencia misma?

Por ejemplo, elige algún sonido que esté presente en este momento. ¿Acaso experimentamos algún límite entre ese sonido y la Consciencia que lo percibe? ¿Existe alguna frontera entre ellos?

La percepción de un sonido, la sensación que llamamos ‘mi mano,’ y el pensamiento en curso, todo aparece flotando libremente en el mismo espacio de la Consciencia. ¿No es esta nuestra experiencia real?

¿Será cierto que nuestros pensamientos están en el interior de esta Consciencia y que los sonidos están en el exterior?

¿Cuál es nuestra experiencia real con respecto al límite que hay entre lo que es (está) 'dentro’ de mí mismo y lo que está 'fuera’ de mí mismo? ¡No existe ninguna experiencia de dicho límite!