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El Eterno Ahora


Toda experiencia tiene lugar ahora.

El ahora es concebido normalmente como una fracción de tiempo intercalada entre dos lapsos inacabables, el pasado y el futuro. En otras palabras, el ahora es considerado un momento que dura un instante ―de ahí la expresión "el momento presente"― que se mueve a lo largo de una línea de tiempo.

El ahora es sin duda conocido o experimentado. Pero ¿y el tiempo?

El tiempo es la duración entre dos eventos. Por ejemplo, aparentemente transcurren veinticuatro horas entre el desayuno de hoy y el de mañana. Pero ¿cuál es en realidad nuestra experiencia de esta duración? ¿Cuál es nuestra experiencia del desayuno que hemos tomado esta mañana en este momento?

Es solamente un pensamiento o una imagen. Y el desayuno de mañana es también solamente un pensamiento o una imagen. Todos los pensamientos e imágenes tienen lugar ahora; nunca en un pasado o en un futuro. Esto es, no tenemos ninguna experiencia real del desayuno de hoy o del de mañana. Experimentamos pensamientos o imágenes del desayuno, pero estos tienen lugar ahora.

El tiempo en el cual creemos que el desayuno de hoy ha tenido lugar y el tiempo en el cual el desayuno de mañana se cree que tendrá lugar son imaginados. Nunca son experimentados.

Cuando tiene lugar la experiencia real del desayuno es ahora. Y cuando tiene lugar el pensamiento sobre el desayuno también es ahora.

Así pues, lo único que conocemos verdaderamente es el ahora; en realidad nunca conocemos el pasado o el futuro. Y si no conocemos el pasado ni el futuro, ¿cómo podemos conocer el tiempo? ¡Es imposible!

Del mismo modo, si no conocemos el tiempo, ¿cómo sabemos que el ahora en el que está teniendo lugar la experiencia actual no es el mismo ahora en el que tiene lugar toda experiencia? ¿Cómo sabemos que el ahora en el que tuvimos nuestra primera experiencia como recién nacidos no es el mismo ahora en el que están apareciendo estas palabras?

Es tan solo un pensamiento el que nos dice que este ahora es diferente de aquel ahora. Y dicho pensamiento está manifestándose en este momento. Sencillamente, ¡no podemos evitar el ahora! No está presente ningún otro tiempo en el que pueda existir otro ahora.

El realineamiento del cuerpo-mente de acuerdo a la comprensión.


Interlocutor: Me gustaría que hablases del realineamiento del cuerpo-mente de acuerdo a la comprensión.

Rupert Spira: Es una realineación de la manera como pensamos, sentimos, percibimos, actuamos y nos relacionamos. 

La realineación de nuestros pensamientos ocurre de manera muy rápida. Los pensamientos son los más rápidos en cambiar. 

Déjame intentar que te dé un ejemplo de esto. Digamos que estás durmiendo en tu casa por la noche, te despiertas y escuchas pasos e inmediatamente piensas: “Alguien ha entrado en mi casa, hay un ladrón en mi casa”. Este pensamiento irá acompañado de una red de sentimientos de miedo en el cuerpo que afectarán a tu respiración, tu ritmo cardiaco, tus músculos, a todo tu cuerpo. Te levantas y empiezas a recorrer la casa. Enciendes la luz y buscas en todas las habitaciones, y descubres que no hay un ladrón, no hay un intruso en tu casa. En ese momento tu creencia de que hay un ladrón se acaba.

Sin embargo, las sensaciones en el cuerpo continúan, incluso aunque la causa haya sido vista, los residuos del miedo permanecen en el cuerpo: tu corazón todavía late un poco deprisa, todavía estás sudando, tus hombros todavía están levantados… Te llevará una hora o más para que el cuerpo se relaje gradualmente, para que el miedo sea evacuado.

En nuestro caso el intruso es el yo separado, y la presencia del yo separado nos hace pensar y sentir de una manera determinada. Las dos formas esenciales del yo separado son: la resistencia a lo que es y la búsqueda de lo que no es; “no me gusta lo que está presente, quiero lo que no está presente”. Miedo y deseo: estas son las dos formas esenciales del yo separado. 

Cuando el yo separado es visto y realizamos que no somos un yo temporal y limitado, cuando realizamos que somos presencia consciente siempre presente e infinita, las creencias o los pensamientos que  giran en torno a la creencia de ser un yo separado van a cesar muy rápidamente, pero los residuos de sentimientos en el cuerpo van a durar mucho más tiempo.

En otras palabras, la parte más grande del yo separado vive en tanto que sentimientos en el cuerpo. A medida que transcurre el tiempo incorporamos más y más el cuerpo a nuestra exploración. Exploramos la experiencia real y presente del cuerpo tal como es. Es un enfoque más contemplativo que la investigación; gradualmente esta contemplación del cuerpo se va a expandir para incluir también el mundo, nuestras percepciones. 

Hemos sido condicionados a sentir el cuerpo de una forma que es consistente con nuestras creencias acerca de nosotros mismos. Lleva algún tiempo sentir el cuerpo de una manera nueva, de una manera que es consistente con nuestra nueva comprensión. No tan solo conocer que soy ilimitado sino también sentir que soy ilimitado. Eso quiere decir sentir que no estoy encerrado en un envoltorio de piel separado de lo que aparentemente está ocurriendo fuera. 

Por ejemplo, ve a la sensación táctil detrás de tus ojos... El pensamiento nos dice que esta sensación está ocurriendo dentro, en el interior, pero que mi voz está ocurriendo fuera, en el exterior. El pensamiento nos dice que la línea entre el interior y el exterior de la experiencia es la piel. Los pensamientos, sensaciones y percepciones ocurren en este lado de la piel, en el lado yo; pero el pensamiento nos dice que el sonido ocurre en el exterior, en el lado no-yo. 

¿Dónde está ocurriendo ese sonido? ¿En el interior o en el exterior de la presencia consciente? 

I: En el interior.

RS: En el interior.

Cierra tus ojos, y ves y vuelve de la sensación táctil detrás de tus ojos al sonido de la máquina. Visita cada una de estas sensaciones alternativamente. Cuando vas de una a otra sensación, ¿experimentas que abandonas un espacio llamado “cuerpo” y que entras en un espacio llamado “mundo”? ¿O ambos ocurren en el mismo espacio? 

I: En el mismo espacio.

RS: En el mismo espacio.

Añade ahora un pensamiento a la mezcla. Así que ahora tienes: un pensamiento -no importa cuál sea-, una sensación -por ejemplo la sensación táctil de detrás de los ojos o los pies-, y una experiencia del mundo -el sonido de esa máquina que suena-. 

Visita cada una de ellas alternativamente. ¿Abandonas una cosa que se llama “mente” y entras en “el cuerpo” cuando vas del pensamiento a la sensación? ¿Abandonas algo llamado “cuerpo” y entras en algo llamado “mundo” cuando vas desde la sensación a la percepción?... No, todas ocurren en el mismo espacio. 

Ahora hazte la pregunta, ¿está el pensamiento más cerca de mí que el sonido? ¿Cuál está más cerca de ti el pensamiento o el sonido? 

I: Lo mismo.

RS: Lo mismo. ¿Cuál es la distancia que hay entre ti, el pensamiento, la sensación o el sonido? 

I: Ninguna.

RS: No hay distancia. 

Ahora recorre libremente todo el espectro de tu experiencia: pensamientos, sensaciones, sentimientos, percepciones como vistas, sonidos, gustos, etc. ¿Encuentras o llegas a alcanzar algo que esté fuera de ti? 

El percibir es real, está hecho de consciencia


Interlocutor: Si todos llegásemos a estar el cien por cien del tiempo conectados con esta consciencia, ¿el mundo desaparecería?

Rupert Spira: Pasarías tu vida expresando paz, felicidad y amor.

I: Seguiríamos conscientes del mundo y volveríamos a ser como un niño... 

RS: Tu pregunta implica la existencia de un mundo independiente y real ahí afuera. Pero ese aparente real e independiente mundo externo depende del aparente separado yo interno. En otras palabras, el yo interno y el mundo externo surgen conjuntamente y se disuelven al mismo tiempo, se disuelven juntos. 

Aquello que permanece cuando el yo interior y el mundo exterior se disuelven y desaparecen, no es una nada vacía, sino que todavía hay pensamientos, sensaciones y percepciones. En otras palabras, hay experiencia, experimentar, pero la experiencia no estará dividida conceptualmente en dos: por un lado, una parte que experimenta el yo interno y separado; y por otro lado aquello que es experimentado, el mundo externo. Sino que el sujeto y el objeto desaparecen; de hecho no es que desaparezcan, sino que en realidad nunca estuvieron ahí. 

No es que la apariencia de la dualidad desaparezca; nunca estuvo realmente ahí, nunca hubo, en realidad, un yo interno y un tú externo. Cuando ese yo interno y ese tú externo desaparecen es lo que llamamos el amor. Cuando el yo interno y el mundo externo desaparecen eso es lo que llamamos belleza. Es la misma experiencia, son dos nombres para la misma experiencia. La disolución por un lado del yo interno, y por otro lado el mundo externo.

Ese derrumbamiento del yo, del otro y del mundo es lo que todos los “yoes” separados están anhelando; es aquello que los siete mil millones de personas están anhelando, están buscando, no sólo aquellos pocos que están interesados en la no dualidad. 

La experiencia, el experimentar no desaparece, pero el experimentador separado y lo experimentado externo, eso sí desaparece. Aparentemente parece que se unan, pero en realidad siempre estuvieron unidos, siempre fueron lo mismo. Así todo es experimentado con la misma intimidad. La amapola en el primer plano y la montaña del fondo tan sólo están cerca o lejos para el personaje en la película; para la pantalla, los dos son igual de íntimos, están igual de próximos. 

El sentido de que tan sólo estoy permeando, penetrando esta pequeña esquina del universo desaparece, y entonces sentimos que ocupamos la totalidad de nuestra experiencia. Esa intimidad es la condición natural de nuestra experiencia, no sentimos amor o intimidad tan sólo con una o dos personas o con uno o dos objetos, sino que toda la experiencia está hecha de esa intimidad. 

Es en este sentido que el mundo externo desaparece, pero la percepción, el percibir no desaparece.  Es por eso que en las enseñanzas tradicionales se dice que el mundo es una ilusión. Es tan sólo el mundo exterior, distante y separado que es una ilusión, pero la percepción, el percibir es real, está hecho de consciencia.

(Pasaje extraído del Encuentro de Febrero de 2012. Disponible en "Descargas").

El Jardín de lo Desconocido


Si exploramos la Consciencia, encontramos que no tiene cualidades objetivas. Y aún así, es lo que en lo más íntimo, conocemos que somos. Es a lo que nos referimos con el "yo".

Y si exploramos el "yo" encontramos que está hecho de...

Los conceptos abstractos de la mente se colapsan aquí. No pueden ir más allá. No existe ningún nombre adecuado para eso en lo que la mente se disuelve. Todo esto nos lleva a la mayor simplicidad de la experiencia directa.

Esta des-objetivización es el proceso de la aparente involución a través de la cual Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado retira su proyección de la mente, del cuerpo y del mundo, y redescubre que es la única sustancia de la impecable totalidad de la experiencia.

Entonces, Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado, el Vacío Absoluto, en donde la mente colapsa, se proyecta de nuevo, dentro de sí mismo, a través del mismo camino de aparente objetivación, para recrear la apariencia de mente, cuerpo y mundo.

Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado, y a lo que a veces llamamos "yo", Consciencia, Ser, Cognición, toma la forma de pensamiento, de sensación o de percepción con el fin de aparecer como la mente, el cuerpo o el mundo.

Este es el proceso de evolución aparente a través del cual Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado da nacimiento a una mente, a un cuerpo y a un mundo, sin haber tenido que convertirse en algo diferente a sí mismo.

Este proceso de evolución e involución es la danza de la Unidad, es Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado tomado una forma y disolviéndose, vibrando en cada matiz de experiencia y disolviéndose en sí mismo, transparente, abierto, vacío y luminoso.

La mente intenta describir las modulaciones de este vacío manifestándose como la totalidad de la experiencia y esta totalidad se reconoce a sí misma como el vacío, sabiendo todo el tiempo que es en vano.

La mente describe los nombres y las formas a través de lo que Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado refracta con el fin de aparecer como dos, como muchos, para que la Consciencia/Ser aparezca como Consciencia y Ser.

Y a través de utilizar los mismos nombres y formas, la mente describe el proceso aparente a través del cual Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado descubre que nunca se convierte en nada, que siempre ha sido sí mismo y sí mismo y sí mismo.

Cada declaración que se hace aquí es provisionalmente cierta en relación a una declaración, pero falsa en relación a otra. Sin embargo, nunca será absolutamente cierta.

El propósito de cada declaración es indicar la falsedad de la anterior, esperando que desaparezca inevitablemente en el momento adecuado.

Cada una es un agente de la Verdad, pero nunca la verdad.

La mente, en el sentido más amplio de la palabra, está hecha de conceptos y apariencias. Jamás abarca ni comprende la Realidad.

Sin embargo, hablando de esta manera, la mente está siendo utilizada para crear evocaciones más que descripciones de la experiencia de la Consciencia conociéndose a sí misma.

Estas evocaciones son expresiones temporales de Eso-Que-No-Puede-Ser-Nombrado, como flores que brotan por un momento, dispersando el aroma de su origen en el Jardín de lo Desconocido.

(Pasaje extraído de "The Transparency Of Things. Traducción de Tarsila Murguía)

Fuente: Advaitainfo.  

La primera división de la experiencia


A veces la experimentación toma la forma de un pensamiento en particular, un pensamiento que imagina que la experiencia no es una única sustancia, sino que está dividida en dos partes esenciales: un sujeto que conoce o experimenta y un mundo que es conocido o experimentado.

El sujeto es conocido como "yo" -estoy hablando del yo separado en este caso- mientras que el mundo experimentado "no soy yo". Este pensamiento parece dividir la experiencia en dos partes separadas que se considera que se relacionan por medio de un acto de conocer, sentir o percibir. Con esta creencia, la continua intimidad de la experiencia pasa a estar velada, y con ello también el amor que es la condición natural de toda experiencia.

En este momento parece nacer algo distinto de la conciencia. En vez de sentir que nuestro yo imbuye toda la experiencia de la misma manera, ahora sentimos que nuestro yo imbuye solamente el pequeño fragmento de experiencia que es el cuerpo y la mente.

De esta manera nuestro yo-conciencia aparentemente se contrae dentro del cuerpo y la mente, y el mundo parece estar proyectado fuera.

Esta es la primera división de la experiencia en dos entidades aparentes -el yo y el mundo- que vela u oculta la condición natural de toda experiencia: el amor. Por este motivo el imaginario yo interior tiene siempre la misión de obtener el amor en el imaginario mundo exterior.

La aparente separación de la experiencia en dos partes esenciales es semejante a imaginar que una pantalla se divide en dos cuando dos imágenes aparecen en ella, una al lado de la otra. Si el pensamiento imagina que la pantalla se halla contenida en una sola de las imágenes, tendrá que imaginar también una sustancia que "no sea la pantalla", de la cual esté hecha la segunda imagen.

Así es exactamente como el "yo" y el "no yo" son imaginados por el pensamiento y superpuestos a la continua intimidad de la experiencia. El pensamiento imagina que nuestro yo-presencia consciente no imbuye toda la experiencia del mismo modo, sino que tan solo imbuye una pequeña parte de ella -o es íntimamente uno con una parte de ella-. Esta pequeña parte, el cuerpo y la mente, se convierten en el "yo" separado.

(Pasaje extraído del libro "Presencia. El arte de la paz y la felicidad".) Disponible en "Editorial Sirio".

La experiencia de ser consciente


Rupert Spira: Interésate en la experiencia de ser consciente o en la presencia consciente misma. 

¿Cuál es su naturaleza?

La mayoría de las personas pasan a través de sus vidas sin darse cuenta y ni tan siquiera interesarse por la experiencia de ser consciente o en la presencia consciente misma. En otras palabras, la mayoría de nosotros pasamos nuestras vidas ignorando el elemento más fundamental e íntimo de nuestra experiencia; esto es, ignorando o pasando por alto a nosotros mismos.

¿Por qué la mayoría de nosotros ignoramos o pasamos por alto este elemento íntimo y fundamental de nuestra experiencia?... Por nuestra fascinación exclusiva en el contenido objetivo de la experiencia; esto es, pensamientos, imágenes, sentimientos, sensaciones, percepciones, etc… 

Por el hecho de que la experiencia de ser consciente no tiene contenido objetivo la consideramos como ausente o no existente o, en el mejor de los casos, la consideramos como algo que ha sido perdido y que tenemos que buscar; ello implica treinta años de meditación sobre un cojín. 

¿Cómo podría perderse la experiencia de ser consciente?

La experiencia de ser consciente no está escondida en las profundidades de nuestro ser; está a simple vista en toda experiencia. 

¿Cómo podríamos decir, cuando vemos una película: “no veo la pantalla”? 

¿Cómo podríamos decir: “no conozco la experiencia de ser consciente, o de la consciencia misma”? 

¿Qué actividad o inactividad de la mente podría hacer que la experiencia de ser consciente fuera más obvia de lo que ahora es? 

No es necesaria ninguna manipulación de la mente, del cuerpo, ni del mundo. La experiencia de ser consciente brilla de forma igual en toda experiencia. En nuestras depresiones más profundas, nuestros sentimientos más incómodos, nuestras experiencias más bellas y todo lo que hay en medio. 

Las tres posibilidades que se nos abren en la vida


Rupert Spira: Estas son las tres posibilidades que se nos abren a nosotros en la vida:

La primera es tomarse a sí mismo como un cuerpo y una mente separados y limitados, nacidos en un lugar y en un tiempo concreto y determinado, moviéndose, evolucionando, envejeciendo y destinados a morir. Esa es la primera posibilidad, la posibilidad convencional. 

La segunda posibilidad es la de conocerse como el espacio vacío de consciencia en el que el cuerpo, la mente y el mundo aparecen, evolucionan y desaparecen. Conocerse a sí mismo como el testigo trascendental de toda experiencia. 

La tercera posibilidad es la que toda distinción entre la consciencia que es testigo y los objetos del cuerpo, mente y mundo que son observados ha desaparecido.

Lo que permanece tras esta disolución entre el sujeto y el objeto no puede ser nombrado porque toda palabra hace referencia a algún tipo de distinción, algún tipo de opuesto: la consciencia como opuesta a los objetos, el calor opuesto al frío. Pero cuando todas estas realidades se han disuelto, lo que permanece no puede ser nombrado y al mismo tiempo es todo lo que puede ser conocido y experimentado. 

Esto es una especie de mapa de las posibilidades de la experiencia. 

(Pasaje extraído del Encuentro de Septiembre de 2012. Disponible en "Descargas”).

Citas IV


Desde un punto de vista, la mente, el cuerpo y el mundo velan la presencia de la Presencia consciente, pero desde otro brillan con ella; al igual que una imagen en la pantalla puede ser vista o bien como velando la pantalla o mostrándola.

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La Realidad brilla como Presencia consciente en el Yo, y como Existencia en el mundo.

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Sólo un yo aparentemente interior conoce una persona, objeto, otro o mundo aparentemente exteriores, pero Yo, la luz del puro Conocer, solo me conozco a Mí mismo.

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Todo pertenece a todo; todos pertenecemos a todos.

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Nuestro Yo, la luz del puro Conocer, nunca encuentra, conoce o entra en contacto con otra cosa que no sea sí mismo. Ésta es la experiencia del amor y la belleza.

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Cuando el deseo se libera de la necesidad de producir felicidad para un yo no existente, se revela como un juego de energías que expresan, comparten y celebran la felicidad misma.

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El pensar, sentir y percibir están hechos de puro Conocer, pero el Conocer no está hecho de pensar, sentir o percibir

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No dejes que el pensamiento divida el amor entre el amante y el amado, el sentir entre el que siente y lo sentido, el ver entre el que ve y lo visto, el oír entre el que oye y lo oído, el tocar entre el que toca y lo tocado, el saborear entre el que saborea y lo saboreado, el oler entre el que huele y lo que huele, o el pensar entre el pensador y un pensamiento.

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Como el trasfondo que atestigua toda experiencia, nuestra naturaleza esencial de pura Presencia consciente está intrínsecamente libre de todo, como sustancia de toda experiencia, es íntimamente una con todo.

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Desde el punto de vista del pensamiento finito, todas las cosas son finitas. Desde el punto de vista de Mí mismo, Presencia consciente infinita, todas las cosas aparentes son infinitas.

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La felicidad y la entidad separada se excluyen mutuamente.

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El amor es la condición natural de toda la experiencia antes que el pensamiento la divida en múltiples y diversos de objetos, “yoes” y otros.

¿Por qué Dios permite el sufrimiento?

La Presencia brilla por sí misma


Todos los objetos de la mente, el cuerpo y el mundo son conocidos o experimentados por nuestro yo. De hecho, sin nuestro yo-presencia consciente nada sería conocido o experimentado. Toda experiencia deviene cognoscible o es iluminada por nuestro yo. 

Así como metafóricamente hablando, todos los objetos pasan a ser visibles gracias a la luz del sol, en el ámbito de la realidad toda experiencia deviene cognoscible por la luz de nuestro yo.

Nuestro yo ilumina toda experiencia con la luz del conocimiento. Este conocimiento -entendido aquí como la capacidad de reconocer la existencia de las cosas- es inherente a nuestro yo e inseparable de él. De hecho, es nuestro yo.

Toda experiencia es inseparable del hecho de conocerla o reconocerla, es decir, es inseparable de la luz de nuestro yo. En otras palabras, todo lo que es conocido o experimentado brilla con la luz de nuestro yo, así como todos los objetos brillan con la luz del sol. De hecho, cualquier experiencia, antes de hablarnos de sus cualidades objetivas, anuncia primero la luz de la presencia por medio de la cual es conocida. Esta luz brilla en toda experiencia, de la misma manera que la luz del sol brilla en todos los objetos.

Es la luz de nuestro yo la que hace que todas las cosas aparentes sean cognoscibles, pero ¿qué es aquello que hace que nuestro yo sea cognoscible? ¿Con qué luz es conocida la certidumbre de nuestro propio ser?

El cuerpo, la mente y el mundo son conocidos por la luz de nuestro yo, pero nuestro yo no es conocido por ninguna otra luz que la suya propia. Así pues, nuestra experiencia es que la luz por la cual nuestro yo se conoce a sí mismo es su propia luz. Nuestro propio ser brilla con su propia luz. No es conocido por nada o nadie que no sea él mismo. Se conoce a sí mismo por sí mismo, y solamente por medio de sí mismo. No necesita un cuerpo o una mente para conocerse. Se conoce a sí mismo, brilla por sí mismo y él mismo tiene la evidencia de sí mismo.


(Pasaje extraído del libro " Presencia. El arte de la paz y la felicidad".) Disponible en "Editorial Sirio".

Citas III


El pensamiento tiene su hogar en Mí, Presencia consciente, pero yo no tengo mi hogar en él.

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Todo lo que conocemos lo conocemos a través de la Presencia consciente; por tanto, nuestro conocimiento de algo solo puede ser tan bueno como nuestro conocimiento de la Presencia consciente. Si creemos que la Presencia consciente es limitada, la experiencia aparecerá de acuerdo con esa creencia, como una sucesión de objetos y yoes limitados y finitos. Si comprendemos que la Presencia consciente es eterna e infinita, todo y todos se revelarán de la misma manera.

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'Yo' significa indivisible, infinito, íntimo e inocente. Es la substancia de toda experiencia.

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Nuestra naturaleza esencial de pura Presencia consciente no tiene planes con la mente, el cuerpo o el mundo. Es como el espacio vacío, totalmente permisible e indiferente a lo que ocurra dentro de él. Sin embargo, no es una indiferencia fría y distante: ofrece su substancia total e íntimamente a todo lo que aparece dentro de sí. Por ello, es una indiferencia amorosa. Sé conscientemente esta indiferencia llena de amor.

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El yo separado es el rechazo del Ahora. Yo, Presencia consciente, estoy enamorado del Ahora. De hecho, soy el Ahora.

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Toda aparición es un acto de creación impersonal. El ver esto claramente, nos libera de cualquier sentimiento de culpa, juicio o responsabilidad personal. No obstante, esta comprensión no conduce a un comportamiento irresponsable o vacío de amor. Por el contrario, permite que la mente o el cuerpo funcionen en nombre del amor y la inteligencia impersonales, en lugar de representar los miedos y las demandas de un yo no existente.

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La mente, el cuerpo y el mundo son como mis invitados


Interlocutor: Siento que es difícil ser consciencia, o adoptar una posición como consciencia porque mi mente siempre pretende ser consciencia.

Rupert Spira: ¿Conoces ahora, o eres consciente de tu experiencia? 

I: Sí.

RS: Sí, es obvio que sí. Eres consciente de tus pensamientos, eres consciente del sonido de mi voz, eres consciente de la vista de esta habitación. 

I: Sí. 

RS: ¿Necesitas hacer un gran esfuerzo para ser aquello que conoce tu experiencia? 

I: No ahora, pero algunas veces es difícil, pero ahora es fácil y no lleva esfuerzo alguno. 

RS: Sí, no lleva esfuerzo alguno. No tienes que mantener continuamente el ser consciencia, no tienes que pensar y recordarte a ti mismo: “soy aquello que es consciente de mi experiencia, soy aquello que es consciente de mi experiencia”.

Antes cuando creías que eras un cuerpo y una mente tampoco tenías que recordarte a ti mismo: “soy un cuerpo mente, soy un cuerpo mente”. Esa creencia estaba entretejida sin esfuerzo en tu experiencia.

De manera similar, ahora que comprendes que eres aquello que es consciente de tu experiencia, puedes ver que no tienes que hacer esfuerzo alguno para mantener el ser esa consciencia. 

De hecho, si hay algún tipo de esfuerzo implicado en ello, es el esfuerzo de imaginar que soy un cuerpo mente. Eso lleva esfuerzo y necesita ser mantenido continuamente a través de la creencia y el sentimiento. Es por eso que causa tanta fatiga el ser una entidad separada, un yo separado; ser un aparente y finito yo separado requiere mantener un esfuerzo sutil continuo. 

Citas II


La unidad ya es demasiado. Por ello, en su sabiduría y humildad, los antiguos sabios solo dijeron que la Realidad es 'no dos'.

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Conoce a tu Ser como el conocer en todo lo conocido.

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Pregúntate qué no ha sido nunca, y nunca podría ser, apartado de ti, y permanece con eso, como eso.

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La iluminación es el final de un proceso -el pensar y sentir que soy un yo separado y limitado- pero el principio de otro -el realineamiento del cuerpo, la mente y el mundo con esta nueva comprensión basada en la experiencia.

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El yo separado es como el personaje de una película que viaja por el mundo buscando la pantalla.

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El pensamiento no conoce, ni puede conocer, la Realidad; aun así, está hecho de ella.

La religión de la materia


Rupert Spira: Nuestra cultura tiene la creencia, profundamente condicionada, de que la mente, el cuerpo y el mundo existen independientemente de la presencia consciente. De hecho, si piensas acerca de ello, verás que ésta es la idea en que se fundamenta toda nuestra cultura.

Primero aparecieron el tiempo y el espacio, después el universo, después el mundo, después el cuerpo, después la mente y en la decimoprimera hora apareció la consciencia; éste es el modelo básico que tenemos. 

Nuestra experiencia es la contraria: nadie jamás ha experimentado una mente, un cuerpo y un mundo independientes de la consciencia. 

No solo nadie jamás ha tenido una tal experiencia, sino que nadie jamás podría tenerla. ¿Qué evidencia hay ahí para afirmar la existencia de una mente, un cuerpo y un mundo independientes de la consciencia? Ninguna en absoluto.

No puedes escapar de este hecho, puedes argumentar conmigo toda la noche. Y no estoy intentando convencerte de algo, sino que estoy intentando animarte a que te refieras directamente a tu experiencia y no a tus creencias. 

El pensamiento se pone furioso, muy enfadado cuando escucha esto, y dice: “¿Qué quieres decir? ¿Qué significa que el mundo no existe independiente de mi consciencia?”

Interlocutor: Pienso que quizás un uno por ciento de mi vida puedo intuir eso que cuentas, pero en un noventa y nueve por ciento de mi vida siento lo otro, pienso que hay un mundo fuera de mí, fuera de mi consciencia y me gustaría que este uno por ciento fuera más grande.

RS: Me gustaría que entendieras al cien por cien, y no al uno por ciento. No estoy diciendo nada que no pueda ser verificado por tu experiencia justo ahora.

Meditación del espacio vacío


Rupert Spira: Imaginad una hoja de papel cuadrada, y ahora imaginad que hacéis un pequeño agujero en el centro de esta hoja. Cuando miráis la hoja parece que el agujero está en el papel. Pero, ¿qué ocurre cuando miramos más de cerca? ¿Cuándo nos acercamos al agujero y empezamos a explorar ese agujero vacío en medio de la página?

Lo único que encontramos ahí es espacio vacío, el espacio vacio no está en la hoja, sino que la hoja está en el espacio vacío.

El agujero en el centro de la hoja es como la puerta de entrada a ese espacio vacío. 

Cuando empezamos a ir hacia el agujero parece que estamos yendo hacia algo que está en el centro de la hoja pero cuando estamos cerca del agujero nos damos cuenta que el agujero no está en la página.

Cuando vamos a través de ese agujero no vamos más profundamente dentro de la página sino que vamos fuera de la página, vamos al seno de un espacio vasto, sin límites y vacío. 

El pensamiento “yo” es el agujero en la hoja.

Cuando tomamos el pensamiento “yo” parece, al principio, que nos lleva a un lugar muy pequeño en las profundidades del cuerpo y de la mente. Pero cuando nos acercamos a ese lugar, que esperamos encontrar en algún lugar en medio del cuerpo, -en la cabeza, en el pecho o en el vientre- todo lo que encontramos es ese espacio vacío y que conoce.

"Yo" Soy Todo


Con el fin de llevar la atención a la presencia y a la primacía de esta Consciencia que atestigua, podemos dividir la totalidad sin fisuras de nuestra experiencia en un sujeto que percibe, la Consciencia, y un objeto percibido, el cuerpo, la mente y el mundo.

Como hemos visto, esto nos permite explorar la experiencia de la Consciencia y ver si es válida la afirmación que dice que ésta se limita a un cuerpo-mente individual y personal.

También nos permite explorar la naturaleza del objeto. ¿De qué está hecho realmente un objeto?

¿Cuál es la relación entre la mente, el cuerpo y el mundo que aparecen dentro de la Consciencia, y la Consciencia misma?

Por ejemplo, elige algún sonido que esté presente en este momento. ¿Acaso experimentamos algún límite entre ese sonido y la Consciencia que lo percibe? ¿Existe alguna frontera entre ellos?

La percepción de un sonido, la sensación que llamamos ‘mi mano,’ y el pensamiento en curso, todo aparece flotando libremente en el mismo espacio de la Consciencia. ¿No es esta nuestra experiencia real?

¿Será cierto que nuestros pensamientos están en el interior de esta Consciencia y que los sonidos están en el exterior?

¿Cuál es nuestra experiencia real con respecto al límite que hay entre lo que es (está) 'dentro’ de mí mismo y lo que está 'fuera’ de mí mismo? ¡No existe ninguna experiencia de dicho límite!

¿Dónde focalizar la mente cuando medito?


Pregunta: ¿Dónde debería focalizar mi mente o mi espíritu cuando medito? ¿Sobre qué? ¿Sobre la tranquilidad o esperar que surja algo? No lo sé.

Rupert Spira: La meditación, en este enfoque, no tiene absolutamente nada que ver con lo que hace o deja de hacer la mente.

En algunos enfoques de la meditación se focaliza la mente en un sonido, en la respiración, en una imagen, en algún tipo de objeto; pero ése no es el caso aquí.

No toques la mente, no hagas nada con ella, deja que sea exactamente tal como es; estamos interesados en nuestra verdadera naturaleza y no en el contenido de nuestros pensamientos. 

Pregunta: ¿Deberíamos, entonces, simplemente no tener ninguna emoción? En el ejemplo que diste de la pantalla, si queremos que todo fluya a través de nosotros, entonces deberíamos estar completamente vacíos, no tener ningún tipo de emoción para dejar que todo fluya por la pantalla.

Rupert Spira: Ocurre lo mismo con tus emociones que con tu mente, déjalas ser lo que son, no las toques. ¿Se implica la pantalla con la película? Recuerda que es una pantalla consciente, una pantalla consciente que está mirando la película que aparece en ella.