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El realineamiento del cuerpo-mente de acuerdo a la comprensión.


Interlocutor: Me gustaría que hablases del realineamiento del cuerpo-mente de acuerdo a la comprensión.

Rupert Spira: Es una realineación de la manera como pensamos, sentimos, percibimos, actuamos y nos relacionamos. 

La realineación de nuestros pensamientos ocurre de manera muy rápida. Los pensamientos son los más rápidos en cambiar. 

Déjame intentar que te dé un ejemplo de esto. Digamos que estás durmiendo en tu casa por la noche, te despiertas y escuchas pasos e inmediatamente piensas: “Alguien ha entrado en mi casa, hay un ladrón en mi casa”. Este pensamiento irá acompañado de una red de sentimientos de miedo en el cuerpo que afectarán a tu respiración, tu ritmo cardiaco, tus músculos, a todo tu cuerpo. Te levantas y empiezas a recorrer la casa. Enciendes la luz y buscas en todas las habitaciones, y descubres que no hay un ladrón, no hay un intruso en tu casa. En ese momento tu creencia de que hay un ladrón se acaba.

Sin embargo, las sensaciones en el cuerpo continúan, incluso aunque la causa haya sido vista, los residuos del miedo permanecen en el cuerpo: tu corazón todavía late un poco deprisa, todavía estás sudando, tus hombros todavía están levantados… Te llevará una hora o más para que el cuerpo se relaje gradualmente, para que el miedo sea evacuado.

En nuestro caso el intruso es el yo separado, y la presencia del yo separado nos hace pensar y sentir de una manera determinada. Las dos formas esenciales del yo separado son: la resistencia a lo que es y la búsqueda de lo que no es; “no me gusta lo que está presente, quiero lo que no está presente”. Miedo y deseo: estas son las dos formas esenciales del yo separado. 

Cuando el yo separado es visto y realizamos que no somos un yo temporal y limitado, cuando realizamos que somos presencia consciente siempre presente e infinita, las creencias o los pensamientos que  giran en torno a la creencia de ser un yo separado van a cesar muy rápidamente, pero los residuos de sentimientos en el cuerpo van a durar mucho más tiempo.

En otras palabras, la parte más grande del yo separado vive en tanto que sentimientos en el cuerpo. A medida que transcurre el tiempo incorporamos más y más el cuerpo a nuestra exploración. Exploramos la experiencia real y presente del cuerpo tal como es. Es un enfoque más contemplativo que la investigación; gradualmente esta contemplación del cuerpo se va a expandir para incluir también el mundo, nuestras percepciones. 

Hemos sido condicionados a sentir el cuerpo de una forma que es consistente con nuestras creencias acerca de nosotros mismos. Lleva algún tiempo sentir el cuerpo de una manera nueva, de una manera que es consistente con nuestra nueva comprensión. No tan solo conocer que soy ilimitado sino también sentir que soy ilimitado. Eso quiere decir sentir que no estoy encerrado en un envoltorio de piel separado de lo que aparentemente está ocurriendo fuera. 

Por ejemplo, ve a la sensación táctil detrás de tus ojos... El pensamiento nos dice que esta sensación está ocurriendo dentro, en el interior, pero que mi voz está ocurriendo fuera, en el exterior. El pensamiento nos dice que la línea entre el interior y el exterior de la experiencia es la piel. Los pensamientos, sensaciones y percepciones ocurren en este lado de la piel, en el lado yo; pero el pensamiento nos dice que el sonido ocurre en el exterior, en el lado no-yo. 

¿Dónde está ocurriendo ese sonido? ¿En el interior o en el exterior de la presencia consciente? 

I: En el interior.

RS: En el interior.

Cierra tus ojos, y ves y vuelve de la sensación táctil detrás de tus ojos al sonido de la máquina. Visita cada una de estas sensaciones alternativamente. Cuando vas de una a otra sensación, ¿experimentas que abandonas un espacio llamado “cuerpo” y que entras en un espacio llamado “mundo”? ¿O ambos ocurren en el mismo espacio? 

I: En el mismo espacio.

RS: En el mismo espacio.

Añade ahora un pensamiento a la mezcla. Así que ahora tienes: un pensamiento -no importa cuál sea-, una sensación -por ejemplo la sensación táctil de detrás de los ojos o los pies-, y una experiencia del mundo -el sonido de esa máquina que suena-. 

Visita cada una de ellas alternativamente. ¿Abandonas una cosa que se llama “mente” y entras en “el cuerpo” cuando vas del pensamiento a la sensación? ¿Abandonas algo llamado “cuerpo” y entras en algo llamado “mundo” cuando vas desde la sensación a la percepción?... No, todas ocurren en el mismo espacio. 

Ahora hazte la pregunta, ¿está el pensamiento más cerca de mí que el sonido? ¿Cuál está más cerca de ti el pensamiento o el sonido? 

I: Lo mismo.

RS: Lo mismo. ¿Cuál es la distancia que hay entre ti, el pensamiento, la sensación o el sonido? 

I: Ninguna.

RS: No hay distancia. 

Ahora recorre libremente todo el espectro de tu experiencia: pensamientos, sensaciones, sentimientos, percepciones como vistas, sonidos, gustos, etc. ¿Encuentras o llegas a alcanzar algo que esté fuera de ti? 

Tú, la consciencia, no estás encarnada


Interlocutor; Hay otras enseñanzas, otras filosofías -budismo, maestros zen- que hablan de reencarnación, del karma. Si ya lo tenemos difícil porque pensamos que somos el cuerpo y todos estos pensamientos, y entonces llega una enseñanza y te dice: no, tú no eres el cuerpo sino que puedes crear reencarnaciones y karma en tu vida; y esto me crea más confusión.

Rupert Spira: Escoge muy atentamente lo que lees. No todas las enseñanzas provienen de la misma comprensión.

Simplemente ve ahora a la experiencia de tu cuerpo. Ahora tu cuerpo es conocido mayormente en tanto que sensación, ¿no es cierto? En este momento puedes ver una fracción de tu cuerpo, pero principalmente tu cuerpo es una sensación táctil u hormigueante. Ve al interior de esa sensación, ¿encuentras en el interior de esa sensación algo llamado consciencia? o ¿aparece esa sensación en la consciencia? ¿Cuál es tu verdadera experiencia?

I: Respondería que aparece en la consciencia por lo que he oído, pero solo yo puedo sentir mi mano, la sensación de mi mano.

RS: De acuerdo. Frota tus dedos. Una nueva sensación aparece, ¿aparece esa sensación en la consciencia? o ¿de algún modo la consciencia aparece en esa sensación?

I: Aparece la consciencia en la sensación.

RS: Deja de frotar tus dedos. Ha desaparecido la sensación ¿verdad? Entonces la consciencia tiene que haber desaparecido con la sensación, ¿es eso lo que estás diciendo? ¿Tienes realmente la experiencia de que la consciencia ha desaparecido ahora o más bien tu experiencia es que la sensación viene a la consciencia y después desaparece de la consciencia, pero que ésta permanece?

I: Sí.

RS: Es esa tu experiencia. En otras palabras la consciencia no aparece de repente en la sensación, sino que la sensación aparece de repente en la consciencia. 

Tú, la consciencia, no estás encarnada, no estás en el cuerpo. El cuerpo está en ti, tú no estás en él. Incluso ahora no estás encarnada, tú nunca has estado encarnada, no has estado encarnada en el cuerpo. El cuerpo es una aparición temporal en tu presencia permanente. 

Así que, si no hay encarnación en esta vida, ¿cómo podría haber una reencarnación? Es decir, para creer en la idea de la reencarnación, primero tendrías que creer que lo que tú eres está encarnado en un cuerpo. Las enseñanzas acerca de la reencarnación son concesiones a esa creencia.

(Pasaje extraído del Encuentro de Septiembre de 2012. Disponible en "Descargas”).

La experiencia de ser consciente


Rupert Spira: Interésate en la experiencia de ser consciente o en la presencia consciente misma. 

¿Cuál es su naturaleza?

La mayoría de las personas pasan a través de sus vidas sin darse cuenta y ni tan siquiera interesarse por la experiencia de ser consciente o en la presencia consciente misma. En otras palabras, la mayoría de nosotros pasamos nuestras vidas ignorando el elemento más fundamental e íntimo de nuestra experiencia; esto es, ignorando o pasando por alto a nosotros mismos.

¿Por qué la mayoría de nosotros ignoramos o pasamos por alto este elemento íntimo y fundamental de nuestra experiencia?... Por nuestra fascinación exclusiva en el contenido objetivo de la experiencia; esto es, pensamientos, imágenes, sentimientos, sensaciones, percepciones, etc… 

Por el hecho de que la experiencia de ser consciente no tiene contenido objetivo la consideramos como ausente o no existente o, en el mejor de los casos, la consideramos como algo que ha sido perdido y que tenemos que buscar; ello implica treinta años de meditación sobre un cojín. 

¿Cómo podría perderse la experiencia de ser consciente?

La experiencia de ser consciente no está escondida en las profundidades de nuestro ser; está a simple vista en toda experiencia. 

¿Cómo podríamos decir, cuando vemos una película: “no veo la pantalla”? 

¿Cómo podríamos decir: “no conozco la experiencia de ser consciente, o de la consciencia misma”? 

¿Qué actividad o inactividad de la mente podría hacer que la experiencia de ser consciente fuera más obvia de lo que ahora es? 

No es necesaria ninguna manipulación de la mente, del cuerpo, ni del mundo. La experiencia de ser consciente brilla de forma igual en toda experiencia. En nuestras depresiones más profundas, nuestros sentimientos más incómodos, nuestras experiencias más bellas y todo lo que hay en medio. 

Explorar la Presencia Consciente


Interlocutor: Tengo dos preguntas. La primera concierne a la segunda etapa del trabajo que tú propones: ¿cómo podemos explorar la presencia consciente y cómo puede la presencia consciente explorarse a sí misma?

Y la segunda pregunta es: ¿cómo puedo estar seguro de que la consciencia ahora es la misma que la de hace cinco minutos?

Rupert Spira: Vamos a contestar primero tu segunda pregunta. ¿Eres consciente de tu experiencia presente? Obviamente sí. ¿No era el mismo yo que era consciente de tu experiencia diez segundos antes? ¿Era un yo diferente el que era consciente de tu experiencia hace diez segundos o era el mismo?

I: Eso es lo que te estoy preguntando a ti. ¿Cómo puedo estar seguro de que es el mismo yo el que era consciente de la experiencia hace diez segundos?

RS: Puedes estar seguro yendo a tu propia experiencia, viendo si el pensamiento que tuve hace un minuto fue conocido por el mismo yo que conoce el pensamiento presente. O, ¿fue conocido por un yo diferente? 

Si fue conocido por un yo diferente y que ahora ya no está presente, entonces, deberías tener la experiencia de ese yo que desapareció. ¿Tuviste esa experiencia? 

I: No.

RS: Ésta es la manera en que puedes estar seguro.

Tómate algún tiempo para explorar esto, y si realmente lo entiendes por tu propia experiencia verás que es la misma consciencia la que está presente a través de toda experiencia.

Déjame que te indique otra manera de explorarlo. Si puedes recordar ahora aquello que estabas pensando hace cinco minutos, la presencia consciente que está presente ahora y que conoce esta memoria, tuvo entonces que estar necesariamente presente en el momento en el que ocurrió la experiencia recordada; si no, ¿cómo serias capaz de recordarla? ¿Quién estuvo  presente allí y tuvo la experiencia? Si no fuera el mismo, ahora no sería capaz de recordarla. 

¿Sabes qué está experimentando ahora tu vecino de al lado? No, no tienes la experiencia. Si el yo que tuvo la experiencia hace cinco minutos fuera un yo distinto del de ahora no serías capaz de recordarla ahora.

Tienes que explorar cualquiera de estas dos líneas de investigación.

El elemento común a toda experiencia


Rupert Spira: Permite que tu experiencia sea tal como es, instante tras instante. Sin ningún intento por cambiarla o manipularla. 

Por “experiencia” me refiero a pensamientos, ideas, imágenes, memorias, sentimientos, sensaciones y percepciones del mundo; quiero decir: vistas, sonidos, gustos, sensaciones táctiles y olores.

Simplemente deja que el espectro completo de la experiencia aparezca ante ti, instante tras instante y exactamente tal como es. De todas formas eso es lo que la experiencia ya hace, así que no se requiere un esfuerzo especial de ningún tipo para hacerlo.

De hecho, no es un “hacer”, es un permitir a la experiencia ser lo que es instante tras instante.

Ve, de manera clara, que para tener una experiencia tenemos que ser conscientes de ella; tómate algún tiempo para verificar que esto es así, que es cierto en tu propia experiencia y sea lo que sea que experimentes te dices a ti mismo: “soy consciente de esta experiencia”.

Por ejemplo, toma el pensamiento presente y te dices: “soy consciente de este pensamiento”.

Toma una imagen, por ejemplo, la imagen de tu casa y te dices: “soy consciente de esta imagen”.

Toma la memoria, por ejemplo, de algo que ocurrió hace dos años y te dices a ti mismo: “soy consciente de esta memoria”.

Toma la sensación de hormigueo en la planta de tus pies: “soy consciente de esta sensación”.

Toma el sonido del ventilador en el fondo: “soy consciente de ese sonido”.

Simplemente deja que tu atención vague libremente por toda tu experiencia y sea lo que sea que encuentres, te dices: “soy consciente de este objeto”.

Ahora, hazte la pregunta: ¿hay algo que sea común a toda experiencia?

No hay un pensamiento en particular que sea común a toda experiencia. No hay un sentimiento o una sensación particular que sean comunes a toda experiencia. No hay tampoco ninguna visión, ningún gusto, ningún sonido, etc. en particular que sean comunes.

¿Hay, entonces, algún elemento de la experiencia que sea común y compartido en toda experiencia? 

Tú no te estás resistiendo al pensamiento que resiste


Interlocutor: ¿No puede ser que la consciencia es la consciencia, y simplemente lo que cambia es mí o nuestra percepción de la consciencia? Que a veces estamos más abiertos a ella, a veces más cerrados; entonces esto implica, no que sea un pensamiento, sino que nuestra apertura a ella cambia, pero ella es inalterable, imperturbable.

Rupert Spira: Así lo que lo que dices es: "algunas veces estoy más o menos abierto a la presencia consciente". ¿A qué yo te refieres?... Ese "yo" que está más o menos abierto a la consciencia.

I: En ese caso, como mi verdadero yo es la consciencia, en este caso me estoy refiriendo a mi yo limitado en tanto que cuerpo-mente.

RS: ¿Estás diciendo que cuanto más activo esté tu cuerpo y tu mente, menos consciencia hay?

I: Menos experiencia de la consciencia, menos experiencia de la paz de la consciencia.

RS: Dices "menos experiencia de esta consciencia", como si la consciencia fuese algo que tú experimentas.

Ahora, está presente la consciencia. ¿Está totalmente abierta a lo que aparece en este momento?... ¿Está resistiendo a lo que aparece ahora?... La resistencia se aplica al pensamiento, no a ti. Tú, la consciencia, no te resistes, lo que resiste son los pensamientos, los sentimientos. Son los pensamientos los que dicen: “no, no, yo no quiero esto”. Pero tú eres aquél/aquello que es consciente de este pensamiento que resiste. Tú no te estás resistiendo al pensamiento que resiste. Tú dices “sí” al pensamiento que dice “no”.


I: Lo he de contemplar.

RS: El hecho de que hay algo que está apareciendo, quiere decir que la consciencia ya ha dicho “sí, eres bien acogido”. Cuando un cuerpo aparece en esta habitación es porque el espacio ha dicho “sí, eres bienvenido”. El espacio no puede resistirse. El espacio no conoce el significado de la palabra resistencia. La presencia consciente es así.

Citas III


El pensamiento tiene su hogar en Mí, Presencia consciente, pero yo no tengo mi hogar en él.

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Todo lo que conocemos lo conocemos a través de la Presencia consciente; por tanto, nuestro conocimiento de algo solo puede ser tan bueno como nuestro conocimiento de la Presencia consciente. Si creemos que la Presencia consciente es limitada, la experiencia aparecerá de acuerdo con esa creencia, como una sucesión de objetos y yoes limitados y finitos. Si comprendemos que la Presencia consciente es eterna e infinita, todo y todos se revelarán de la misma manera.

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'Yo' significa indivisible, infinito, íntimo e inocente. Es la substancia de toda experiencia.

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Nuestra naturaleza esencial de pura Presencia consciente no tiene planes con la mente, el cuerpo o el mundo. Es como el espacio vacío, totalmente permisible e indiferente a lo que ocurra dentro de él. Sin embargo, no es una indiferencia fría y distante: ofrece su substancia total e íntimamente a todo lo que aparece dentro de sí. Por ello, es una indiferencia amorosa. Sé conscientemente esta indiferencia llena de amor.

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El yo separado es el rechazo del Ahora. Yo, Presencia consciente, estoy enamorado del Ahora. De hecho, soy el Ahora.

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Toda aparición es un acto de creación impersonal. El ver esto claramente, nos libera de cualquier sentimiento de culpa, juicio o responsabilidad personal. No obstante, esta comprensión no conduce a un comportamiento irresponsable o vacío de amor. Por el contrario, permite que la mente o el cuerpo funcionen en nombre del amor y la inteligencia impersonales, en lugar de representar los miedos y las demandas de un yo no existente.

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Descubre que eres imperturbable


Rupert Spira: Intenta girar tu atención hacia ti mismo. Intenta girar tu atención hacia este ser simple y consciente. No vuelvas tu atención hacia un pensamiento, un sentimiento, una percepción o una sensación. 

Es muy fácil hacerlo, todos sabemos cómo girar nuestra atención hacia alguno de esos elementos. Así que si, por ejemplo, os pido girar vuestra atención hacia un sonido o si os pido volver vuestra atención a la sensación cosquilleante de las plantas de tus pies, todos sabemos exactamente hacia dónde girar nuestra atención; vamos directos a la dirección correcta. Pero cuando intentamos girar la atención hacia aquello que es consciente de todo eso, sea lo que sea, ¿en qué dirección nos giramos? 

Intenta girarte hacia esa dirección, no pienses en ello sino que intenta hacerlo en tu experiencia. No se trata de teoría no-dualista, sino que se trata de la naturaleza real de nuestra experiencia. Intenta volver tu atención hacia aquello que es consciente de tu experiencia.

Una cosa muy interesante ocurre cuando intentamos hacer esto. Sabemos con absoluta certeza que yo soy, que somos, y que ese yo no solo está presente sino que también es consciente. Pero cuando intentamos encontrar este yo no solo jamás lo encontramos en tanto que un tipo de objeto, sino que tampoco sabemos hacia qué dirección tenemos que girarnos. Cualquier dirección parece incorrecta. 

Es como intentar ver el espacio vacío, allí donde miremos no lo encontramos y al mismo tiempo jamás podemos escaparnos de él. Jamás podemos encontrar esa presencia consciente y, al mismo tiempo, jamás cesamos de serla. Pensamientos, sentimientos, sensaciones y percepciones cesan, pero el yo jamás cesa. 

Ahora intenta agitarte a ti mismo. ¿Puedes agitar aquel que es consciente de tu experiencia? Es muy fácil agitar los pensamientos, las percepciones, los sentimientos, las sensaciones, todos sabemos cómo es eso; pero... ¿qué hay acerca de ti mismo?